Archivo por días: 12 de abril de 2012


ZEZEN PLAZAN GERTATZEN DIREN GAUZAK: 1. ATALA – COSAS QUE PASAN EN LA PLAZA DE TOROS: CAPÍTULO 1 5

Comenzamos esta serie, con la sección de regalos. No vamos a hablar de lo que tu compañero de solanera te ofrece gustoso en forma de bebida o comida, sino de los presentes en forma de orejas y alguna vez hasta rabos que se dan en la monumental.

Es evidente que el número de espectadores que acude a la plaza de toros de Pamplona, supera de manera brutal al número de aficionados taurinos, tanto en sol, como en sombra. Pero creo que si nuestra plaza tiene una gran importancia dentro de la temporada taurina, se deberían de cuidar bastante más esos típicos regalos que están de sobra en una plaza de la categoría que tiene la nuestra.

Parto de la base de que el presidente de la corrida, al fin y al cabo, el que siempre tiene la última palabra sobre trofeos, no tiene normalmente ni puñetera idea de lo que está viendo, pero, ¿para qué están los asesores? Estos deberían saber la diferencia entre justicia, algo de generosidad y escarnio.

Parece que en Pamplona, basta con dar cuatro mantazos, un guiño a la solanera, un desplante a destiempo, y una estocada de más de tres cuartos, aunque atraviese el toro de lado al lado, para abrir la puerta grande. No nos vamos a poner tan exquisitos como en el tendido siete de Las Ventas, pero ha habido en los últimos años decisiones que han avergonzado al buen aficionado taurino. Un mínimo de criterio y coherencia no estaría de más.

Esto ya viene de largo tiempo atrás y si hubo una persona que lo hizo al pie de la letra fue el que entonces era alcalde de Pamplona, Alfredo Jaime, en San Fermin Txikito. En los principios de los años noventa hubo corridas de toros en septiembre en Pamplona y  para seguir la tradición de corte de apéndices gratuitos, dice la leyenda que el hoy ex-alcalde pululaba por el palco, en un estado típico del pueblo llano en las fiestas, y no se le ocurrió mejor cosa que sacar su propio pañuelo en plena petición, confundiendo a todos y regalando una oreja creo que a Jesulín de Ubrique. Tremendo momentazo.