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XII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

MIEDO

Noelia Izquierdo Esteban

Aquí estoy.
Escondido.
Asustado.
Creo que me buscan.
Siento que me vigilan: ¿una, diez, cien, mil personas? Sé que son más.
No las puedo ver a todas, enfundadas en su fragor festivo, sus risas, sus charlas, su alegría…
Con sus ropas blanquísimas y sus pañuelos rojos anudados al cuello.
No las quiero mirar.
No las quiero ver.
Sé que esperan que amanezca para acordarse de mí.
No puedo dormir.
Mis compañeros están nerviosos. Yo también.
Oigo un disparo.
Y otro.
Y otro.
Nos empujamos torpemente.
No quiero salir.
Pero corremos……………….. Lo más rápido que podemos……………………Locos por llegar.
La gente nos persigue con temor.
¿Por qué?
Si el miedo lo tengo yo.
 

CADA 7 DE JULIO….EN MI PAMPLONA

Mercedes Luis Alfonso

Siete de la mañana, cada siete de julio.
Frío, nervios, inquietud, pañuelico y me visto. A Estafeta.
Dudas, incertidumbre, respeto…siempre en mi vida
Mi padre corría, me narraba esa sensación que solo sabes tu cuando se te espera.
¿Vuelvo a casa o me quedo en el vallado?
No, hoy vas a correr y saldrá bien, con el capotico echado de mi San Fermín.
Siento frio, llevo un año esperando, contando los días y escalericas…
YA FALTA MENOS.
Voy a esperarte, gente, silencio, tensión y apareces sin darme cuenta, te veo a dos metros, escucho tus pezuñas.. solo quien ha corrido lo ha sentido.
Como si de un amor se tratara vienes a mi encuentro, a mi búsqueda, a Mercaderes, nuestra cita.
Me uno a tu compañía.
casi ni te rocé esta vez y te me vas lejos, a nuestra plaza, me dejas «solica», porque ya mañana no serás tú.
No te veré de nuevo al alba en la Pamplona de mi vida.
Mi querido toro que estás ahí, te esperaré en 2021, porque pondremos más ganas que nunca, porque correremos juntos, cada siete de julio cuando amanece.
Viva San Fermín
Gora San Fermín 


XII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

2040

Alberto Iván Molina Morote

El cielo lucía gris parduzco un día más. El toque de queda a nivel estatal comenzó el 23 de junio y está previsto que termine en noviembre. Hoy es 7 de julio, por lo que este verano se augura largo y duro. Los aplausos a las 23:00 inauguran el comienzo de la jornada laboral de aquellas personas cuyos trabajos se perfilan básicos para la supervivencia. La temperatura desde esa hora, y hasta aproximadamente las 09:00, hace el aire respirable, pues durante la noche desciende hasta los 45ºC.
Estábamos muy ocupados estando ocupados y pensando que eso era cosa del cine distópico. La vida era un bucle que consistía en: trabajar, ocio, trabajar, ocio. Ahora tocaba trabajar, y en la época más ociosa del año toca confinamiento, pues de lo contrario, el Sol, que un día nos dio la vida, nos aniquilaría sin piedad.
Me despierto sobresaltado y sudando. ¡Qué horror! Me sentí aliviado al despertar y descubrir que solo había sido una pesadilla infernal. Ya despierto, el raciocinio me hizo entender que un encerramiento social de tal calibre solo podía ocurrir en una siniestra pesadilla. Me sentí agradecido de despertar y darme cuenta de que otra vez estaba en la realidad.

 

LA DUDA

Sonia Lestado Matute

Anoche tuve un sueño muy extraño.
Iba caminando por la calle Estafeta donde decenas de caballeros vestidos de blanco y rojo con estandartes y yelmos hechos de papel se preparaban para empezar la batalla.Esta vez ,no se enfrentaban a la bravura de los toros ,sino a un enemigo invisible que nadie había visto jamás.Continué mi camino y paré un momento frente a un kiosko donde llamó mi atención uno de los titulares del periódico.”Este año Braulia y Toko Toko se cogen unas merecidas vacaciones”.Todo aquello era muy surrealista.Era 7 de Julio ,de eso estaba seguro ,pero nada parecía tener sentido.Faltaba la música ,las peñas animando,los extranjeros poseídos por el espíritu de la fiesta ,las cuadrillas bailando y disfrutando,los niños con los abuelos ,los novios con las novias,o con quien se toparán aquel día.Asi eran nuestras fiestas ,familiares por el día ,locas y divertidas por la noche .
En eso estaba cuando me desperté sobresaltado de la cama .Con la respiración aún agitada miré el reloj ,aún eran las seis de la mañana ,tenía tiempo de sobra para prepararme y correr el encierro como en los últimos 15 años ,….o tal vez fueron 14?
 


XII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

AGALLAS

Ernesto Vicente Salcedo Aparicio

La memoria me falla a menudo, pero el recuerdo de los Sanfermines del año dos mil veintiuno jamás se ha perdido en las brumas del olvido. Sin mucho esfuerzo me veo, con doce años, asomado al balcón sobre la marabunta que, ansiosa, llenaba la calle Estafeta.
Con la inocencia y el miedo del que aún no ha traspasado la cruel frontera entre la niñez y la juventud agarraba, con fuerza, la mano de mi padre. Mi corazón era incapaz de enterrar lo vivido el año anterior.
Segundos antes del frenesí, él, con dificultad, se soltó de mí.
—Escucha con atención, hijo. Hoy solo quiero que te fijes en los ojos de los toros.
— Pero a mí me gusta verlos correr, papá. No lo entiendo.
—Hazme caso, algún día lo comprenderás.
Reconozco que tardé mucho, quizá demasiado, en entender que la vida, a veces, te hace dudar sobre si seguir o no, pero al final sabes que, aunque el pasado no vuelva y el futuro sea incierto, debes seguir intentando librarte de tus miedos. Tal vez nunca lo consigas, pero al menos debes luchar con todo el coraje que tu corazón alberga. Eso es lo que vi, aquel día, en aquellas pupilas salvajes.
 

NUNCA HABÍA SIDO MUY SANFERMINERO

Mikel Belasko Ortega

Nunca había sido muy sanferminero y, con la edad, cada vez menos. De hecho, la suspensión de los sanfermines de 2020 a causa del coronavirus no solo no le dolió sino que le produjo una inconfesable alegría. Todo era positivo en el análisis de esta nueva normalidad.

El primer día iba a quedar eximido de cumplir con ritos que le ahogaban anualmente. No tendría que buscar en Internet, se avergonzaba de no saberlo, si la faja debía atarse a la izquierda o la derecha. No debería enfrentarse al dilema de si ponerse el pañuelico rojo para el almuerzo o cumplir con el dogma de esperar al chupinazo para atárselo. ¡Agotador!

La procesión le gustaba, pero nunca se aclaraba con sus horarios de ida y vuelta. Al final acababa viéndola por televisión y esto también le generaba insatisfacción.

El resto de los días el beneficio no era tanto. Bien es cierto que no tendría que madrugar para ver unos encierros que acababa maldiciendo por sus carreras limpias y antideslizantes protagonizadas por corredores glamurosos.

Entonces sonó el teléfono. La cuadrilla había reservado sitio para almorzar el día seis.
Corrió entonces al trastero. Había olvidado el rito cero: comprobar el estado y ubicación de la ropa sanferminera.
 


XII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

NUEVO 6 DE JULIO

Laura Pulido Fontes

5 de julio 23:00
Los nervios me invaden. La ilusión de que llega un día especial corre en mí. Esa sensación que solo es comparable con la que de pequeños sentíamos el 5 de Enero, vuelve un año mas a nosotros. Pero este año es especial…especial porque la fiesta en la calle no será igual, especial porque junto al blanco y rojo tendremos que acostumbrarnos al azul mascarillas, pero sobretodo, será especial porque faltan muchos…muchos que por culpa de un virus llegado del lejano oriente no podrán disfrutar un año más de estas fiestas sin igual.
A pesar de todo, preparo mi ropa con esmero y me meto a la cama para una de las noches más largas del año. Cierro los ojos con la intención de dormir y que llegue el tan ansiado mañana. Pero las horas pasan y pasan y el sueño sigue sin llegar. Doy vueltas y más vueltas, pienso en cómo será ese día 6 de la nueva normalidad. Me surgen muchas dudas, pero una gran certeza se mantiene firme en mí y es que pase lo que pase, aun a dos metros de distancia, ese día 6 será en esencia lo que estas fiestas son, unidad, fraternidad y diversión.
 

EL OLIMPO DEL MANTO ROJO Y BLANCO

David Bustos álvarez

En una calle estrecha de Pamplona se encuentra el Olimpo del manto rojo y blanco. Allí la imagen del «Dios» sanferminero reside en una hornacina. En el muro de los deseos. En la cuesta de los miedos. En Santo Domingo. Todos la miran, la rezan y la arropan con sus cánticos. Todo sucede en escasos segundos, pero pocos comprenden lo que allí se siente. Los de capa negra aprietan el gatillo y lanzan embestidas. Los de carne y hueso (pero de alma heroica) esquivan los disparos. Él les echa un capotillo. Una vida, y otra, y otra, y otra… Y Pamplona gana, y gana, y vuelve a ganar…

 


XII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

PASADO, PRESENTE Y FUTURO

Gabriel Pérez Martínez

Hay recuerdos imborrables que marcan nuestra vida. Hoy, siete de julio, a las ocho de la mañana, mientras paseo por las calles semivacías, me vienen a la memoria una sucesión de escenas en las que la velocidad de mis piernas reflejaba mi felicidad.

La película comienza con mi abuela llegando a la guardería para recogerme y yo yendo, como Usain Bolt, hacia sus brazos. Le siguen los juegos del escondite salvando a todos mis compañeros, el regreso a casa tras mi primer beso y, años más tarde, cuando Ana respondió que sí quería salir conmigo. Mi evocación continúa por la terminal del aeropuerto en busca de un taxi, al recibir la llamada comunicándome que nuestra hija acababa de nacer. Del día en el que el médico nos dijo que Ana había superado el cáncer, tan sólo hace un año.

Esos momentos son irrepetibles. Otros, no, porque en el 2021 se celebrarán de nuevo los Sanfermines y yo volveré a correr.
 

VOLVERÁ

Miriam Errea Aroca

No creía en el amor a primera vista hasta que te conocí. Siempre supe que nos íbamos a encontrar en algún momento. De hecho, me era imposible olvidar las ganas que tenía de descubrirte. Entonces, dejé mi vida por verte. Hoy, lo volvería a hacer, aunque solo fuera por un instante.
Lo suficiente para poder abrir los ojos y vivir tus días. Quisiera poder volver a sentirte feliz, mientras te sacuden las risas de los niños corriendo perseguidos por los cabezudos. Nunca te conté como latía mi corazón al sentir el sonido del chupinazo explotar en tu cielo. Luego, llegaron las pancartas interminables de las peñas y las charangas tocando por tus calles. Descubrí la ilusión del niño que por primera vez ve a Gorgorito
El sabor de un beso que retumba al son de los fuegos artificiales. Todavía te recuerdo pérdida y bailando entre alpargatas y churros con chocolate. La adrenalina del último empujón mientras corría el encierro entre tus calles. Eras eterna y mundana, como la procesión de tu Santo. Roja y blanca.
Pamplona, te llamaban. San Fermin, tu alegría.
Me dicen que todo volverá, pero yo digo que no es así.
No necesita volver aquello que sigue en el alma.