marcelo


Otra de carteles 14

 Aprovechando el artículo sobre el próximo concurso de carteles para las fiestas de San Fermín 2010, leí hace poco un artículo de opinión sobre los carteles de fiestas. Hacía referencia a si hay que dar tanto bombo a un concurso como ese. La verdad, creo que es bonito un cartel anunciador de las fiestas, aunque con el «arte moderno» que ahora prevalece, casi todos los años es un clamor la falta de «calidad artística» o por lo menos arte que llegue al pueblo llano, que al final es el mayor interesado.

 Yo desde luego soy de la opinión que es mucho más bonito un cuadro de un bello paisaje de montaña a un estúpido cuadro abstracto. Y creo que valen mil veces más los carteles de hace 20 o 30 años que las manchas blancas y rojas que dibujan ahora. Puede que yo sea un analfabeto artístico, pero creo que mucha gente opina igual o parecido.

 Además, creo que pocas veces ganan artistas autóctonos. Incluso puede que alguna vez haya ganado alguien que jamás ha pisado Pamplona en fiestas. De todas formas yo de un año para otro ni me acuerdo como fue el cartel anunciador de San Fermín, ni el de la Feria del Toro, así que puede que yo no sea el más indicado para opinar.


Trabajar en San Fermín 22

A mí afortunadamente jamás me ha tocado trabajar durante las fiestas. Y más vale, porque si tienes que trabajar tienes dos opciones. Una de las opciones es ir con un resacón tremendo y aguantar la jornada como se pueda. La otra es retirarse después de los fuegos y no mirar atrás para no sentirte atraído por la juerga.

Yo afortunadamente sólo he faltado una vez al chupinazo. Fue el año que estuve retenido en Madrid durante la mili. Y en mi empresa, aunque no está situada en Pamplona, se declara semana festiva. Yo lo tengo claro ahora. Cuando tienes 20 años puedes aguantar más o menos un día de curro después de un juergón, pero cuando ya pasas a ser treintañero no es lo mismo. Por eso siempre he admirado a la gente que le toca trabajar en fiestas, léase comerciantes, empleados de banca, «funcionarios», camareros, toda la gente de hostelería, etc, etc.

Sin embargo hay muchos de ellos que después de su jornada, o media jornada, salen a disfrutar de la fiesta como el que más. La verdad es que depende mucho de cómo sea cada uno. Hay gente que sabe disfrutar hasta cuando está descojonado. Yo recuerdo una vez que fuimos a fiestas de Tafalla a pasar toda la jornada, puesto que hacíamos jumelage con una peña de allí. Me retiré para las 12 de la noche, ya que entraba a trabajar a las 6 de la mañana. No olvidaré nunca ese día. Lo primero que hice cuando llegué al curro fue vomitar. Las dos siguientes horas las pasé de pena. Cuando llegó mi jefe me dijo que parecía un cadáver. Le dije que me había sentado algo mal, jeje.

Por eso el trabajar en fiestas tiene su peligro. O tienes buen aguante, o tómatelo con calma.


Propósitos sanfermineros 4

Hace unas pocas semanas iniciábamos un nuevo año. De todos es sabido que solemos prometernos a nosotros mismos que haremos deporte, que dejaremos de fumar, que tengo que cuidarme, ser más generoso, etc.

Yo recuerdo cuando éramos unos mozalbetes, no hace mucho tiempo, yo por lo menos me hacía en vísperas de comenzar las fiestas una serie de propósitos sanfermineros. Algunos de estos imposibles eran éstos:

Este año tengo que empalmar por lo menos 4 días. Después de estar de farra tantas horas desde por la mañana mi cuerpo me decía que si tu te quedas yo me voy.

Otro firme propósito era conquistar 5 ó 6 mozuelas durante las fiestas. Luego el resultado era más bien escaso, pero la voluntad ahí estaba.

Otra cosa que siempre me proponía al comenzar las fiestas era que tenía que comer bien, sano, y a buenas horas. Al final de las fiestas mi estómago era por dentro de color rojo vino, y con más grietas de las que yo deseaba.

Y lo que creo que todos nos proponemos en fiestas es que tengo que disfrutar al máximo, que luego el año es muy largo. La verdad es que siempre te queda la duda de si podías haber hecho esto o lo otro para gozar más, pero que nos quiten lo bailado. Siempre nos quedarán buenos recuerdos para toda la vida. Y este año 2010, nuevamente haremos nuevos y quizás también viejos propósitos sanfermineros.