Archivos anuales: 2022


XIII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

QUIÉN SOY YO PA CRITICALA

Ana Isabel Espinosa García

Nadie sabe lo que fue pa mí que quitaran los sanfermines. ¡Jodía pandemia! No se había llevado bastante, no, tenía que robarse también esto. Salió un hombre tan triste que me recordó a Arias Navarro cuando dijo aquello de “Se ha muerto Franco” y el país se quedó lelo porque nadie sabía cómo se vivía sin ser una marioneta. Igual me quedé yo sin mis encierros, mis toritos bravos y las cogidas. ¡Dios mío, cómo me gustaban las cogidas! De lado, empitonados, coceados, empujados contra las tablas y reventados a pisotones que hasta me daba la risa tonta mientras mi Manué decía que pa qué me levantaba tan temprano. No lo entendía. Me volaba la imaginación porque me sentía Miura, Duque de Veragua o Victorino dándoles pal pelo a frikis empanados o a nacionales entreveraos, a preparaos que llevaban años jugándosela y a novatillos pajizos. Qué mal hago yo a nadie, que trabajo más que horas que el apuntaó cambiando pañales de abuelos meaditos hasta las trancas. Porque solo sentir el chupinazo voy de por libre como la Lucia cuando en el cuarto de la colada se la chupa al vigilante jurado porque dice que eso la empodera. No soy quién pa criticala. 

¡TOLÓN, TOLÓN!

Fuad Gonzalo Chacón Tapias

Escucho el silbido elevándose hacia los cielos seguido del estallido invisible, la verja se abre y echo a correr ¡Tolón, tolón! No lo hago por valentía, todo lo contrario: los toros me aterran desde pequeño y estoy muerto de miedo ¡Tolón, tolón! Sus colosales cuerpos de titanes, toda esa potencia descomunal contenida por el cuero y aquel indómito temperamento de minotauro me fascina hasta invadir las fronteras del temor. ¡Tolón, tolón! Miro hacia atrás y los veo apuntándome con sus afiladas cornamentas. Esbeltas lanzas dignas de estos descendientes de las estrellas ¡Tolón, tolón! A derecha e izquierda, mis cómplices de escapada se funden en un frenético torrente rojiblanco de adrenalina que fluye desbordado por las calles de este laberinto ¡Tolón, tolón! La entropía de esta persecución es incontrolable ¡Permiso, señor! ¡Disculpe, caballero! ¡Lo lamento, colega! Mi intención no es hacerles daño, es una mera cuestión de volumen y torpeza ¡Tolón, tolón! Ya percibo las palpitaciones del público, atravieso el túnel como un cometa y la luz me ciega por segundos. La arena en los pies me indica que se ha acabado ¡Tolón, tolón! Sacudo mis cuernos y meneo el rabo con euforia. Lo logré otro año más. Hora de volver al establo ¡Tolón, tolón! 


XIII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

MI PRIMERA VEZ

Mirentxu Arana Lesaca

Mañana me lo llevo al encierro, ya son cinco añazos. Aquellas palabras cayeron sobre mí como orvallo sobre el césped.
Vestido de punta en blanco, escalé los hombros de mi padre, la atalaya más fuerte, la más firme, la más alta.
La mañana estaba radiante, el pavimento recién regado olía a limpio, mi corazón amenazaba con estallar. Cuando llegó la manada contuve la respiración. Hombres y toros disputaban asfalto y protagonismo. Años más tarde me hubiera hecho pensar en el Minotauro, entonces no. De repente la imagen de mi tío Carlos, el hermano pequeño de mi madre, el incontestable héroe de mi infancia, el que me había contado con pelos y señales cómo había encontrado un nido de aviones en la Media Luna…mi tío Carlos tocando pitón.
Lo juro que yo no quería…
-¡Mecagüen el crío!
Y de pronto me vi sobre la acera, descabalgado, mojado de pies a cabeza y llorando a gritos, con síndrome agudo de paraíso perdido.
Aquellos sollozos despertaron a mi madre, que me tomó en brazos y me mudó el pijama.
-Este crío yo no sé hasta cuándo va a tener pesadillas y a mearse en la cama, que ya son cinco añazos…
 

EL HILO ROJO

Erika Martín Artázcoz

No a todo el mundo le gustan los sanfermines. Sí, parece increíble. De todo tiene que haber en esta vida, como diría mi abuela. A mí se me clava algo en el alma cada vez que alguien los menosprecia. ¿Pero es que acaso no sienten la subida de emoción con el chupinazo? ¡Qué nervios me entran solo de pensarlo! Estarán muertos por dentro. Ay, hija, es que la fiesta por la noche es muy mala. Eso sí que me molesta… ¡Los sanfermines no son solo alcohol y noches locas! Sí, sí, pero es que hay demasiada gente… ¿en serio? Otra punzada en el alma. Es que claro, como soy pamplonesa, me creo que todo el mundo vive la emoción… ¿Y qué hay de toda esa gente que vuelas horas y horas para venir a sentirla también? ¿Tendremos acaso un adn diferente todos los emocionados con los sanfermines? Y en ese momento pienso en un hilo, un hilo rojo. Un cordel invisible a los ojos que une e impregna a todas las almas sanfermineras del planeta. Y les hace sentir el cosquilleo, el hormigueo y la ilusión. Que cada 6 de julio brillan sus ojos. Esas almas sanfermineras existen. Quien lo probó lo sabe.  


XIII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

MI QUERIDO TALISMÁN

Esteban Conde Choya

Hace tiempo recibí un whatsapp de Chema donde me decía que acababa de comprar un pañuelico rojo en La curva de la Estafeta. Y añadía: “Así recordaré otros tiempos más halagüeños de los que estamos sufriendo ahora en que, corriendo con los toros, volaba por esa calle tan emblemática de Pamplona.” Y sus palabras me hicieron recordar a mí también la famosa curva donde, al girar en su carrera veloz, los astados resbalan y caen a veces amontonados pillando a los mozos bajo su peso. Y vino también a mi memoria el día en que nuestro amigo perdió el pañuelico rojo bajo el asta dura y negra de un Mihura sin decoro que se lo llevó consigo durante un buen trecho. Cuando al fin lo vimos quedar quieto en el suelo, acudimos en su ayuda lo más rápido que pudimos y lo sacamos en volandas de entre la multitud para llevarlo al centro médico más cercano. De repente, Chema, con la conciencia medio perdida, se llevó la mano el cuello y, al notar la ausencia de su pañuelo rojo, dijo en un hilo de voz y sin retirar la mano de su garganta: “Debo estar muerto porque he perdido mi querido talismán.”  

TAURO

Marisa Caballero Ruiz

Todos esperando con ansiedad la salida de Tauro, el era un animal que disfrutó un año más, sin salir a la corrida por las calles de Pamplona, el ha vivido feliz en la dehesa, pero ayer le subieron en un vehículo, cosa que le inquietó muchísimo, por lo que en los toriles donde le metieron con otros el se alteraba y bufaba asustado. Llego la hora vio las puertas que se abrieron de par en par, hecho a correr como loco sin saber lo sucedía, no veía la pradera, emprendió un camino rápido había personas que le tocaban, no había sentido nunca esa sensación, en el callejón se sintió asustado, pero cuando desembocó en una zona de arena, corrió, feliz de un lado a otro. Los muchachos cantaban felices, y Tauro participó en carrera alegre sin saber lo que sucedía, las alegría lo inundaba todo. Un año más formando un círculo. Mozos y animales unidos en el ruedo, por la tradición. Dando vida donde todo estaba parado después de tanto dolor tanta tristeza, al fin llego la alegría , la diversión, la algarabía y la vida.  


XIII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

JUANITO

Agustín Pascual Pino

Con cuanto entusiasmo pintó en su estanco los tres colores. ¡Con la misma ilusión con que pidió, a los trabajadores pirotécnicos que hasta entonces lo hacían, que le permitiesen a él prender la mecha! ¡Ah, qué bellos y sonoros chupinazos resonaron en Iruña entera aquel año treinta y uno! El primero en abril, el segundo el seis de julio. El inicial, por el sueño de un país más culto, sin hambre, protector e impulsor de conciencias libres y de ciudadanos plenos. El segundo por la tradición que llenaba de alegria las calles desde tantos siglos atrás, protegidos todos y todas por San Fermín.
(«Riau, riau», gritan tras cada estrofa. «Riau, riau», aminora la marcha municipal. «Riau, riau», ánimo y desafío. «Vals de Astráin» e «Himno de Riego» generan sentimientos diferentes. Españoles, sí, pero españoles ricos frente a españoles pobres. Hay seres para quienes su derroche ha de prevalecer siempre sobre el reparto equitativo).
Echepare Aramendía está en la lista redactada por los grandes que quieren un país pequeño, oscuro y mezquino. Es lunes, seis de julio de 1936. Sobre la Plaza del Castillo se eleva un chupinazo que alegra el rostro del burladés. Pocos días después, suena otro. ¡Ay! ¡Pobre de mí!, exclamó Juanito. 

TOPAKETA

Xabi Mendibil Ainzua

Estafeta karrikatik gora noa, begirada galduta, zurekin ez topatzeko pentsamendua iltzatuta dudalarik. Ez San Fermin hauetan, arren.
Bat batean agertzen zara jendartean niregana ibiltzen. Zure telefono mugikorrari ez diozu begirik kentzen irribarretsu aurrera zoazen bitartean. Hau txistea!
Urdaila uzkurtu egiten zait. Nire bihotza zurbil. Gelditzen naiz. Urteetako abusuak ezin dira ezabatu, inolaz ere! Okerrena opa izan nizun horrenbeste aldiz… baina ezinezkoa egiten zitzaidan zu salatzea. Azkenik, adorea bildu nuen zugandik urrun ihes egiteko. Zerotik hasteko, alegia.
Eta orain…
Orain berriz elkartze hau!
Txistea amaitu da, antza denez. Zure telefonoa sakelan gorde, begirada altxa eta nigandik bi metrotara zur eta lur gelditzen zara.
Geldirik gaude. Zu eta biok soilik, giza-itsas olatuak jotzen gaituen arren. Zein ele-eder bota bila eta bila nabil. Denborak eta distantziak hasierako nazka eta amorru hori zerbait eraikitzaileago batean bihurtu dute, baina hitz egokirik ezin aurkitu une honetan.
Arnasa sakon hartzen dut. Begiak itxi, eta lasaiago berriz ireki.
Agian nire begirada errukiorrak lagundu egin dizu zure harridurako begitarte hori aldatzen.
Ematen du beste alde batera begiratzeko amildegitik ez erortzeko adorea aurkitu duzula.
Elkarri begietara begiratzen diogu.
Azkenik, zu zara bi segundotako isilune amaigabea apurtzen duena:
─ Hau ezustekoa! Nola zaude ene alaba?
 


XIII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

EL PASEO POR SAN FERMÍN

Heriberto Grisales González

En pleno 6 de julio, Iba con mi rinoceronte blanco por las calles de San Fermín, una dama muy elegante pasa por delante. No le dije nada; sólo saqué algunos dientes de mi boca y los metí entre un florero; seguimos caminando mirando para todos lados y justo en el Bar Windsor estaba un toro prieto, leyendo un libro: Fiesta. Le boleé la mano y este se aterró de ver mi pañoleta roja, soltó el libro y muy delicadamente, se acercó a mí, me la quitó y se la puso al rinoceronte, me dio la espalda, se volvió a sentar y volvió a retomar su lectura, mientras más de cien toros pasaban sobre mí…Y el ritmo pamplonés de las jotas indolentes, seguían con su jolgorio…  

SUEÑOS DE SANFERMINES

Robert Gustavo Herrera Rocha

Pensando cómo serían los Sanfermines 2021 me dormí. Esto me provocó un sueño y en su magia reveladora y confusa, veo un chupinazo invadiendo con su humo blanco la virtualidad del ciberespacio, un toro corriendo enérgico, como queriendo escapar a través de la pantalla de mi computador. Me veo tomando Té caliente, la bebida que más he ingerido para enfrentar a un extraño virus en estos tiempos de pandemia y confinamiento, en lugar de disfrutar un kalimotxo u otra bebida alcohólica cuyo expendio leo: “PROHIBIDO”, en la extraña soledad de la Cuesta de Santo Domingo. Continúan las imágenes… harto del té, agarro una botella de ron, su colorida etiqueta hace alusión a los Sanfermines. Cuando la destapo: ¡Zas! ¡Un genio! ¡Vestido con traje de pamplonica! Pide tres deseos dijo. «De acuerdo. Cambia los misiles Gabriel y Arrow 3 y los cohetes Qassams y Kornet que explotan en Oriente Medio llevando desolación y tristeza, por los chupinazos que iluminan de alegría el cielo pamplonés. Dos: cambia las revueltas violentas en las calles de Colombia por el desfile de Gigantes y Cabezudos». Cuando iba a pedir el tercer deseo justo despierto, pero espero que el genio lo haya adivinado y estos Sanfermines sean como todos queremos.