Archivo por días: 18 de abril de 2008


De blanco y rojo 16

Dedicar a este asunto las escasas líneas de este artículo es casi un desprecio. El tema merece un estudio sociológico en toda regla, porque se mire por donde se mire, a mí me sigue pareciendo impresionante que todos nos vistamos igual.

¿Conoce alguien una situación semejante? Que cientos de miles de personas, durante 9 días se vistan igual sin que nadie les obligue, sin que nadie se lo recomiende, y habiendo alternativas…

El «uniforme de pamplonica«, como lo hemos conocido siempre los de mi generación, tiene la virtud de haberse ido implantando progresivamente, abarcando con el tiempo a todas las capas de la sociedad. Lo identificamos como uno de los símbolos más potentes de la fiesta. Tanto es así, que asistimos con estupor a su imparable extensión geográfica, ya que cada vez en más lugares, alguno bien lejano, la llegada de las fiestas se reconoce por la adopción de esta indumentaria, si acaso variando ligeramente los colores o formas de los complementos (basta ver el encierro de cualquier lugar de España, cada vez se ve más gente disfrazada de sanferminera).

Tiene la virtud de ser elemento igualador. Todo el mundo va de blanco. Si quieres distinguir la clase social de la gente en sanfermines debes hacer verdaderos esfuerzos, y remitirte seguramente a las zonas frecuentadas o al posible joyerío que adorne la ropa.

Tiene la virtud de ser elemento integrador. No es una costumbre restringida a los aborígenes. Cualquiera que venga se viste de blanco y ya tiene mucho avanzado. Reconocer a los guiris sigue resultando sencillo, pero tienes que recurrir a escrutar su gesto o los aderezos varios con los que suelen pulular (cámaras, mochilas, etc.).

Es uno de los pilares que permite que los sanfermines se caractericen siempre por la posibilidad de que todo el mundo participe, frente a otras muchas fiestas de gran renombre en las que lo más normal es que te tengas que limitar a ser un mero espectador.

Además, tiene la paradójica virtud de que a todos nos gusta destacar precisamente por llevar esa ropa que hace que no destaquemos. Somos así de agilipollaos. Pero lo lucimos tan orgullosos y lo tenemos tan clavado que nos quedaríamos en casa antes de salir vestidos de «resto del año». Bueno no, al final saldríamos, pero yo ya me entiendo.

Por cierto, amigos teleblogentes, tenéis una semana de tiempo para documentaros, ya que la próxima entrega del Sanfermin Quiz pondrá a prueba nuestros conocimientos sobre el origen de esta arraigada vestimenta.