Archivos anuales: 2013


¿Las fiestas de la espontaneidad? 3

Si ya se dice del género humano que somos animales de costumbres, qué decir del subgénero local.

Nos jactamos de protagonizar una fiesta mundialmente conocida por lo abierta, imprevisible, sorpresiva, espontánea, desencorsetada, informal, impredecible…

Pero… ¿de verdad esto es así?

¿No somos más bien coleccionadores de momentos que se repiten como en el día de la marmota, y no sólo los esperamos año tras año, sino que los necesitamos, y no vivirlos nos haría pensar que esos sanfermines no estarían siendo normales?

Y no hablo tanto de los actos oficiales, que también, sino de lo que pasaría un año si por ejemplo no encontráramos en los sitios de costumbre a las gentes de costumbre, en la misma actitud de costumbre, a la hora de costumbre.

¿Qué pasaría ante cualquier alteración del programa particular de cada uno debida a causas ajenas a nuestra voluntad? Me refiero por ejemplo a qué pasaría si la lengua de lava de boinas rojas no se abriera paso a las dos de la tarde del día seis por García Castañón con su alarde de gaitas enfilando Sarasate. Por ejemplo. Algo estaría yendo mal.

¿Qué pasaría si en los escasos ratos de descanso del guerrero, al sintonizar el canal local para ver exactamente los mismos reportajes que todos los años, nos encontrásemos con teletienda o con las andanzas de los Ingalls? Por ejemplo.

No sigo porque los ejemplos son tan numerosos como sanfermineros haya, y a muchos ejemplos por barba.

¿No os parece que las características señaladas al principio por las que se identifica a los sanfermines las reservamos sólo para algunos ratos, los intervalos entre momentos fijos, y que a la larga, incluso en esos intervalos, cada uno acaba haciendo lo de siempre?


Pay For Someone To Write My Essay

In the event the film you evaluate is an edition of a novel or level play, discuss how the plot was revised to support the videois condensed timeframe or budget specifications. Evaluate their performances’ detail and reliability. Video designs could generally be distilled to your single-sentence or proverb. In regards to the disaster of the Titanic, numerous videos have been made for instance. Take into account the aesthetic nature of the movie and perhaps the persona and premise associations could however happen to be adopted in the event you saw it together with the audio turned off. Directions Establish the type of the movie and its own central theme. Comingofage, and comedy, crisis, fear, european, fantasy, sciencefiction are a few of film genres’ various types.

«these expenses may differ by 1.5 percent or more.

Have your thoughts of light, the cinematography, costumes, makeup and music. Variety is what decides how the movie will be grouped in the pay for someone to write my essay shop that is movie. An inciting incident is an event that upsets the status quo and causes the people to have a series of pitfalls and measures centered on revenge reward or escape as a way to solve the turmoil. Describe the inciting episode that establishes the important struggle of the story. Recognize the picture’s character and villain and examine pay for someone to write my essay flaws and the respective skills that produce them people that are convincing. Although movies generally use components from multiple types, a principal variety is often that prevails. (más…)


MICRORRELATOS PRESENTADOS EN LA V EDICIÓN DEL CERTAMEN

777

 

Allí estaré el siete del siete a las siete, encarando la Cuesta de Santo Domingo. Aspiraré el fresco del amanecer. A pleno pulmón, liberado ya del cosquilleo previo a un encierro. Veré calentar a los corredores, escucharé sus plegarias corales a San Fermín. Me reconoceré en ese hombre que repasa junto a su mujer las reglas básicas del recorrido, una vez más. Respiraré hondo, muy hondo, para empaparme del ambiente que más amo. Entonces, al filo de las ocho, iré al final de la Cuesta a reunirme con los míos, los anónimos y los célebres. Etéreos. Más veloces que la manada, bajaremos hasta Mercaderes. Porque somos el instinto que guía a los principiantes por el interior de la curva. Allí, a pie de calle, moldearemos a aquellos que están hechos de otra pasta. Somos el alma del encierro. Eternos. Correré. Correré ante los toros porque no conocí mejor forma en el mundo de sentirme libre. Y vivo, ¡tan vivo! Allí estaré, hermanos. Siempre. En memoria de Keith Baumchen «Bomber»

 

Franz Kelle

 

 

—

VIVA SAN FERMÍN

 

Me asusta el bullicio. Sé que nunca podré asistir a ese mágico instante en el que, desde la plaza del Ayuntamiento, una marea de color rojo y blanco espera el inicio de las fiestas. Hay olor a pólvora en el ambiente y miles de gentes bulliciosas rondan por las calles estrechas de Pamplona. Cualquier hora es buena para disfrutar de los festejos: desde las horas tempranas de los encierros, hasta aquellas en que la noche se funde con el día, en medio de una algarabía de risas y alcohol. Son jornadas de alegría, de fiesta y agitación. Son días de bienvenida al buen tiempo y de desafío valeroso de aquellos que, con su inmaculado traje blanco y un fajín de color sangre, desde Santo Domingo, pasando por Estafeta, demuestran con pericia y coraje que se puede hacer frente a un astado, como se hace frente a la vida. Se escucharán jotas dedicadas al santo patrón navarro. Yo disfrutaré de la fiesta a mi manera, dejándome contagiar, a pesar de mis temores, por ese espíritu de júbilo que se respira en la ciudad. Son las doce, me encuentro en casa y estoy nerviosa: Desde mi televisor se escucha el chupinazo: ¡Pamploneses, pamplonesas VIVA SAN FERMÍN!

 

sonia saavedra de santiago

 

 

—

¿QUÉ SON?

 

¿Que son “Los Sanfermines”?…Vaya pregunta que está haciendo… pensarán. Pero a quién le importa “qué son”, si en realidad solamente queremos pasárnoslo bien, la procesión de San Fermín, de blanco y rojo inmaculado (aunque no duremos mucho así), los encierros, comer y cenar con los de la peña, los gigantes, los cabezudos, los kilikis, las barracas, a los toros en tropel y bien surtidos (y si es posible saliendo rebozados de comida y bebida que no tenemos dentro pero si encima…), los fuegos artificiales, etc. Sí, todo esto está muy bien y es lo que se ve en la tele… pero para mí, es mucho más, pues hace 25 años que vivo fuera de mi tierra. Para mí, el momento más especial es el chupinazo (normalmente estoy trabajando), con mi pañuelico rojo voy a un bar y pido que enciendan la tele, o si no es posible, lo veo en internet en la oficina. Para mí, son un escalofrío por la espalda, un nudo en el estómago y los ojos humedecidos viendo la marabunta de gente moviéndose de un lado a otro, gritando ¡¡VIVA SAN FERMÍN!!, y yo conteniéndome para no levantarme y gritar en voz alta ¡¡VIVA SAN FERMÍN!!.

 

MARIA IRANZU PUEYO URROZ

 

 

—

Lance y la fiesta

 

Año 1997. Inmerso en las interminables sesiones de quimioterapia, Lance pensó que le apetecía vivir. ¡Vivir! Así que desoyendo los consejos de sus médicos, que le pedían total y absoluto reposo, y que le decían “esto no te va a traer nada bueno, chaval” Lance hizo el petate y se marchó a los Sanfermines. ¡Con dos cojones! O bueno, con uno. “Los médicos me dais sólo un veinte por ciento de probabilidades de sobrevivir al cáncer. Bien, estando así pues las cosas, no quiero morir sin haber vivido antes una experiencia única en la vida” les dijo, y junto con su novia Christine y varios amigos tomaron rumbo a Pamplona. ¿Había sido la decisión correcta? Ahora Lance sabía que sí, mientras bebía un vaso de sangría(joder, ¡qué invento esta bebida!), abrazado a Christine, mirando los fuegos artificiales, ahora sabía que la decisión había sido la correcta. Nunca se había sentido tan vivo. Durante aquellos días el bueno de Lance bebió, bailó, y se lo pasó de puta madre. Y la última noche, al llegar a la habitación de hotel con Christine, hicieron el amor. Entonces Lance le hizo la pregunta del millón. Y aquello fue el colofón final. Pues ella dijo “Sí”. ¡Grande Lance!

 

Eduardo Huarte Arregui

 

 

—


Una historia de ayer 4

Como bien sabéis soy un asiduo asistente a charlas – coloquio que suelen organizarse en sociedades de Pamplona. El otro día acudí a una en la que participaron una interesante ensalada de judías verdes con cigalas y vinagreta de tomate, una fantástica merluza en salsa verde con patatas panadera, y un brillante solomillo de jabalí con compota de manzana y puré de castañas. El moderador fue un clásico, un crianza navarro de gran predicamento entre los presentes.
Estas charlas suelen estar plagadas de historias y anécdotas. Reales o inventadas. O quizás idealizadas por el moderador y el paso del tiempo. Historias que te llevan a la Pamplona de otros tiempos. A los Sanfermines de otros tiempos. A la sociedad de otros tiempos. Pero uno se da cuenta que muchas de ellas pudieron haberse desarrollado tanto hoy como ayer.
De las del ayer, me quedo con una que contó uno de los asistentes ayudado del moderador. El protagonista es un reconocido mozopeña de la época al que llamaremos Fulano. Fulano era conocido en Pamplona. Repartía su devoción entre San Fermín y Baco. Participaba en muchas de las actividades que se organizaban en la ciudad o en la peña, e incluso impulsaba iniciativas populares.
En estas, que la peña de la que era socio organizó un viaje a Bayona para asistir a fiestas de la ciudad hermana. Según comentaban los presentes en la mesa, hace años eran muchas las peñas que organizaban viajes a las fiestas de los pueblos de Iparralde. Estando allá los mozos con la txaranga, empezaron a dar ambiente a las calles y a dar buena cuenta de pipermines, cognacs y brizards. Fulano, a la sazón uno de los organizadores del evento, decidió a media tarde que era momento de guardar la pancarta y los instrumentos en el autobús y seguir la farra. En ese momento se decidió que el autobús saldría a las diez de la noche y que deberían estar todos allí presentes no más tarde de las diez y cuarto. Siguió el día, y el alcohol fue haciendo mella en los mozos pamploneses. Cantando y bailando se iban acercando al autobús en cuadrillas a la hora acordada. Iban apareciendo todos menos Fulano. Las diez. Y cuarto. Y media. Algunos mozos empezaban a impacientarse y pedían la salida del autobús. Como muchos pamploneses iban a Bayona en coches particulares, imaginaron que habría vuelto con alguno de ellos. A las once, y con el enfado de la concurrencia, el autobús partía para Pamplona. Cuando llegaron, los músicos recogieron los instrumentos y un par de mozos la pancarta. Pero cuando la fueron a coger notaron que pesaba mucho, y observaron un bulto. La empezaron a desplegar y se encontraron a Fulano dormido y acurrucado entre aquella tela pintada con dibujos reivindicativos.
Por eso para mí es tan importante acudir a estas charlas-coloquio, porque sabiendo de dónde venimos, sabremos a donde vamos.


Capítulo III. Y no me importa nada. Pas probleme 1

La fiesta exigía. Mucho. Egoísta y blasfema. Pagana quizás. Exceso. Mucho más.

Donde buscar la razón y el pensamiento, se preguntaba Lou-Lou, mientras la luz de la mañana, quizás tarde, quién sabe, esculpía la espalda australiana que ocupaba la cama.

Tremebunda. Fascinante. Desafiante.

La realidad es que no se acordaba de lo hecho .Ni falta que hacía. Vislumbró su oportunidad.

El dolor interno se le manifestaba en su ser. Al guiri, en  la entrepirerna .De fondo, camarón duendeaba. Perfecto.

Directo al  roto corazón, el hígado maltratado y los sentidos afilados.

Realmente cabía en sus espaldas. Pero lo que le interesaba estaba justo detrás.

Acariciándole el culo, poco a poco, fue alcanzando su objetivo .Hummmmm fue la contestación del güiri dormido. Mejor, nada de idiomas. Sólo francés.

Erguida, imperial y casí mítica. Esa era el cacho de carne australiano. Sólo faltaba adorarla, pensó Lou Lou. Agarrándola con la mano izquierda, la del corazón, la besó. Era obscena , carnal y salvaje. Llena de vida. Avanzó en la excursión.

Dos pezones la contemplaban. También mostró sus húmedos respetos. Otro gemido. Y van dos. Directamente, se colocó encima del rostro australiano. Quizás nuevozelandés. Estaba apunto de averiguarlo.

Lame que te la me, igual a chocolate. Más y más. Realmente fascinante. Un quejío le comenzó a embargar. Con una mano, la bota de las tres zetas. Con la otra, azuzando a la montura. Vino, sexo y profundidad.

Comenzó con la punta. Un poquito. No le supo a casi nada. Un poco más, le trajo recuerdos. Hasta dentro, los ojos cerrados y los oídos atentos. Metro noventa y uno se empezó a mover,  Suavemente, arriba y abajo, fue contando. Mil uno, mil dos, mil…

La montaña de músculos empezó a bascular temblando, como un terremoto. Le vino a la mente sus antepasados indios. Cabalgando sin montura y con el pelo al aire. Olía a libertad. No cesaba el goce. Una oleada, otra y otra sin cesar , como olas muriendo a la playa. Midi et soir. Infinito

Ensemble. Juntos y tan lejanos. Llegando el climas, mil cuatro, mil cinco. Beaucoup. Congo. Río.Calma ajetreada. Dormir. Pura vida.

Sin importar. Desgastando la vida. Pas probleme.

Continuará