Archivo por días: 18 de febrero de 2016


Salvad al soldado Townsend 7

Poco se podía imaginar el soldado Townsend que una de las misiones de mayor riesgo que iba a tener que afrontar en su vida militar iba a ser intentar zafarse de un Osborne de 530 kilos de peso.

Stephen Townsend, paracaidista del ejército de los USA, tenía 23 años, según las crónicas de la época, y estaba destinado en una base italiana. Como en la vetusta mili, el valor se le presumía, y decidió saltar al recorrido del encierro la mañana del 10 de julio de 1984 con la mala suerte de que Rehilera, marcado con el número 54, negro mulato, también había salido a la calle. En mitad de la Estafeta, a la altura de Casa Flores, el astado se cebó con el norteamericano y casi lo pasaporta con varias cornadas que le seccionaron la vena femoral. La sangre manaba como un río por los adoquines ante el espanto de los presentes. La herida presentaba una longitud de más de 40 centímetros y según una testigo presencial, las asistencias de Cruz Roja llevaron un puño metido en el orificio hasta llegar al hospital.

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El soldado hizo un relato bélico de su hazaña, con la retórica épica de quien narra una operación en campo de guerra, cuando el enemigo te ha alcanzado y, malherido y arrastrándose con los codos, intentas huir de una muerte segura.

La letra negrita es cosecha propia, sus verdaderas declaraciones van entre paréntesis:

“Luché en Tora Bora contra un comando de Talibanes (con el toro) a vida o muerte, con los brazos, con las piernas y con todo mi cuerpo. Solo quería escapar de él, pero era como un muñeco entre sus ráfagas de Kalasnikov (astas). Intenté dominarlo, luché por detenerlo y por huir y en ese enfrentamiento ni siquiera noté que me alcanzaban varios proyectiles en las piernas (clavaba el cuerno). Cuando me dejó el comando dándome por muerto (toro) conseguí reptar hasta la acera. Mi cuerpo se iba llenando de sangre, pero hasta instantes después no comprendí que era la mía y que salía a borbotones. Entonces sentí todo el pánico del mundo y grité para que me auxiliaran. Luché por no perder el conocimiento, pero sólo cuando he visto las fotografías he comprendido que aquellos momentos eran de muerte y que, sin saberlo, para lo único que luchaba ante el comando (animal) era para vivir»

 

Tras la cogida e intervención quirúrgica en Pamplona, fue trasladado a Alemania.

A falta de confirmación oficial, mi investigación aporta la hipótesis verosímil de que el soldado Townsend sea en la actualidad el Major General Stephen J. Townsend, un muy alto cargo del ejército estadounidense que está actualmente atareado batallando con enemigos casi tan peligrosos como aquel Osborne, allá por Afganistán y Pakistán, puesto que integra la plana mayor de las operaciones contra el ISIS y el terrorismo yihadista. Creo que por la edad podría ser. Su lugar de graduación en North Georgia College en 1982 es muy próximo a Nashville (Tennesee) de donde se decía era oriundo.

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De ser así, él estará de acuerdo en que es mucho más fácil proteger a un compañero en el desierto de Kandahar, bien pertrechado con armamento de última generación que intentar colear a un burel en plena calle Estafeta sin más herramientas que las manos y un periódico.

Seguramente el soldado Townsend no habrá tenido compañeros de batalla más valientes que aquellos. Espero que el Pentágono los proponga y les envíen pronto la máxima condecoración del Congreso.

PD: Si la CIA se pone en contacto con el administrador del blog al haber rastreado palabras comprometidas (talibán, ISIS, etc.), que me lo avise para poder confirmar que mi hipótesis es cierta. Por lo pronto, estoy a la espera de la respuesta de un redactor de una publicación militar, así que cuando salga la publicación no sé si tendré la confirmación o estaré respondiendo algunas preguntas en Guantánamo.