Obras III Certamen Microrrelatos San Fermín


Título  Rumbo a San Fermín   Autor  Blanco Aristondo, Juan   Luis

Como otros años salió de Zeven el 30 de junio camino de Pamplona. Solía darse una semana porque era el tipo de persona que adora el viaje tanto como el destino y no desaprovechaba las ocasiones para facilitar los encuentros, ya fueran con lugareños o con viajeros como ella. Apenas quedaban unos minutos para el mediodía del día seis, y ya estaba empapada en sudor. Mientras se preguntaba cómo era posible que entrara tanta gente en la plaza del ayuntamiento le vino a la memoria la imagen de Raymond, el marino que conoció en La Rochelle. Recordó las caracolas de su pelo, sus manos rudas y agrietadas, su dulce y serena mirada. Los cánticos la devolvieron de nuevo a la plaza. La gente se empujaba, reía, gritaba en todos los idiomas imaginables. Era prácticamente imposible escuchar el pregón. Disfrutaba con aquel espectáculo pero se sentía incómoda. Además del sofoco comenzaba a sentir mareos. Y claustrofobia. Aguantó hasta escuchar el chupinazo. Con el vello erizado por la emoción apagó el minitelevisor, salió a la cubierta del velero y gritó: Ray, tu sabes si el Arga es navegable? No tengo ni idea —respondió él. Y acompañó el giro del timón con una sonora y luminosa carcajada. 

Título  Lenguas y otros idiomas   Autor  Carballo, ¡Qué agobio en medio de aquel bar! Tuve que salir y de paso, sólo de paso, fumar un pitillo. Hacía calor y la calle Compañía estaba llena de gente. En medio de aquel gentío, divisé un edificio. El edificio del que hace una semana salí disgustado por no haber podido sacar el título de inglés de la Escuela Oficial de Idiomas. Y claro, empecé a pensar en aquel examen, en el ridículo que hice en el oral, en por qué no me habría esforzado más para sacar ese empleo, en el paro, en mi fracaso de vida… En medio de esos pensamientos, se acercó una despampanante rubia. “¿Fuego?”- me gritó con un acento que parecía inglés. Y le di fuego. Ella seguía bailando al son de la música, me agarró y me invitó a bailar una ranchera. No sé si fue el alcohol o si fue San Fermín, pero me pasé toda la noche hablando con la chavala. Al final, acabamos enrollándonos en medio del bar, para seguir practicando la lengua. Estaré en paro y el título no me lo habrán dado, pero no pienso gastarme ni un duro más en aprender inglés. Los Sanfermines son la mejor academia de lenguas, nunca mejor dicho. 

Título  EL REENCUENTRO  Autor  Jurado Martínez,   Nieves

Final de la cuesta de Santo Domingo. Ocho menos cinco de la mañana. Mi corazón se acelera. Las gargantas gritan y el sonido me envuelve como el abrazo cálido de una mujer. Camisa blanca, pañuelo rojo, y un olor a sudor y energía se mezcla con el aire templado. Se acerca la hora. Adrenalina salvaje, emoción indescriptible. Cánticos entusiastas al santo de ojos inertes; y, más allá, nos aguardan impasibles ochocientos cuarenta y nueve metros de carrera ensalzada por el instinto, apenas tres minutos sintiendo muy cerca el profundo resuello de los “Cebaditas”. Retumba en el cielo el chupinazo. A mi alrededor todos corren frenéticos. Sin embargo, mis pies se niegan a arrancar, es como si ellos solos, por simple placer, se hubieran clavado al suelo. Saben que necesito tentar la mirada agresiva del burel. Una mirada tan especial que la excitación del momento impregna mi cuerpo como el agua de lluvia. Un Cebada se detiene ante mí. Su aspecto es cuajado, serio y atlético. El mundo se para, las voces enmudecen. -Otra vez, tú y yo. Ya nos conocemos. Y mis pies, una vez más, alzan el vuelo.