Archivo por meses: Ago AM


Preocupación en Zahariche 5

Existe preocupación en el seno de la ganadería Miura, e incluso hartazgo, debido al innegable encasillamiento al que se ven sometidos allá donde van. Y es que, es innegable, a los miureños les toca lidiar siempre con la más fea. Los empresarios siempre les colocan en las corridas denominadas «duras».

Sabido es que las ganaderías que, con las artes que sean, han conseguido auparse a lo más alto del escalafón, no sólo cobran más, sino que pueden permitirse el lujo de imponer qué coletudos darán cuenta de sus reses. Así, las Jandillas, Torrestrellas, Fuente Ymbros y demás, suelen condicionar su presencia en las ferias a que sus toros sean lidiados por los toreros más comerciales.

Y todas se inclinan por imberbes como el Juli, pasmados como Tomás, tranquilos como Morante, o suaves como Ponce.

En cambio, ganaderías legendarias como la sevillana deben apechugar con dos tipos de matarifes: los de mayor cara y trapío, que sólo verlos acojona, y si no a las pruebas me remito con la foto del final, y los torerillos que buscan abrirse hueco en este mundo, dinámicos, nerviosos, guindillas, precipitados, ratoneros. Y claro, el lucimiento es prácticamente imposible ante estos ejemplares de matador.

En uno de sus artículos de la pasada Feria del Toro, concretamente en el publicado en el Diario de Navarra el 9 de julio, Mariano Pascal comentaba uno de los hechos más llamativos que ocurrieron en torno al certamen de microrrelatos que convocamos antes de fiestas, y era el de que alrededor de ochenta participantes se habían puesto en la piel del toro para reflejar sus sensaciones ante el encierro, la corrida, o la vida misma. Pues bien, no debe resultar difícil entender el miedo, la desazón y el desasosiego que debe producir salir por el toril y toparse con figuras como la que aquí podéis ver (recomendamos vivamente no ampliar mucho la foto).

La foto es de Susana Vera, y está tomada de la web boston.com.

Una mirada bien diferente 2

En esta nueva entrega de otros dos microrrelatos, se nos ofrece una visión de la fiesta desde dos puntos de vista que, como mínimo, son bien diferentes de los convencionales.
¡Que los disfrutéis con salud!

ESTATUA HUMANA, de Patxi Irurzun Ilundáin

Clin-clin, me encanta oír las monedas cuando caen al vaso, “zenkiú”, digo después, y también “Goua San Feumín”, y la gente se parte la caja, y me echan más dinerico. Ya hasta me he quitado de la reventa. Vengo de par de mañana, me pongo junto a la estatua, y enseguida empiezan a hacerme corro.
-Este sí que se le parece de verdad- dicen.
A mí me costó caer. Todo empezó el día 7. Estaba tomándome una cerveza fresca y cuando le pegué el último trago…
Clin-clin– oí.
Me había quedado muy quietico, con los ojos cerrados y, al abrirlos, ahí estaban: unos cuantos pasmados mirando, un rato a mí y otro algo a mis espaldas. Me volví y vi entonces la estatua. “He-ming-way”, leí en la placa. No había oído hablar de él en la vida, aunque fuera clavadico a mí. Después ya me han ido explicando: “uno que bebía mucho” o “un escritor yanqui o inglés, no sé”… Lo que no he encontrado todavía es a nadie que me diga de qué hablaba en sus libros. Pero no me importa, yo a lo mío, “zenkiu, Goua San Feumín”, digo y ellos, clin-clin, siguen llenándome el vaso.

¿QUÉ HABRÁ EN ESA CURVA?, de Eduardo Mata Ferrer

10 años llevo en esta casa y sigo sin entender nada. Están todos tarados.
Normalmente no pasa nadie a estas horas por la calle y el que lo hace, con sus grises ropajes, camina mirando al suelo como si aquel con el que se cruza le fuera invisible. Pero estos días…
-¡Pum!
Ya estamos otra vez, ¡qué susto! Ahora todos los disfrazados de blanco y rojo que abarrotan la calle se pondrán a saltar. Se ponen nerviosos y como parece que les va la vida en esa curva de allí al fondo todos quieren ver qué pasa; claro, son tantos que se estorban unos a otros y saltan. Lo dicho, ya empiezan. No paran de dar pequeños y grandes botes esperando avistar algo y la calle adquiere un movimiento rítmico similar al de un leve oleaje. Mientras, los balcones como el nuestro están abarrotados.
-Paco, corre, saca al perro de ahí que ya sabes que somos incompatibles.
¡Ya está la gorda que solo viene estos 8 días del año a desayunar y a sacarme del balcón justo cuando parece que llega lo interesante!
-Beltza, adentro.
Ya entro ya, si por lo menos dejarais algún resto de churro por el suelo.


Patrimonio Inmaterial de la Unesco. 5

Fuimos candidatos a ser uno de los 10 tesoros inmateriales, una de las 10 maravillas del patrimonio cultural inmaterial nacional. Esta es una iniciativa del Bureau Internacional de Capitales Culturales cuyo objetivo es promover y salvaguardar el patrimonio cultural.

Un tema curioso a la par de interesante.

Entramos en competición con otros actos culturales que se celebran en diferentes localidades, entre ellas estaba el Filandón de León, la leyenda del Lagarto de la Maelba de Jaén, la fiesta del Curpillos de Burgos, la tradición de la Virgen del Pilar de Zaragoza, el Festival Internacional de Santander, la Bienal de Flamenco de Sevilla, el Silbo Gomero y la Rapa das Bestas…

¡Vaya! que es un saco de sastre o un saco donde cabe de todo, desde lo más local, simple y reducido como el silbo gomero (respetando la complicación a nivel “léxico” que tenga) como lo más complejo, internacional y multitudinario como los Sanfermines.

Los Sanfermines, esas fiestas tan nuestras que mueven a cerca de 300 profesionales de 111 medios de comunicación que los difunden por los cinco continentes. Cosa que dudo del resto de candidatos a tesoros.

Pues con este panorama parece que salíamos con ventaja. Pero hete aquí que la selección del ganador se realiza por votación popular y puede pasar cualquier cosa (me estoy acordando del Chiki Chiki)…

Y el campeón ha sido… La Aste Nagusia de Bilbao ya que ha logrado 14.027 votos con lo que han entrado en la UNESCO. Enhorabuena sincera para ellos.

Creo que si hubiera habido algo más de información e interés por parte del Ayuntamiento hubiéramos podido ser nosotros los nuevos UNESCOS.

Creo que es una lástima no estar en todo lo que identifique los Sanfermines con cultura, que aunque los “nativos” lo tenemos claro los forasteros parece que no.
Estoy seguro que este “galardón” no nos hubiera dado de comer a ninguno, también estoy seguro que el impacto en las fiestas sería igual a cero ya que tenemos las fiestas más internacionales del mundo, pero con la que ha estado cayendo, habría estado bien sacar el comodín de ser una de las maravillas del patrimonio cultural inmaterial nacional.

Por cierto hemos quedado en el puesto 14.


Rumore, rumore 9

Aprovechando el título de aquel exitazo de la divina Carrà, quiero compartir con nuestro público un rumor que me ha llegado en los últimos días. Con esto del turismo la semana pasada compartí mesa y mantel con un viejo amigo que me soltó esta «noticia» que, cierta o no, no he podido resistirme a compartir.

Este amigo mío mantiene contactos con la representante en Barcelona de un famoso director de cine norteamericano, muy amante de Europa. Varias de sus últimas producciones las ha llevado a cabo en nuestro continente, debido tanto a la gran acogida con la que suele contar entre nosotros como a los apoyos públicos que recibe para llevarlas a cabo.

Pues bien, hace unos meses este director visitó Pamplona y fue sondeado por concejales y consejeros sobre la posibilidad de rodar aquí una película. Al parecer él se mostró interesado y prometió preparar un guión relacionado con el Camino de Santiago. Pero nuestros gestores culturales, por aquello de la capitalidad europea, trataron de convencerle de que sería más apropiado ambientarla exclusivamente en Sanfermines.

Apuntan los rumores a que repetiría el trío protagonista de su última película: un lío amoroso interpretado por una joven actriz que encarnaría a una turista norteamericana sorprendida por nuestra fiesta, una multipremiada actriz española sería una componente de la alta sociedad pamplonesa y otro prestigioso y aparentemente rudo actor español desempeñaría el papel de un mozopeña gamberro, ligón y políticamente incorrecto.

No sé qué habrá de cierto en esto.

Rumore, rumore, que cantaba Raffaela.