Archivo por días: 13 de abril de 2011


Una de discrepancia 15

A San Fermín pedimos [estás asustado, tu vida va en ello]]

por ser nuestro patrón  [una piedra en el camino, me enseñó que mi destino]

nos guíe en el encierro [Lau teilatu gainian]

dándonos su bendición.[cherokeee, cherokeee]

Entzun, arren, San Fermin zu zaitugu patroi [parabá, parabá, paquito el chocolatero]

zuzendu gure oinak entzierro hontan otoi.[tengo una chica Yeyé]

¡Viva San Fermín! Viva!

¡Gora San Fermin! Gora!

Lo que acabo de transcribir no es una poesía conceptual.

Es simplemente una transposición de cómo nos sentaría que durante los tensos momentos de ese ritual sanferminero que tiene lugar entre las 07:50 y las 8:05 AM sonase de manera continuada y repetitiva por megafonía esa música de viento y percusión atronadora.

Cada tarde, a excepción del cuarto, este bucle musical se repite durante cada una de las lidias de los toros en nuestra plaza. Esta molesta y «tradicional» emisión continua, que no tiene más de doce o trece años, genera una desconexión de la plaza con lo que sucede en el ruedo muy superior a la que se vivía en los años noventa. Y de manera secundaria, ha hecho desaparecer muchos de los cánticos o movimientos espontáneos del tendido de sol.

Ahora, y siguiendo las tradiciones, podéis forrarme a melocotonazos y gritarme que me vaya a sombra. El problema es allí en frente, el chocolatero se escucha tanto o más.