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Grandes damnificados de los sanfermines 6

Si hiciéramos una encuesta –llegará el día en que os propongamos alguna, queridos blogópatas- sobre quiénes son los grandes damnificados de los sanfermines, los resultados serían muy variopintos, pero al final prevalecerían tres ó cuatro sufridores, a saber, el hígado, el estómago y el bolsillo.

Entre los que pasarían de tapadillo se encuentran unos elementos sin los cuales los sanfermines serían inimaginables: los dientes. Podríamos beber sin parar, en eso poco cambiaría la cosa, pero… ¿alguien imagina cómo habría que abordar un bocata de lomo con pimientos si los dientes están en baja forma? ¿Metiendo el bocata en un horno pirolítico y esnifando luego el polvillo?

Sin duda, tener los dientes sensibles tiene que condicionar el disfrute de las fiestas. Basta con pensar en la cantidad de cambios bruscos de temperatura a los que les vamos a someter en períodos muy cortos de tiempo.

Por ejemplo, tras un mogollón de cubatas repletos de hielos, y además con chorrotón de limón, viene el turno de hincar el diente a la txistorra, panceta o similar que te hacen en plena calle los del carné de manipulador de alimentos. De la plancha al piño por la directa, sin calentamiento (en este caso enfriamiento) previo.
Pero ojo; que después volvemos al cubata… bien de hielos, ya se sabe que el número de hielos es directamente proporcional al precio del cubata. Y bien de zumo de limón que va dejando todo bien áspero. Y cuando ya tenemos la piñada de nuevo recuperada, ¡nuevo sopapo!, esta vez en forma de caldico hirviente. A este paso van a tener que servir el caldico en vasos ignífugos.

La casuística es interminable, no quisiera olvidar el shock que de nuevo sufren los dientes tras una tarde en la Monumental a base de sangría congelada, y pasas inocentemente al ambigú a por el carajillo… o el desgaste que supone el castañeteo que aparece con los temblores de las 7 de la mañana si te has quedado traspuesto en la vía pública (todos sabemos que en esos momentos las temperaturas se ponen por debajo de los 0 grados…).


¿Qué rayos hago yo en el tendido? 3

Al hilo de la entrada del amigo Festix sobre el cartel de la feria del toro, voy a hacer mis propias consideraciones taurinas.
Lo primero de todo decir que a mi los toros en general me aburren soberanamente (no incluyo en ésta categoría al encierro, que considero algo único y diferente).
Si hay una corrida en la tele, lo que hago es apagarla a la velocidad del rayo porque me parece infumable. No es que esté en contra por unos supuestos ideales, como los zurriagos esos de peta, sino que simplemente me parece un rollazo.
Como soy muy coherente con esos principios, decir que tengo abono para la feria en San Fermín desde que tenía 17 años y que no me pierdo ni una a no ser por causa de verdadera fuerza mayor (esto es tener trabajo o padecer un clavo del tres).
Si alguien de fuera que no conozca las fiestas lee estas líneas se pensara que soy un bicho raro, pero no es del todo así (por lo menos en Pamplona), ya que una buena parte del tendido de sol piensa parecido.
Lo que hace nuestra plaza divertida no es lo que pasa dentro del ruedo (sobre todo en los últimos años) sino todo lo que te rodea; esto es entre otros: la cuadrilla, los vecinos de localidad, el pimple y la merienda.
Es increíble el tiempo y dinero que gastamos en preparar la sangría y hacer esas merendolas que te pones de comer y beber como el torete (luego claro, así pasa que te subes a la báscula el 15 de Julio porque no te entran los pantalones y te das cuenta que te has metido 5 kilos entre pecho y espalda y que te has puesto hecho un jabalí).
Y es que aunque los toros me dan para atrás, si me quitan la corrida en Sanfermin me matan y para mi perdería la fiesta uno de sus componentes esenciales.
¿Que qué leches hacemos durante la corrida? Bueno, eso lo dejamos para la otra vez….


El encierro de Pamplona (III) 9

¿Cual seria el sueño de los amantes del verdadero encierro? Que en el recorrido estuvieran única y exclusivamente corredores. Si se eliminaran los llamados «estatuas», guiris despistados, los cubreportales, los valientes que llenan el ruedo apenas suena el chupinazo de salida, los desgraciadamente frecuentes «patas», los que cubren sin vergüenza los vallados que sirven para un posible apuro de los corredores, etc., sólo quedarían en el recorrido del encierro unos 400 o 500 verdaderos corredores.
¿No sería mucho más bello, más espectacular, auténtico, y más nuestro? Si preguntáramos a los pamploneses, estoy seguro de que la mayoría estaría de acuerdo con esta teoría. La cuestión es cómo frenar esa masificación bárbara en que se ha convertido, debido a la manipulación mediática de nuestras fiestas, del encierro y de Pamplona.
Quién tiene la solución, cómo recuperar el encierro, el eterno debate. Mucho tendrían que hacer los distintos departamentos del Gobierno de Navarra para luchar por esa mala publicidad de nuestras fiestas, tanto a nivel nacional como internacional.
Tampoco queremos ver a esos capullos engreídos con ganas de ver su jeta en la prensa o televisiones, siendo entrevistados inflados como pavos. Me refiero a todos los que ya sabemos.
Yo quiero volver a ver aquellos encierros que veía de pequeño, emocionantes, peligrosos.
Esos encierros que nos lanzaron a correr cuando crecimos, a probar esa emoción, ese miedo, esa sensación indescriptible.


¿Que puedo hacer en sanfermin? 11

Es un tópico, ¿qué puedo hacer en sanfermin?. La pregunta es fácil pero la respuesta puede ser muy, muy larga.

Para empezar antes de venir a sanfermin podemos preguntarnos ¿A que voy a sanfermin?.

Hay muchos motivos por los que venir a sanfermines:

Unas veces es para ligar…(ojo que estamos en la auténtica reserva espiritual de occidente!), las posibilidades de ligar con algún o alguna forastera es mayor que la posibilidad de ligar con algún nativo o nativa. La pregunta cambia por …

Otras veces es porque es una ciudad “sin ley” y se puede hacer de todo, ojo nada más lejos de la realidad. La policía se refuerza durante estas fechas. Ya sabeis que vienen muchos forasteros a hacer su agosto en sanfermin, carteristas, chorizos etc… Sorpresa también si pillan a alguien meando por la calle… también está sancionado (bueno de esto mejor no hablar, sólo basta recordar el olor de las calles del casco viejo una mañana calurosa de sanfermin… El olor a orín es nauseabundo, aunque los esfuerzos de FOCSA sean titánicos.

Otras veces a ver el ambiente, y compararlo con Fallas, Feria de Abril y el Pilar. A estos habrá que decir que muchos petardos no se tiran (salvo los fuegos artificiales, que suelen ganar los valencianos) y algún torero que otro. A los de la Feria de Abril también les podemos decir que no es necesario ser de ninguna peña para estar integrado en la fiesta, y a los maños… aupa osasuna!

También podemos ir a Pamplona porque vienen muchos extranjeros y queremos aprender varios idiomas en 9 noches…


Manual del perfecto anfitrión (III) 3

¡¡¡Pipipipipipipíííí!!!

¡6 de julio! ¡Único día del año que sientes placer al oír el despertador! Pero este año es diferente. Hemos quedado a las 9 con mis amigos para almorzar y antes tienen que ducharse y acicalarse nueve personas. Así que son las… ¡seis de la mañana! Yo he decidido ser el primero que pase por el baño, no vaya a ser que se agote el agua caliente.

La verdad es que no sé cómo lo hemos conseguido pero a las nueve menos cinco estamos todos en la calle camino del bar donde vamos a almorzar. Se nota que ayer conseguí llevar a mis ovejas al redil a tiempo antes de que se liaran a cubatas.

El bar donde almorzamos está cerca de mi casa, afortunadamente. Hemos reservado mesa para 35, la decena de amigos de la cuadrilla e invitados llegados de los cinco continentes. Literal. Kofi Anam, un aficionadillo a nuestro lado.

Es un ritual divertido aunque recurrente cada año, explicar a los forasteros cómo le podemos llamar almuerzo a una ingesta a las 9 de la mañana basada en huevos fritos, tomate, patatas, lomo, txistorra, ajoarriero y demás, con bien de tintorro. Y claro, café y copa sobre las diez y cuarto de la mañana. Bueno, pues es el almuerzo del día 6, sin duda uno de los «momenticos» de la fiesta.

A partir de ahí, txanpan, cava o sucedáneo, esperar al txupinazo y torrente de tópicos para describir ese momento: explosión de alegría, juerga desenfrenada, farra sin límites, exaltación de la amistad y cantos regionales. Y procurar no perderse, claro, aunque ese es otro tema…