Archivo por días: 24 de noviembre de 2023


XIV Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

PELOS DE PUNTA

Conchi Urdaniz Ruiz

Parece increíble que en un momento tu vello se erice con el sonido de un cohete lanzado desde un balcón, la primera vez me sorprendió ahora con la experiencia vivida espero el momento para ver si vuelve a pasar. Algo innato ya en mi, que parece que no va a ocurrir porque estás a otras cosas, a ver a gente, a oler a alcohol, a oir la música, a saborear el almuerzo, a sentir el roce de la piel de tu amiga junto a ti.
Me gusta esa previa pañuelo en mano para ver si mi cuerpo vuelve a sentir, a sacudirse con ese sonido, a erizarse como aquella primera vez.
Y año tras año vuelve esa sensación, salvaje, incontrolable a tu razón, vuelve a ti de nuevo y de nuevo otro año más te vuelves a sentir viva.
Vuelvo a sentirme viva en Pamplona
Viva San Fermin! De nuevo
Viva  

POR UNOS DÍAS

Consuelo Liberal Gorriz

Una vez en la vida hay que ir a los sanfermines. Si, lo pienso, lo digo y añado que, por unas horas una pequeña ciudad cambia de color, de olor, de sonido, de mirada. El rojo y blanco abre la puerta y la magia aparece: una alegría, una ilusión, unas ganas de hablar con todo el mundo. Es difícil contener la sonrisa.
Por otra parte, tienes que elegir, dudas, miras y remiras: horario, encierro, charanga, comida, bebida, toro, baile, peña, corrida, jardín, plaza, san Lorenzo, san Cernin, jota, pop…
Es abrumadora la experiencia a la vez que inenarrable; sin embargo, hay que contar, porque los cuentos, como las fábulas, nos hacen reconocernos, nos ayudan a reflexionar, nos alertan de los peligros, nos ofrecen en definitiva, un sentido a nuestra vida, mayormente tediosa pero que esconde ciertos momentos de felicidad y ahí, el capote de San Fermín hace su trabajo como nadie.
Al final, solo son unos días.  

LA MEJOR FIESTA POSIBLE.

Corina Varela

Miro el reloj.
Falta ya muy poco tiempo…la Cuesta de Santo Domingo es un hervidero de mozos -y alguna moza- con su indumentaria blanca y sus pañuelos rojos. Muchos enarbolan el periódico enrollado que los acompañará en su recorrido delante de los astados que, apenas unos metros, tras el portalón, están por salir. Cantan y piden, por tres veces, la protección al Santo…
«A San Fermín pedimos …»
Estalla el cohete. Se dispara la tensión. La multitud corre cuesta arriba y tras ellos,la torada, temible y brava.
Mercaderes, Estafeta…un gentío impresionante observa expectante el paso del encierro… Apretones, empujones, caídas, pisadas, gritos…
El peligrosísimo embudo de la entrada a la plaza…En fin, la emoción indescriptible del encierro.
Luego, por la tarde, la lidia, con la tradicional merienda de las peñas, desenfada y compartida, mientras se comentan los lances del toreo.
Ya entrada la noche, picoteo en Baluarte, mientras se ven los fuegos artificiales…
Apenas 360 días y volveré a revivirlo todo. 

PREMONICIÓN

Cris Leon Perera

Corría, mis pies apenas tocaban el suelo, mi respiración era agitada y el sudor perlaba mi cuerpo, no sabría expresar bien lo que sentía, terror, miedo,pero todo ello mezclado con placer,
mi cerebro funcionaba a tope mandando órdenes a mi cuerpo, corre, corre no mires atrás, pero mí curiosidad era más poderosa, perdí la concentración y en un momento sentí sobre mi cuello la respiración caliente y cercana de aquel majestuoso animal me giré, el tiempo se paro, sus ojos negros me miraban,sentí su nobleza y poderío me mostró sus sentimientos el orgullo con el que esperaba la señal para salir del recinto y hacer suyas las calles, aunque fuera por minutos se sentía libre poder correr y que la multitud se apartara ,en su fuero interno esperaba no dañar a nadie, que su carrera fuera limpia y disfrutarla al máximo hasta el próximo encierro pero yo me interpuse en su camino no había marcha atrás y grité como nunca había gritado pero el terror era tal que mi boca no emitía sonido alguno y entonces me desperté ,vi la maleta a los pies de la cama, con el pañuelo rojo asomando, mañana empezaban mis vacaciones, este año Pamplona, mi primer San Fermin 

LOS COLORES DE HANA

Cristian Gistain Montolio

Hana era una joven japonesa criada en un orfanato. Padecía sinestesia cromática, una forma única de percibir el mundo en la que cada emoción estaba asociada a un color en su mente. Con 25 años, decidió encontrar un sentido a su existencia, emprendiendo un viaje por diferentes países. En julio de 2023, el destino la llevó a Pamplona. La ciudad vibraba.

Hana se lanzó a correr un encierro. Al ver los toros negros galopando a toda velocidad, sintió una mezcla de temor y emoción, pero la ropa blanca de los mozos, iluminó su recorrido con un aura de esperanza y valentía. El pañuelo rojo que vibraba en sus cuellos, la embriagó con una oleada de pasión y determinación. Llegó a la plaza de toros. Sus pies pisaron la arena y entre aplausos y gritos de alegría, todos los colores que le rodeaban se fusionaron en una sinfonía emocional en su mente, mostrándole la energía más poderosa del universo, el amor presente entre personas disfrutando una pasión, una tradición.

Ahora, Hana sigue viajando por el mundo, compartiendo el amor a través de los colores de cada fiesta patronal de los lugares que visita, en forma de pequeños relatos como este.