Archivo por meses: abril 2016


Don de lenguas 5

El sábado pasado fui al bar Fitero para tomar un par de vinos mientras veía el fútbol. Me acomodé en una mesa al fondo. Fútbol vi poco porque nada más sentarme una cuadrilla se me plantó justo delante colonizando con sus cabezas mi ángulo de visión. No me importó demasiado. Las dos personas que tenía frente a mí ofrecían un espectáculo más sugerente que la tele. Se trataba de un joven oriundo intentando explicarle a una mujer de rasgos asiáticos en qué consistía San Fermín.

Dos detalles convertían el espectáculo en maravilloso: a) el chaval estaba borracho, y b) la explicación era en inglés.

Pero no un inglés cualquiera, no. Un inglés nivel navarro que nunca han puesto el pie fuera de España. Un inglés marcado por todos los acentos de la ribera. Un inglés colosal que la Japonesa (de ahora en adelante la llamaremos así) se esforzaba en comprender aunque no siempre con buena fortuna. “¿Yu anderstan mi?”, le preguntaba nuestro paisano cada dos o tres frases; y la japonesa sonreía (más por educación que por otra cosa) y le mantenía la mirada como vaca que ve pasar el tren.

Así, mientras nuestro amigo trasegaba todas las cervezas que le pasaban los amigos de la cuadrilla, le fue instruyendo sobre las peñas (a lot of pipol, very frien… y todo el mundo canta lololo, lolo, lololoooooo… ¿Yu anderstan mi?). Le contó luego el magnífico ambiente que durante esos días impregna la Estafeta (le señalaba a la calle y decía: ¿Yu si? ¿Yu  si ol dis??? Y cuando la Japonesa asentía él contestaba: Pues esto no es nada, in San Fermín… yu cant guolk, you cant guolk… a lot of pipol… ¿Yu anderstan mi?).

Le tocó luego el turno a los encierros, a los toros y a los bailes regionales, pero eso sí, dejando las cosas muy claritas: jiar, no flamenco ni hostias… dis is Navarra… aquí jotas… jotas y dantxas… ¿Yu anderstan mi?

A la postre no sé cómo acabó la cosa porque me largué a ver la segunda parte al Burgalés que tiene la tele más grande, pero tengo para mí que este año el descenso de turistas japoneses será notable… Ni el alcalde de Yamaguchi va a venir…y si no ya veréis, al tiempo.


Garito polita 1

Estamos en la semana del pintxo. Una de esas tradiciones pamplonesas. Un acontecimiento culinario, por eso de que son muchos los bares de Pamplona que se esfuerzan por crear obras de arte gastronómicas en miniatura. También es un acontecimiento social, porque todos salimos en busca del pintxo perfecto. Nos saludamos, comentamos, saboreamos, brindamos y, en definitiva, compartimos la experiencia en cada uno de los bares que participan en esta aventura.

Lo que no falla nunca es la famosa conversación sobre lo caros que son los pintxos que participan en el concurso. Lo son. No si valoramos el esfuerzo que tienen detrás, pero posiblemente sí cuando lo comparamos con el coste que tiene en Pamplona salir de pintxos durante la vida normal o, todavía peor, durante cualquier juevintxo.

Lo que ocurre es que no deberíamos cuantificar el dinero por la vida normal.

¿Qué hay más caro en el mundo que salir a tomar el aperitivo durante los sanfermines?

Estoy segura que todos los que somos padres de familia hemos vivido esta situación: hemos dejado a los niños con los abuelos para poder salir una noche de San Fermín. Esa noche, como no podría ser de otra manera, lo hemos dado todo. Te has venido arriba antes, incluso de tomarte el sorbete del Gazteluleku. Has llegado a casa después del encierro, con el chocolate en el estómago y diez kilos de collares comprados durante la noche. También unas gafas XXL estilo hippie años 70, por supuesto. Y una mezcla de alcoholes difíciles de digerir enredadas en tu cuerpo.

A la mañana siguiente, nos hemos levantado destrozados. Absolutamente destrozados.  Pero hemos quedado que el intercambio de los niños es en la plaza del castillo en el aperitivo. El aperitivo más caro del mundo, por supuesto. No solo porque es san Fermín y sentarte en una mesa de la plaza del castillo está al nivel de conseguir pagar la deuda de un país mediano. Pero, es que, encima, tus padres/suegros/cuñados se han quedado a los niños y, por eso, tú estás obligada a pagar sus consumiciones. Esa es una ley indudable. Pagarás los martinis, las rabas, el sol de la terraza de la plaza del castillo e, incluso el acordeón que pasa a tocar esa cancioncilla que te destroza el cerebro. Pero disimularás para que nadie diga que eres una floja y que no sabes salir. Para que nadie piense que hace solo seis horas estabas subida a la barra de una peña bailando “A la calle, a la puta calle…”,

El aperitivo más caro del mundo te deja, por eso, una sonrisa en los labios y te equilibra el alcohol en vena.

No hay nada más que se pueda pedir. Y ni siquiera la semana del pintxo puede cambiar ese hecho: hay tradiciones caras. Todo es cuestionable. Excepto san Fermín


¿El retorno del Ligre?

Reconozco que hace años que no piso el circo en San Fermín. No es ningún boicot meditado, simplemente me deprime. Sé que si llevara a los críos, lo pasarían bien. Sus ojos se abrirían como platos al aparecer un león por el túnel de las fieras y seguro se reirían con las caídas de unos payasos algo descoloridos. Hasta tengo una foto a lomos de un elefante. Mi madre, tras abonar una cuantía astronómica de pesetas, me permitió encaramarme a esa piel rugosa y polvorienta y tengo una imagen de aquellas polaroid que había que agitar para que la imagen fuera apareciendo lentamente como un espectro.

Sin embargo, ahora los circos me provocan una mezcla de ternura, compasión y tristeza. Siento respeto por las personas que se ganan la vida con ese más difícil todavía que es llegar a final de mes haciendo volteretas o intentando hacer reír en tres funciones diarias. Pero la sensación de que la alegría bajo la carpa es de cartón piedra no me la quito de encima. No soy ningún talibán del movimiento PETA, pero creo que el trato que se da a los animales no es el mejor ejemplo. Ello a pesar de que seguramente la domesticación ha provocado en ellos una imposibilidad de vida en libertad, como ha pasado históricamente con nuestros actuales perros o caballos.

Pero hay meditaciones que te hacen pensar…

elefante

En estas cavilaciones estaba cuando me encuentro con ocurrencias, casi siempre de un arácnido concejal, de cambiar el nombre a las fiestas, de repensar los ciervos en la Taconera -quizá el ínclito concejal ha decidido emular las monadas del mítico Charly- y de cuestionar cualquier nomenclatura que aluda al santoral. Fue entonces cuando me acordé del Ligre. Un engendro, mitad león mitad tigre, que se anunciaba como gran atracción hace varios años en el Circo que visitaba las fiestas.

ligre

Que si Semana Grande, que si desfile del día grande y no procesión y otras boludeces. Al final celebraremos las Fiestas en honor a Baco y sacaremos en paso procesional una alegoría energética del solsticio de verano. En fin, ya lo dijo Chesterton «El problema del hombre que no cree en Dios, no es que no crea en nada, es que es capaz de creerse cualquier cosa»

Lo dicho, quizá vuelva el Ligre.

 


Peripecias de un alcalde sanferminero.El Txupinazo(III)

Doce menos cuarto. Pensativo. Reflexivo. Dubitativo. Meditabundo. Amigos, amigas, se me cae el mundo. Han pasado ya quince minutos desde la indecente proposición que me ha realizado la concejal de la oposición. La confusión se apodera de mí. Mi conciencia se tambalea. En el catatónico trance en el que me encuentro desde que escuché sus palabras, sólo atisbo a visionar entre nebulosas a dos personajillos sanfermineros que se encuentran figuradamente sobre mis hombros. Sobre el derecho, un casta. Maqueado en blanquirrojo de arriba a abajo, vaso de pacharán navarro en mano y con las entradas del baile de la alpargarta y del apartado sobresaliendo de uno de sus bolsillos, me grita a pulmón abierto » Hey, capullín, cuidadín ,no te pases de listín, debes de ser un santín, júralo por San Fermín». Sobre el izquierdo, un mozopeña. Delantal completamente embadurnado de sangría calentorra, cazuela con ajoarriero en ristre y gorro blanco playero, me canturrea sibilinamente sin cesar. » No seas tontín, guarrín, vete afilando el canutín, que vas a triunfar en San Fermín».

Para cortar de raíz con mis alucinaciones, decido echar un vistazo a la Plaza Consistorial asomándome a uno de los balcones. Me encuentro entonces con la versión española del autobús alemán. El suben, estrujen, bajen transformado en entren, empujen, apretujen, boten, abracen, marchen. La Plaza se encuentra abarrotada. Aquí querría ver yo a los del Dúo Sacapuntas haciendo su famoso chistecillo. Imágenes clásicas a raudales. Balones hinchados volando de lado a lado. Gente llevada en volandas. Pancartitas y banderitas varias. No faltan tampoco los habituales con los cartelitos reclamando la atención de su madre o poniendo alguna parida para los colegas. Ni los que cargan mochilas humanas sobre los hombros mimando sus cervicales. Pero centro mi atención en los rostros de la gente. Me encanta lo que veo. Casi todos jubilosos, otros pocos sonrojosos. Casi todos sudorosos, otros pocos harinosos. Casi todos distendidos, otros pocos confundidos. Casi todos animados, otros pocos abrumados. Casi todos jovenzuelos, otros pocos carrozuelos. Casi todos sonrientes, otros pocos bien dolientes. Casi todos agitados, otros pocos sosegados…….

Miro al reloj. Menos diez. Cinco minutos para menos cinco. Os anuncio que ya tengo tomada la decisión, que es lo que lo que nos pedís que hagamos constantemente a los políticos. Y como buen político, como casi todas las que tomo, ya sé que va a ser impopular. Pero qué mas me da……. ¿ Esperabais otra cosa ?…….Yo estoy en política para pensar en mí mismo; lo demás, vosotros incluidos, me la suda. De repente, siento un temblor en la entrepierna. Tranquilos, no seáis mal pensados. Es el móvil, que está zumbando. Como yo dentro de poco. Es el güasap, que no para. Como yo dentro de poco. Me llegan multitud de mensajes, pero sólo abro tres: el de mi madre, el de la parienta y el del grupo de la cuadrilla. El de mi madre, que demuestra conocerme mejor que nadie, reproduce fielmente mi pensamiento. » Hijo, ocasiones como ésta se presentan una vez en la vida. Echa el resto. Va a ser brutal.». El de mi mujer, como el Red Bull, sirve para darme alas. » Cariño, pásalo bien. No pienses en mí. Es tu gran día. Que nada ni nadie te impida disfrutar de la experiencia. Llévate un gran recuerdo para toda la vida». Clarividencia femenina la llaman. Por último, el de la cuadrilla es una foto de todos en las sociedad alrededor de la mesa con los platos rebañados y la cazuela vacía. Viene acompañada de un pequeño mensaje de texto.» Mucha suerte campeón. Nos hemos puesto morados de chilindrón». De pequeños eran cabritos. Ahora ya han crecido. Yo también los quiero. Les respondo adjuntando el texto con el emoticono que está guiñando un ojo y tiene la lengua fuera.» Gracias chavales. Estoy negro, pero os aseguro que muy pronto voy a ponerme más morado que todos vosotros juntos».

Hecho esto, llega la hora hache. Menos cinco. Me encamino hacia el baño de señoras. El lugar de la faena. Mi Monumental particular. Tan monumental como la corrida que se avecina. Como hacen los toreros, me santiguo mientras hago el paseíllo. No dispongo de mucho tiempo. Tres o cuatro minutos a lo sumo. Lo tengo claro, entraré directamente a matar, como el maestro Curro Romero los últimos años. Llego a la puerta, miro en derredor y entro con rapidez evitando miradas indiscretas. Alucino con lo que veo. La apodada en los corrillos políticos como la Lewinsky local, no por su condición de becaria sino por sus reconocidas capacidades orales en todo tipo de ámbitos, se encuentra esperándome a puerta gayola en mitad del baño sin vestido y en ropa interior……………….Y es entonces cuando se me aparece en escena La Meca, que para algo gestiona desde hace muchos años el templo taurino de nuestra ciudad. Meca güen su padre………. Meca güen su madre…………. Meca güen todo, me digo a mí mismo. Menudo panorama. – Hola de nuevo Alcalde.- me dice con voz melosa. – Sabía que no me ibas a decepcionar. Avanzo dos pasos hacia ella tratando a duras penas de mantener la hombría y la compostura. ¡ Alto ¡, ¡ No te muevas ¡, – me ordena. ¡ Quédate ahí más quieto y vertical que José Tomás haciendo manoletinas ¡. Me jode vivo. Os aseguro que no sé cómo las hará José Tomás, pero os aseguro que si en algo soy experto es en hacerme manoletinas a todas horas frente al espejo y vertical sí que me veo capaz de hacerlas, pero lo que es quieto quieto ya os digo que lo veo totalmente imposible……….No obstante, no digo nada y me quedo callado, clavado, petrificado, escuchando con ensimismada atención sus siguientes palabras. – Confía en mí Alcalde. Primero te voy a desvestir y luego te voy a embestir……………..

( Continuará)……


Casa Paco 1

Todos tenemos nuestro bar de cabecera. El bar habitual donde el camarero sabe nuestro nombre y nosotros el suyo. Donde no hace falta pedir por que ya saben que vas a tomar. Bares que puede que vayas cambiando con los años. En una zona en la adolescencia. En otras conforme cumplimos años. Bares donde cuando no había móviles sabías que ibas a encontrar a la cuadrilla. Bares que han seguido siendo lugar de reunión aunque hayan cambiado de nombre. Bares donde sabías que siempre habría un bocata para ti aunque la cocina estuviera cerrada. Que siempre tenía un tapete y una baraja aunque fuera solo para tu cuadrilla. Bares que cierran contigo dentro para tomar la última y fumar un cigarro. Y bares en los que durante los Sanfermines pasas más tiempo que en tu casa. Donde almuerzas el día 6 y el 7. Y en los que te echas la última copa de la noche o el primer caldico.

Pero la casa de muchos pamploneses y visitantes este año ya no va a estar abierta. Unos de los bares más longevos del Casco Viejo. 108 años. Bar de referencia de tantos y tantos. Casa Paco no dará almuerzos, ni comidas, ni cenas. En medio del bullicio encontrabas ese remanso de calma en la calle Lindachiquia. Cuatro mesas para descansar y reponer fuerzas. Qué pena que en esta época en la que tantos bares se han abierto en lo viejo, hasta el punto de tener que paralizar la concesión de licencias, los bares de siempre se vean abocados al cierre. Este año mucha gente se tendrá que buscar otro bar de cabecera, pero no será lo mismo.