Archivos anuales: PM


XII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

PASADO, PRESENTE Y FUTURO

Gabriel Pérez Martínez

Hay recuerdos imborrables que marcan nuestra vida. Hoy, siete de julio, a las ocho de la mañana, mientras paseo por las calles semivacías, me vienen a la memoria una sucesión de escenas en las que la velocidad de mis piernas reflejaba mi felicidad.

La película comienza con mi abuela llegando a la guardería para recogerme y yo yendo, como Usain Bolt, hacia sus brazos. Le siguen los juegos del escondite salvando a todos mis compañeros, el regreso a casa tras mi primer beso y, años más tarde, cuando Ana respondió que sí quería salir conmigo. Mi evocación continúa por la terminal del aeropuerto en busca de un taxi, al recibir la llamada comunicándome que nuestra hija acababa de nacer. Del día en el que el médico nos dijo que Ana había superado el cáncer, tan sólo hace un año.

Esos momentos son irrepetibles. Otros, no, porque en el 2021 se celebrarán de nuevo los Sanfermines y yo volveré a correr.
 

VOLVERÁ

Miriam Errea Aroca

No creía en el amor a primera vista hasta que te conocí. Siempre supe que nos íbamos a encontrar en algún momento. De hecho, me era imposible olvidar las ganas que tenía de descubrirte. Entonces, dejé mi vida por verte. Hoy, lo volvería a hacer, aunque solo fuera por un instante.
Lo suficiente para poder abrir los ojos y vivir tus días. Quisiera poder volver a sentirte feliz, mientras te sacuden las risas de los niños corriendo perseguidos por los cabezudos. Nunca te conté como latía mi corazón al sentir el sonido del chupinazo explotar en tu cielo. Luego, llegaron las pancartas interminables de las peñas y las charangas tocando por tus calles. Descubrí la ilusión del niño que por primera vez ve a Gorgorito
El sabor de un beso que retumba al son de los fuegos artificiales. Todavía te recuerdo pérdida y bailando entre alpargatas y churros con chocolate. La adrenalina del último empujón mientras corría el encierro entre tus calles. Eras eterna y mundana, como la procesión de tu Santo. Roja y blanca.
Pamplona, te llamaban. San Fermin, tu alegría.
Me dicen que todo volverá, pero yo digo que no es así.
No necesita volver aquello que sigue en el alma.  


XII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

HUSOS HORARIOS

Iago Trias De Bes Soler Lluró

A mis 17 años tenía la cabeza en tres lugares: mientras desayunaba en Australia, mi madre se acostaba en Barcelona (-9h) y para Blanca, mi novia de entonces, todavía era un día menos en Seattle (-18h).

Solo había una hora al día en la que convergían nuestras agendas. Evidentemente a esa hora los tres estábamos en momentos, humores y ánimos muy diversos. Qué cómodo sería encontrar un “lugar horario” en el que todo el mundo pudiera hacer y sentir algo a la vez.

Recientemente, “gracias” al Covid-19, sucedió. Pero nada tenía que ver con cómo lo había imaginado yo: para mí era algo alegre y no esta pesadilla.

Sin embargo, si tanto lo pienso es porque, en realidad, ya existe: sucede en Pamplona durante 9 días al año. Desayunas churros a las dos de la tarde, en la mesa de al lado comen un bacalao ajoarriero, rodeados de jóvenes bailando que todavía no se han acostado. En la calle, familias disfrutando de su paseo vespertino y una banda montando una jarana digna de la madrugada del Carnaval de Bahía. Todo en una baldosa. No existe “la hora de…”, cualquiera es “la hora de…”. Por una vez compartimos, en un mismo momento, nuestras distintas realidades.
 

EL CHUPINAZO

Fernando Barba Hermosillo

Este año, antes del chupinazo no solo se vitoreó a San Fermín; también al san Itario. 


XII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

EN EL MISMO LUGAR, DENTRO DE UN AÑO.

Ainhoa Arnaiz Tomé

“Se suspenden las fiestas de San Fermín 2020 por la pandemia”. Lo habían anunciado en todos los medios.
Cerró los ojos y respiró profundamente. Meses después creía seguir sintiendo el olor de su pelo y de sus besos.
Habían quedado a las 20 horas del 6 de julio de 2020, en el mismo sitio donde se conocieron un año antes; mirando los vallados del encierro ella, mirándole a ella él.
No le dejó ningún contacto, y eso, al principio, hasta le hizo gracia. Se despidieron la mañana del día 7 con la promesa de volver a verse.
Pasaron los días y dejo de hacerle gracia el no poder cruzar algún mensaje y saber más de ella. Le había calado hondo. Pero quién sabe si se acordaba de él y dónde estaría ahora.
Por supuesto, él iba a acudir a la cita, quería verla. Además, vivía en Pamplona mismo. Y ella, ¿De dónde era? ¿Querría venir? ¿Podría venir?
Pasado el 6 de julio de 2020 una gran pintada en la curva de la estafeta dice así: “Nos vemos en el mismo lugar, dentro de un año”. 

UR ETA XABOI FESTAK

Amaia Aldanondo Perkaz

– Neskak, mutilak! Gaur ekainak 6, eskaileraren azkena!
– Zeinen azkar pasatu den denbora! Aizue, aurten hiria lasaiegi egon da, ezta?
– Arrazoi duzu, zer pasa zaie gizakiei?

Arranopola! Hala iruditu zait niri ere! Nire ondoko galtzada-harriek esan dutena zur eta lur utzi naute. Zer gertatu ote da? Hotzak pasa zirenetik dena oso lasai egon da, ia ez zegoen jenderik kalean ezta banatzaileen kamiorik ere. Urte arraroa izan da!

Nire bizitza oso dibertigarria da hemen Estafeta eta Mercaderesen izkinan, beste leku batzuk oso aspergarriak direla entzun dut inoiz. Gurean egun osoan jende ugari pasatzen da, helduak, gazteak eta txikiak, kalean gora eta behera. Ikaragarri gustatzen zait Beatriz gozotegiko kaxekin dabiltzanean eta kale osoari garrotikoen usaina darionean.

Sanferminetan aldiz, kalimotxo eta garagardoaren usaina zaborrarekin nahasten da, izugarri zikintzen gaituzte! Eskerrak garbiketako lagunak dauden, beti gu desinfektatzeko prest! A ze ur eta xaboi festak!
Jendea txarangen atzetik builaka doanean biziki gustatzen zait; horrelakoetan etengabe zapaltzen gaituzte, merezi duen arren; gu ere musikaren erritmoan dantzatzen gara eta!
Entzierroak ere zoragarriak dira! Batzuetan zezenekin beldurra pasatzen dut, gainean erortzen zaizkigu! Hauek ez erortzeko produktua jartzen dute, horrela denok lasaiago! Laster izango da hori! Zein ederrak diren Sanferminak! 


XII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

VOLVERÁ

Maria Elena Goñi Anzano

Ha llegado el seis de julio.
Los pañuelicos rojos se han cambiado por mascarillas blancas.
Todo lo que podemos ver son los ojos que expresan excitación a pesar de estar suspendidas las fiestas.
Es increíble lo que unos ojos pueden decir.
Yo he decidido confeccionarme una mascarilla roja y blanca para salir por las calles de Pamplona a rendir tributo a San Fermín.
Las fiestas, las ganas, la cultura y el folklore se llevan en el interior.
Hoy resurgirán los deseos, la emoción de otra manera, de una forma agridulce, donde el señor Juan que murió en esa residencia seguirá vivo en mi corazón. Una nube gris en las fiestas coloradas, Un año que no olvidaremos.
Bajo los claveles que llevaré al santo vendrá su nombre escrito como recuerdo de nuestros mayores que han perdido la vida en esta batalla.
Han perdido esa vida de Pamplona con sus jardines, su alegría y cantos.
Sin duda todo volverá a nosotros en breve.
Ya falta menos, aunque contemos más días, más tristezas, pero también más esperanzas.
Ya falta menos para El Glorioso San Fermín. 

COMPAÑERO DE BATALLA

Paola Ruiz

A los dos días de haber ingresado me trajeron compañía a la habitación. Fermín me dijiste que te llamabas. Te quedaba un año para jubilarte. Estabas deseando poder pasar todo el día en la montaña. Supe que vivías en el casco antiguo, que tenías un Border Collie y que este sería tu último año como corredor del encierro.
Te pusieron en la ventana. “Buena zona te ha tocado para el cotilleo”, te dije. Intentaste seguirme la broma, pero a los segundos comenzaste a toser. El bicho nos había robado hasta las ganas de hablar. Nos había dejado desarmados. Perdimos el olfato, la comida estaba insípida y cualquier roce nos molestaba. “Estamos muy jodidos”, me acuerdo que me decías cada vez que nos tomaban la temperatura.
La estancia en el hospital me consumió veinte días de vida, de energía y de kilos de más. No te lo creerás, pero he regresado a mis tallas juveniles. Yo, quien comía por los dos.
Hoy a las 11:58 hemos salido a la ventana. A pleno sol en julio. Los balcones llevan vestidos de blanco y rojo desde. Cuando el cohete del vecino del 4ºB ha explotado yo he pedido por ti, Fermín. Y por todos los Fermines.
 


XII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

MUERTE EN LA TARDE

Eladio Albeiro Bedoya Balvin

Ajustó la corbata frente al espejo, bruñó el bigote siempre abundante sobre los labios cuarteados y echó un último vistazo al trago de brandy barato antes de sentarse frente a la mesa.

Sí, le compondría una carta a Francis.

Tal vez comenzaría en ese junio de 1923, de pie, fundido en los ojos de Pauline. Supo que jamás volvería a amar a su esposa Hadley. O iniciaría platicándole sobre su buena vida; las aventuras que tuvo en lugares insospechados. Quizás le mencionaría para presumir, que ganó el Nobel.

Pero de repente, fue asaltado por un torrente de amargura y una lágrima fría y huraña cayó sobre el papel vacío, y se percató de haberle dicho a Fitzgerald ya todo lo que debía en su misiva anterior: “El paraíso ha de ser una plaza de toros y un río con truchas”. Lo supo esa vez en Pamplona y lo sabía ahora.

No existía más por hacer: había cancelado la reserva en la 217 de La Perla. Y sabía que aunque escribiera la carta, Francis no la recibiría.

—Pobre de mí… —dijo entonces Ernest Hemingway acercándose a la pistola —tendría que morir con una espada, como los toros.

Idaho, 2 de julio de 1961.
 

LÁGRIMAS

Josemi Albizu Gabari

Cuando supe que aquel año no tendríamos Sanfermines, me derrumbé. Quizá fueran los últimos en los que mi padre guardara cierta lucidez. Apenas me reconocía ya. Y me propuse provocarle una chispa en su memoria, abrir una ventana, que me permitiera tenerle una vez más.
El 6 de Julio, no sé si a las doce, mi padre y yo, nos sentamos frente a la televisión de la Residencia. En la Plaza Consistorial los mozos se movían en una marea de blanco y rojo, como un solo ser, rezando un salmo nacido de una sola garganta.
Mi padre observaba más serio que nunca. Y me miró también a mí como si me viera por primera vez. Aquello me apuñalaba. Tomé su mano como tantas veces en aquellos meses, como si le sostuviera el alma. Y justo cuando el alcalde ya depuesto gritó a los pamploneses, sentí su mano muy fuerte y quise que aquella sensación no terminara. Saltó en la pantalla el chupinazo de un año atrás y en aquella sala vacía de la Misericordia, explotó más fuerte que nunca. Sólo entonces me atreví a mirarle. En sus mejillas se perdían ya dos lágrimas en las que probablemente escapaban todos los recuerdos que le quedaban.