Archivo por meses: Abr AM


Microliteratos a la palestra

Fiel a su cita anual, el certamen de microrrelatos de San Fermín abre sus puertas de nuevo a costumbrismo, humoradas, romances, intrigas, sucedidos, ensayos, …….. ¡ SANFERMINES !

Como viene siendo habitual, durante el mes de mayo podréis acceder desde esta misma página a la plataforma de presentación de vuestras obras.

De momento, os dejamos con la imagen de esta novena edición.

¡¡¡ NOS LEEMOS !!!

 

 


La verdadera participación ciudadana 1

Ayer fue el último día para poder votar el cartel de las fiestas de San Fermín 2017. Es una de las tradiciones que más me gusta. Y, por supuesto no me refiero a eso de votar el cartel, que es algo que viene de hace muy poco y, en proporción con el censo de Pamplona tampoco mueve a tanta gente. Me refiero a un verdadera símbolo de la participación ciudadana en nuestra ciudad. Porque no creo que haya nadie que no haya comentado con amigas, vecinos, grupos de WhatsApp y compañeros de trabajo lo feos que son este año los carteles finalistas. 

Esta frase debería pasar a formar parte del diccionario sanferminero con capítulo propio. Porque absolutamente todos los años, en el mismo momento en que se eligen los carteles finalistas y se publicitan, pamploneses y pamplonesas nos lanzamos a abrirlos, escudriñarlos, decidir cuál es nuestro preferido y comentar a diestro y siniestro que este año son mucho más feos que los anteriores. O tenemos poca memoria o nos gusta sentir que esta vez también nos hemos superado. Es el viejo “Que hablen de nosotros, aunque sea bien” en versión cartel sanferminero.

Luego, a la larga, una vez elegido, podemos dejar pasar un par de años (tal vez incluso menos) y ni siquiera nos acordaremos de qué cartel ganó. Aunque lo hayamos llevado en pins y camisetas. Como mucho, recordaremos alguno que nos ha llamado la atención aunque no sepamos exactamente por qué: como aquel cartel de Urmeneta, el de los espaguetis, el de la canción de la escalera, el de 1996 que era una mancha que todo el mundo confundió con otra cosa. Y, por supuesto, ese mítico, maravilloso, de 1932, con el Rey Europeo, nuestro Josemiguelerico, tocado con una corona republicana.

Los demás están condenados a pasar al olvido. Pero nosotros los llevaremos orgullosos durante los fiestas en programas, chapas y camisetas. Después los olvideramos y, el año que viene, en el mes de abril, volveremos a quejarnos y a sufrir con lo feos que son este año los carteles finalistas.  

Como si lo estuviera viendo.

 


Y nos volveremos a ver

Que los navarros somos gentes de costumbres es algo de sobra conocido. Y como no puede ser de otra manera, durante los Sanfermines dichas costumbres se repiten año tras año. Esta Semana Santa visitó Pamplona un amigo catalán al que solo había visto durante las fiestas. Lo primero que me dijo al verme fue: Que raro se me hace verte si no es en la txuletonada del día 8 de Julio. Y es que muchos años nuestras actividades sanfermineras son las mismas y en los mismos sitios.

Muchos llevamos años celebrando el almuerzo del 6 en el mismo sitio. Y generalmente el resto de cuadrillas con las que compartes el momento también son las mismas. La primera copa tras el almuerzo suele ser en el mismo bar todos los años y la gente que hay alrededor también. Repetimos todos los años el lugar de reunión con la familia para ver la procesión y el bar del primer pote. El menú de la comida del 7 no ha cambiado desde hace años. Por no hablar de las canciones de la sobremesa.

El patxarán para ir a los toros en el bar de siempre. En los toros, las mismas cuadrillas en las mismas localidades. A la salida de los toros, y si no sales con la peña, todas las cuadrillas tienen su bar fetiche. El dimasu, el día de la peña, el del jumelage con otras sociedades…El día de la marmota durante todos los años y siendo todos los días distintos. La ventaja que tiene todo esto es que difícilmente uno se puede perder.

Y quien no se ha llevado un sofocón cuando ve que uno de sus lugares de reunión, al que solo va durante los Sanfermines se traspasa o cierra por jubilación. Esto suele generar una sensación de cierta ansiedad en las cuadrillas: La búsqueda de un nuevo garito. Pero esto será tema para otro post.


La Plaza de la República

No me lo puedo imaginar. En una Pamplona de principios del S.XX, quizás críos a la carrera por las calles gritando que el Rey se marcha, gente que lo oye desde la cocina, a través de ventanas y balcones. Quizás hasta hacía buen tiempo, como hoy. Gritos en los patios de luces. El Rey no se larga todos los días. Desde el 14 de abril hasta el 6 de julio de aquel 1931 tuvo que cocerse mucho jaleo político, pero con el día del Txupinazo decidieron aplicar un fiesta bai, política ez y al ajo. Eso sí, hicieron un hueco en la agenda para colgar el cartel de «Plaza de la República» en el salón de estar de Pamplona.

Lo cuentan todo AQUÍ.


IRUÑEA, CAPITAL MUNDIAL DEL ARTE – ARTE MUNDUKO HIRIBURUA

Hoy. Ese día en que Pamplona-Iruñea se convierte en la capital mundial del arte. Donde el carnicero, pasa a ser un especialista en tonalidades y técnicas. Donde el director de finanzas nos da una clase magistral sobre tratamientos para un buen diseño mientras afirma que su hijo de tres años presentaría algo mejor. Donde el vecino conoce las últimas tendencias pictóricas. Donde el tertuliano también entiende de composición. Donde el compañero de trabajo, de repente, conoce los aspectos crómaticos y la técnica de cada cartel. Donde el cliente del bar también entiende de tipografía y combinaciones artísticas, mientras comenta que los temas no están muy trabajados. Donde toda esa gente cuyo sentido en la vida es criticar se encuentra en su salsa. Ese día.
Y todo por esto:

Felices críticas y feliz elección.

Salud, kalimotxo y anarkía.