Archivo por días: 7 de mayo de 2008


Forasteros de fin de semana. 15

Quiero hablar esta semana de la invasiòn que nos toca «soportar» los fines de semana en San Fermin. Desde siempre, al llegar el fin de semana, desde el viernes por la tarde empezaban a llegar a Pamplona una marea de coches, furgonetas, autobuses, e incluso pies negros en tren.

La mayorìa de ellos sin alojamiento, con sus mochilas, sacos, barras de pan y una cartera mas bien delgadita. Madrid, Barcelona, Zaragoza, Vitoria, Donosti, etc,etc, etc. Dispuestos a pasar un fin de semana de juerga total, bebiendo mucho, bailando, riendo, durmiendo poco y comiendo mal.

Habrìa que hacer distinciones entre toda esta fauna que nos llega a nuestra ciudad, como esas hordas de bàrbaros que invadìan ciudades, regiones y paìses.

Estàn los que vienen con intencìon de pasarlo bien, con respeto y buena educaciòn. Despuès estan toda la gente de los pueblos de Navarra, que vienen dispuestos a beberse hasta el agua de las fuentes y ver si pillan algo.

Tambièn estan los indeseables que vienen como si esto fuera la ciudad sin ley, a emborracharse sin lìmites, buscar broncas, orinarse en los portales, ensuciar todo lo que pueden, escaquearse de pagar en las barras, y si pueden engrasar la escopeta con alguna pobre incauta.

Del otro lado de la frontera tambièn llegan esas bandas de gabachos, entre los cuales tambièn hay gente decente, aunque son poco apreciados por aqui. Hasta hace pocos años, a los gabachos de fin de semana les cobraban las consumiciones algo màs caras que a la gente de Pamplona. Asì nos confeso un camarero del Casino Iruña, que con ello sacaban un pequeño sobresueldo en forma de tributo a los gabachetes, jeje.

Pero los tiempos han cambiado, y en parte por eso, y por el fuerte encarecimiento de la vida, ahora la gente de fin de semana vienen ya de otro modo. Los maleteros de sus coches parecen bodegas. Litros de vino, refrescos, licores, cervezas, etc., ademàs de alimentos varios. Con ello se preparan sus bidones o botellones para pasar toda la jornada sin tener que gastarse un euro en los establecimientos pamploneses. Poco aportan toda esta gente a la fiesta.

Por estos motivos, mucha gente de Pamplona el fin de semana opta por abandonar la ciudad, abrirse un poco hacia los barrios limìtrofes con el Casco Antiguo, o intentan sobrevivir a esa tremenda marea humana, sudorosa y maloliente que abarrota todos los bares y calles.

A la gente que viene de fuera le tiene que sorprender que aqui, durante las fiestas, la gente pueda dormir en los jardines, puedan comer, beber, orinar y puede que tambien lo otro. En que ciudad, en que paìs se permite esto, y todo con total impunidad.

Es de las cosas que menos me gusta de la fiesta, el poco respeto que la gente se cree que hay que tener para disfrutar de estas gloriosas fiestas.