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Estadísticas del Certamen 16

Tras la publicación de los diez finalistas, os presentamos los datos de esta IV edición:

Participación: 471 personas con sus correspondientes obras.

Procedencia: 21 países, desglosados de la siguiente manera:

CantidadPorcentaje
España39483,65%
Argentina194,03%
Colombia112,34%
México102,12%
Perú91,91%
Venezuela51,06%
Chile40,85%
Uruguay30,64%
Brasil20,42%
Estados Unidos20,42%
Francia20,42%
Alemania10,21%
Australia10,21%
Bolivia10,21%
China10,21%
Costa Rica10,21%
Cuba10,21%
Guatemala10,21%
Irlanda del Norte10,21%
Israel10,21%
República Dominicana10,21%
Total Admitidos471

 

Desglose de España por provincias:

CantidadPorcentaje
Navarra13032,99%
Madrid6215,74%
Barcelona205,08%
Alicante153,81%
Valencia153,81%
Vizcaya133,30%
Málaga112,79%
Zaragoza82,03%
A coruña61,52%
Baleares61,52%
Guipuzcoa61,52%
La rioja61,52%
Sevilla61,52%
Valladolid61,52%
Álava51,27%
Albacete51,27%
Castellón51,27%
Jaén51,27%
Cádiz41,02%
Granada41,02%
Guadalajara41,02%
Huelva41,02%
Pontevedra41,02%
Toledo41,02%
Almeria30,76%
Burgos30,76%
Cantabria30,76%
Girona30,76%
Murcia30,76%
Tarragona30,76%
Asturias20,51%
Cáceres20,51%
Ciudad Real20,51%
Las Palmas20,51%
Palencia20,51%
Tenerife20,51%
Segovia20,51%
Teruel20,51%
Badajoz10,25%
Ceuta10,25%
Córdoba10,25%
Cuenca10,25%
Huesca10,25%
Salamanca10,25%
Total España394

 

Idiomas:

CantidadPorcentaje
Castellano46197,88%
Euskera51,06%
Inglés51,06%
Total Admitidos471

 
Ahora lo que nos queda es preparar y disfrutar a tope de los Sanfermines.


Completando el cuadro de relatos finalistas 2

Con esta entrega de hoy, completamos la publicación de los diez relatos que han configurado el cuadro de finalistas de la IV edición del Certamen de Microrelatos organizado por este blog.

NOVENO CLASIFICADO
»ÉPIKO», de Ramón Zarragoitia Mezo

Apenas las seis y el sol ya bruñe la bahía de Osaka.
Subamos a la Torre Namba. Penúltima planta. Departamento 1613. Un minúsculo salón. Televisión encendida. Futones verdes. Blu-Ray. «PAUSE».
Saigō Takamori es el último guerrero imperial Japonés. Mientras el resto de su familia duerme, luce de rodillas la indumentaria de las grandes ceremonias: anchos pantalones Hakama; chaqueta Kataginu gris con el blasón de su linaje bordado en oro; brillante Nihontō…
Vemos también una mesa baja de madera lacada. Contiene un periódico concienzudamente enrollado y un pañuelo de seda roja, que el guerrero dobla ahora en diagonal y se anuda sobre la frente. Por último, musita dos extraños mantras acabados en “Fermín”.
«PLAY». En la pantalla aparece gente corriendo. Visten de blanco. Son perseguidos por una manada de búfalos (al menos lo parecen) con los cuernos extraordinariamente puntiagudos. Casi todos hombres; locos occidentales.
Una joven voz interrumpe la solemnidad del momento:
-Padre, ¿estás bien? -Se trata de Yoshio, su único hijo; el heredero de toda la estirpe- ¡Estás llorando!,… nunca antes te vi hacerlo.
El rostro de Saigō Takamori no refleja tristeza, sino orgullo. Sus palabras nos desvelarán el motivo:
-No vamos a desaparecer.
Señalando el televisor, añade:
-Los Samurai aún existen.

DECIMO CLASIFICADO
»LA VISITA», de Abel Azcona Marcos

Atravieso el portal y abro la puerta. Recorro el pasillo y giro a la derecha. Allí está. Frente a mi. Está guapo. Mis amigos nos saben que vengo a verlo. De hecho, me dirían que estoy mal de la cabeza. No le pido nada ni le ofrezco nada. Hoy tiene los ojos brillantes, como si estuviera pensando «Ya falta menos». Mi abuela me acompañaba a visitarlo cuando era pequeño, hace pocos años. Me gusta mirarle, ver su piel morena y su mano, que parece que quiera saludarme. Vibra el móvil en mi bolsillo pero no cojo, no es un lugar para ponerme a hablar por teléfono. Me siento un rato, y pienso en el día siete, estará vestido diferente quizás más elegante aunque a mi me gusta a diario. Más cercano, más sencillo. Me despido de él, le mando un beso y le susurro un «Te veré pronto». Quedan pocos días. Estoy nervioso. Salgo de su casa y miro el móvil, era un amigo. Le llamo.
-¿Porqué no has cogido?
-Estaba ocupado
-¿Con quién estabas?
-Con Fermín
-¿Quién es Fermín?
-Un amigo.


Continuamos con los textos finalistas 5

Siguiendo con los finalistas de ésta IV edición del Certamen de Microrrelatos, hoy publicamos los textos que ocuparon los puestos séptimo y octavo.

Dado que el séptimo clasificado está escrito en euskera, junto con el texto original os adjuntamos una traducción al castellano que hemos preparado, junto con unos comentarios que intentan aclarar el sentido de algunos juegos de palabras que se pierden al pasar de un idioma a otro.

SEPTIMO CLASIFICADO
‘‘Ta-fes-ta-fes-ta-fes-ta-fes-ta-fes’’, de Alfredo Alvaro Igoa

Olentzero Baleztena: eskailera. Ariel ultra, itsutu nauzu. Zapi gorria aurrera, zapi gorria atzera, zapi gorri honekin eraldatzen gara. Txispun. Mambo number seven. Gaitatzen, gaitatzen, ari naiz gaitatzen. Hau jendetza, Washington dirudi honek. Hemen-guai, ezta? Komikitako bokatak airean: ZZZ. Lehen hitzak, abecedariokoak; eta Gregorio. Emari jendetsuko iturri. Non dago Astrain? Berriro galdu zaigu? TuRIAUllas!! Nahi nuke, nahi nuke, nahi nuke magra bokataaaa. Ez jotatu, garraxi-handi!!! Zeinek du botea? TxaRONga. Altxa eskuak! Hau kubata bat da!!! Amaaaa, zezenburua tokatu zait tonbolan. Pixxxxxxa. Txapapotea orkatiletaraino. Gau galdu. Bere begiek ikatza bezala erretzen ninduten. Ligatzen, liatzen. Diana, Iruñeko dama. Kinto, tira mantatik. Ez ni horrela miuratu! Palmerak gauerdian, txurroak goizean. Ta arrautzak, ta txistorrak, ta urdaia. Eguzkitan beratu, kili-ki. Unetxoa: Bob Beilaki, ez eman lepagainekorik, jode! Baietz zu pintxatu! Prozesionaria, frakero eta Erronkarikoei bidea zabaltzen. Laranjatxoak? Sarasatekoak. Zaldikok Irrintzi. –Zer egiten duzu elurretako raketak jantzita? – Mexikarrak kantatu. – Primeran; eta, non dira urdail eta gibel? –Haiek gabe hasteko esan dute. Ole-lore: almoadatxo. Iruñeko algara hoberena: neurovision. PanKARKARta. Nio, nio… anbulantziak gidatzen nau. Baraburutxuri, Larrain dantzan. Ezpartin, galtzerdi eta kaltzetin. Zezenzusko!! Herriko bigantsek hanka egin dute. Zuzendu gure oinak entzierro honetan, otoi. Ssstruendo. Jarana. Hau pena nik. 895 linea? Atarrabitarra eta ezpata.

Fermin Beltza, Pozikoenekoa, plazer bat.


»Y-fies-ta-y-fies-ta-y-fies-ta-y-fies-ta- y-fies»

Olentzero Baleztena: escalera. Ariel ultra, me has cegado. Pañuelo rojo adelante, pañuelo rojo para atrás, con este pañuelo rojo nos transformamos. Txispun. Mambo number seven. Gaitando, gaitando, me estoy gaitando(1). Menudo gentío, esto parece Washington. Aquí-guai(2), ¿no? Bocatas de comic al aire: ZZZ. Las primeras letras, las del abecedario; y Gregorio. Una fuente que mana gente. ¿Donde está Astráin? ¿Otra vez se nos ha perdido? TuRIAUllas!! Quisiera, quisiera, quisiera bocata magraaaaaas. ¡¡No me jotes, so voceras!!! ¿Quien lleva el bote? TxaRONga. ¡Manos arriba! ¡¡Esto es un cubata!!! Mamaaaa, me ha tocado la cabeza de toro en la tómbola. Pisssssss. Chapapote hasta los tobillos. Noche perdida. Me quemaron sus ojos como el carbón. Ligando, liando. Diana, dama pamplonesa. Quinto, tira de la manta. ¡No me miures así! Palmeras a medianoche, churros por la mañana. Y huevos, y chistorras, y jamón. Ablandarse al sol, kili-ki. Momentico: Bob Esponja, ¡no me des collejas, jode! ¡A que te pincho! Procesionaria, abre el camino a los de frac y a las roncalesas. ¿Naranjitos? Los de Sarasate. Irrintzi del Zaldiko. –¿Que haces calzado con raquetas de nieve? – Cantar mejicanas. – Estupendo; y ¿donde están estómago e hígado –Han dicho que empecemos sin ellos. Flor-olé(3): almohadilla. El mejor(4) vocerío de Pamplona: neurovision. PancJAJArta. Nino, nino… me lleva la ambulancia. Horca de ajos, en el baile de la Era. Alpargata, media y calcetín. ¡¡Torico de fuego!! Las vacas del pueblo ya se han escapau. Nos guíe en el encierro, dándonos su bendición. Ssstruendo. Jarana. Pobre de mí. ¿Línea 895? El de Villava y la Espada.

Fermin Morenico, de Pocicoenea, un placer.

Notas aclaratorias:
1- En la versión original »gaitatzen, gaitazen, ari naiz gaitatzen» es una variación del pasacalles del Carnaval de Lanz. en castellano la traducción pierde esa referencia.
2- »Aquí-guai» en euskera es »Hemen-guai» que suena como Hemingway
3- »Flor-olé: almohadilla» hace referencia a las almohadillas que tiran al ruedo al final de la corrida como si fuesen flores
4- El »mejor» vocerío sería en euskera »oberena» como la Peña.

OCTAVO CLASIFICADO
‘‘Corredor de sueños’’, por Juan Carlos Somoza García
Al atardecer, cantan al santo bajo la hornacina. Después, se dirigen a los corrales de Santo Domingo.
—Cierra los ojos —le dice, mientras coloca el pañuelo en su cuello —. Mantenlos así durante el recorrido.
El muchacho tiene respiración acelerada y sudor en sus trémulas manos, contrastando con la sonrisa de quien le acompaña en el vértigo.
— ¿El periódico?… Bien… ¡Atento al txupinazo!… ¡Allá vamos!… La manada se está estirando, derrota hacia nosotros… Cuidado. Entramos en la Consistorial. ¡Ojo! En Mercaderes cogen velocidad… Presiente los pitones… Agárrate fuerte… Atento a la curva con Estafeta, ahí resbalan sobre el adoquín… Vamos bien… Respeto, distancia, no todo vale para ir por delante… Mente y cuerpo unidos… Piensa que el mundo gira en torno al encierro, unos instantes… ¡Pura pasión! Llegamos a Telefónica; han bajado el ritmo, derrotan hacia la derecha… ¡El callejón! Entramos al coso. Capote de dobladores y a chiqueros. Tres minutos y cincuenta segundos… Un soplo de viento ha empujado nuestras ansias… ¡Puedes abrir los ojos!
El abuelo sonríe mientras sus manos, llenas de recuerdos, se aferran con fuerza a la silla de ruedas de su nieto.
—Mañana, —le susurra al oído— cuando escuches el txupinazo desde la barrera… cierra los ojos.


Más relatos finalistas 4

Hoy tenemos el placer de publicar otros tres relatos más, en concreto los que se clasificaron en los puestos cuarto, quinto y sexto.
Esperamos, de verdad, que os gusten tanto como a nosotros.

CUARTO CLASIFICADO
‘‘El eco del cohete’’, por Lucas Daniel Monsalve Cadena
“La verdadera patria del hombre es la infancia” – Rilke

Como todos los días el padre Ignacio se levanta a las cinco de la madrugada, desconecta el pequeño ventilador y enciende la luz. Se prepara un café colado y mientras lo renueve fija la mirada en el calendario pegado a la pared.

Con prisa coja vuelve a la habitación, se coloca un vaquero derruido, sus alpargatas de moriche, una franela blanca. Saca de su mesilla un par de cosas más.

Atraviesa la plaza y sube al campanario que el mismo ayudó a construir. Con las primeras luces reflejadas en el río ve todos los verdes de una selva indócil, definitiva; ve un enjambre de pájaros que vuelan tras despertar.

Saca de su bolsillo un reloj sin pulsera. Faltan 7 minutos, con cada uno recorre una calle empedrada, una golosina, un abrazo. Faltan 3…2…1.
A las 6am las campanas del pueblo misionero de San José de Manapiare comienzan como locas a repicar en deshora. El padre Ignacio las empuja y ríe mientras ata a su cuello un decolorado pañuelo rojo. Los habitantes más viejos del caserío no se sorprenden, intuyen que han llegado de nuevo las fiestas de un tal San Fermín.

QUINTO CLASIFICADO
‘‘Daniel’’, por Laura Villanueva Merino
En el cielo, explosión de color. En mi interior, temblor.

11 de julio. Las once de la noche. Una terraza. Siento que mi tripa va a explotar. Las piernas hinchadas, las zapatillas sueltas y el pantalón…imposible de atar sin causar un problema. Desde el día 5 espero a que llegues y antes llegó San Fermín. Todos los días paseo y camino hasta el agotamiento. Aburrimiento. Chupinazo en Carlos III, poteo en Paseo Sarasate, procesión y comparsa, comida en San Juan, paseo por Iturrama, fuegos artificiales y a la cama. Apretones en los bares, kalimotxo en la camisa, chupinazo con sidra el gaitero y toros en compañía. Estos son los recuerdos de otro año. Olor a San Fermín. Champán, vino o ajoarriero, están prohibidos. La receta: agua, Almax y paciencia. Me siento a ver los fuegos y no me puedo levantar. ¡Ayuda!

¿Quien espera, desespera? ¿Cuándo vas a llegar?

12 de julio. Once menos cuarto. Ya estás aquí, ya has llegado. Una semana me has tenido pendiente de ti. Subo a la habitación, contigo, en mis brazos. Miro por la ventana y consigo ver el primer aviso.

– Hola Daniel. ¿Quieres ver los fuegos?

En el cielo, explosión de color. En mi interior, felicidad.

SEXTO CLASIFICADO
‘‘Adios’’, por Josetxo Campión Ilundáin
Esto que te voy a decir, es muy doloroso. No sé, por dónde empezar. Nunca me hubiese imaginado, que lo nuestro iba a terminar de esta manera. Perdóname… tengo que dejarte.

Tienes razón. Treinta años son muchos años para acabar de esta manera. Te prometí, que duraría toda la vida. Me equivoqué. En estos años hemos pasado momentos muy buenos, y también otros muy malos. Yo me quedo con todos. Los hemos vivido con emoción. Hemos tenido pasión. Hemos reído, hemos llorado. Ya sabes, para lo bueno y para lo malo.

He sido realmente feliz contigo, pero ha llegado a su fin. Cuantos buenos amigos hemos hecho juntos. ¿Verdad? ¿Cómo? No, no es por ti. Soy yo, que ya no puedo más. No puedo con todo. ¿Qué? No querida, nunca hubo otra y nunca la habrá.

No sé qué haré a partir de ahora.

Quizás me vaya lejos para no verte más. Quizás me refugie en las cuatro paredes de mi casa e intente sentirme a salvo, en paz. O quizás me acerque a verte de soslayo y lo haga a hurtadillas para que no me veas llorar.

Lo siento, lo siento en el alma.
¡¡ Mi querida Cuesta de Santo Domingo!!


Completamos el podium 4

Ahí van el segundo y tercer clasificados en la IV edición del Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín.

¡Disfrutadlos!

Segundo clasificado

«Encierro del seis de julio», de Paco Lecumberri Ardanaz

Algo grave pasa cuando es seis de julio y no quieres levantarte de la cama. Cuando entre las sábanas te sacudes ahogado en tu pobre de mí, lidiando en tu cabeza con los seis meses seis desde que te empitonó la crisis. Cansado de que cada santo domingo enfiles la cuesta de la semana sin que el ayuntamiento o los mercaderes dejen en la estafeta la carta de tu próximo empleo y sin que recibas la llamada telefónica que te diga que has sacado la plaza a la que tanto ansiabas llegar.
Pero en medio de esa amarga oscuridad, una luz y un bullicio de niños entran por el toril de tu chiquero; son tus dos alguacilillos que vienen a sacarte de tu encierro gigante. Tras ellos, una mujer, blanca como una novia, trae un beso de seis de julio que te recuerda que sigues siendo el rey (y ella tu chica yeyé). Y se desploma tu prima de riesgo y sales de tu corralito y te entra el gusanillo de la víspera porque es seis de julio, porque estás vivo y todo empieza de nuevo. Entonces piensas que San Fermín, que todo lo ve, te bendecirá.

Tercer clasificado

«Abracadabra», de David Martínez Abárzuza

Ni el mítico Houdini, ni el clásico «magia borrás», ni siquiera el gran Juan Tamariz me hicieron creer tanto en la magia como esas tres palabras de aquel siete de Julio del noventa y seis.
Mis caderas se movían torpemente al son de la música de no recuerdo qué abarrotada peña, cuando de repente, mis ojos inevitablemente desviaron la mirada hacia un mechón de pelo rubio que descendía en bucle sobre el canalillo, hasta perderse en el generoso escote de aquella diosa. A los dos segundos, advertí la presencia de un individuo de unos ciento noventa centímetros de músculo, con camisa blanca impoluta y pañuelico recién planchado, mirándome con cara de oso Camille en ayunas.
El sobresalto hizo que mi mano temblara, con tan mala suerte que mi refrescante vaso de kalimotxo se vació sobre el fornido pecho del maromo. La música se detuvo y el olor a ira descontrolada inundaba todo el local, ¿dónde me golpearía primero?.
Mi cuerpo tiritaba de terror, estaba perdido. Todavía no me explico cómo y porqué salieron de mi boca esas tres palabras mágicas que salvaron mi vida:
– Viva San Fermín –
El muchacho sonrió, tendió su mano y repitió… – Viva San Fermín –