No sabíamos que éramos felices. 1

Aquí estamos, confinados un par de semanas más. Unos con dolor por perder un ser querido de una forma extraña, con el daño de no haberle podido acompañar en su ocaso. Otros en cambio, con la alegría por aquellos que se han recuperado y vuelven a la vida, extrañamente confinada. Muchos, con la seguridad de que lo superaremos y con la incertidumbre sobre nuestro futuro.  

Ya hemos comenzado a dibujar en nuestra mente momentos pasados, sencillos a los que no dábamos valor. He oído por ahí esa frase que define bastante bien la situación actual: “No sabíamos que éramos felices”.

También hemos comenzado a dibujar un futuro con líneas difuminadas, porque sabemos que el reloj no para. Debemos seguir hacia adelante. La vida continúa y seguiremos buscando esos momentos de felicidad para finalmente, difuminarlos en la rutina diaria.

Lo único que tenemos seguro es que hay que seguir buscando esa rutina y … ¡ya falta menos!


SAN FERMÍN

Las amenazas no terminan con la catástrofe anunciada está claro que los hombres vivimos en permanente sobresalto por si no queda claro las mujeres también y los niñoas los y las abuelas y por si todo esto fuera poco pende sobre nuestras cabezas estómagos y miedos la incertidumbre de no poder celebrar las fiestas sin igual a este paso corremos otro riesgo que no es otro que el de dejar las mejores tradiciones para cuando los virus estén menos revueltos no por eso hemos de dejar de ponernos nuestra ropa blanca incluso aderezada de otras prendas rojas calzoncillos calcetines bragas sujetadores y también tangas aunque no sea para celebrar la llegada del nuevo año sino para no dejar que decaiga la pasión por nuestra fiesta más señera.


XI Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

Oscar Ivan Melo Castañeda

…habíamos abordado el bus de la agencia en la mañana, entregado el equipaje, nos habíamos sentado en las sillas del bus, y por el Jet lag, los párpados querían cerrarse, el guía con un deje español agradable, nos decía que seguiríamos directo a Francia y llegaríamos el 6 de Julio en la noche, caímos como piedras, y dormimos largo rato, desperté y el guía decía: acabamos de pasar Pueyo – mis ojos estaban extasiados, y se me quitó el sueño, el guía lo empecé a mirar más pálido, sus palabras ya no concordaban, y su movimientos eran lentos, de golpe cayó en el bus, los pocos que estábamos despiertos, lo asistimos, el conductor angustiado dijo: lo llevaremos a Pamplona, estábamos angustiados, no sabíamos que iba a pasar, acudimos a un centro de salud el más cercano, entramos con el guía, llamamos a la agencia y nos dijo que nos buscarían hotel, mientras solucionaban el problema, el reloj marcaba las 12pm, y se oyó un ruido como de pólvora, todos nos asomamos a la ventana, era un río de de color blanco y rojo, y vimos unas grandes manchas rojas con cuernos, grité: están locos, y un compañero me dice: no, solo les gusta disfrutarlavida 

DISFUNCIONES

José A. Gago Martín

Está la ciudad a reventar. Esta mañana me ha costado casi media hora comprar los churros en La Mañueta. Y para el almuerzo tuve que renunciar a los huevos con txistorra, en la plaza del Castillo ni se cabía. Y menos mal que controlan la entrada y el recorrido para que el encierro no se tapone irremisiblemente.
Eso sí, afortunadamente, los servicios sanitarios responden. Precisamente ahora vengo del hospital, de ver a Fermín. Veinticuatro puntos en una nalga. “Así que se acabó ponerte tanga”, le digo. Y él: “No me hagas reír, que se saltan los puntos”.
Comparto mis pensamientos, que no pueden atendernos bien, que con tanta gente es casi imposible. Él me da la razón:
-Sí, con tanta gente es complicado. Cuando iba con el aliento del morlaco en el cogote me acordé del santo. Tocayo, le digo, échame un capote. En ese momento, una señora de Barcelona (ya me dirás que pinta aquí si ellos no quieren toros) dejó caer su rebequita desde el balcón del primero. Me cayó en toda la cara, me dejó ciego y, al frenar, el pitón me atravesó el cachete. Es lo que decimos, con tanta gente, ni san Fermín puede hacer bien su trabajo. 


XI Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

ERES CASA.

Irune Abarzuza Rodriguez

Estoy nerviosa cada vez que espero el sonido del cohete y miro al cielo para anudarme el pañuelo.
Feliz, cuando mi sobrina disfruta el baile de Joshepamunda con esa mirada de no querer que pare.
Admito ser miedica si Zaldiko pasa cerca, decide que soy yo, y me toca correr un poco.
Siento angustia año tras año cuando mi hermano corre Santo Domingo.

Pero a San Fermín pedimos, que nos guíe, que recorramos las calles siguiendo la música de las peñas, que lleguemos a las dianas con una buena cara y almorcemos ajoarriero con huevos fritos. Que lleguemos a casa libres y felices sabiendo que tenemos unas horas para dormir y volver a quedar con la kuadrila, ver a los pelotaris jugar, mientras, arriba, animamos. Asomarme a Estafeta y convertir esas caras de concentración en melodía.

Entzun arren, San Fermin, que tenemos ganicas de verte pasear por la calle mayor. Aunque nos despidamos de ti con pena todos los catorces y nos consuele el encierro de la villavesa.
Te esperamos, porque sabemos que llegas.
Como cada julio.
 

HISTORIA DE UNA ESCALERA.

José Oscar Rodríguez Zarraluqui

Comencé subiendo la escalera el día uno, y el dos, como el que no quiere la cosa, me trastabille trágicamente. Mi madre imploraba partir hacia otro lugar, mientras mi testaruda cabeza se negaba, moviéndose frenéticamente. Dada mi terquedad, durante meses, subieron los peldaños de dos en dos, carpinteros, pintores y enfermeros, colocándome en el antiguo salón de nuestra sombría vivienda. Instalado entre algodones, traspasé el último escalón en un amanecer templado de julio, ataviado únicamente con un pañuelico rojo, mientras mi anciana madre aireaba la habitación, abarrotando los balcones de bullicio. Inundando el ambiente con olor a café y galletas recién hechas. Con el estruendo del primer cohete, anhelé el remontar, como antaño, la cuesta de Santo Domingo, sintiendo las respiraciones entrecortadas tras mis talones. Aunque mis extremidades se acostaran impedidas, todos los que por los pies de mi cama pasaron, me fueron arropando, contando historias alegres, narrando lo acontecido durante el grandioso encierro. De pronto callaron; en la calle la canción de Baleztena. Situado, como estaba, en el rellano perdurable de esa formidable escalera, apenas me percaté del grito entusiasta emitido por mi cándido sobrino: ¡Yaya, yaya, el tío menea el dedo gordo del pie!

 


XI Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

6 DE JULIO

Isidro Catela Marcos

Papá salta temprano de la cama y comienza, meticuloso, el ritual. Se lava, me pide ayuda con el afeitado y desayuna veloz porque, a buen seguro, ya estarán los mozos cantándole al santo. Se acicala, le anudo el pañuelo al cuello y coloca la banqueta afuera. Desde nuestro balcón, en Estafeta, esperamos, como casi siempre en balde, diez o quince minutos. Así todos los días, desde hace nueve meses, con el alba suave y con los hielos.
Cuando se desencanta, mueve los brazos airado y me abronca.
– Ya me has vuelto a despertar tarde, ya estarán los toros en la plaza. Que sea la última vez.
Papá no sabe que tiene Alzheimer, ni que mañana, al fin, tendrá que felicitarme por haberle despertado a tiempo.
 

RECUERDOS

Roberto Samanes

Me despierto, 6 de Julio. En mi cabeza se agolpan recuerdos.
Almuerzo, amig@s,risas,anecdotas
Chupinazo, nervios, sudor, gente mucha gente. Viva San Fermin,Gora San Fermín,bailes
Gaiteros… emoción
Vermut, yes, bai, si, qui, ja todos se mezclan abrazos, conversaciones, cánticos
Gigantes con los niños
Procesión. Emoción, solemnidad
Encierro. El centro de la fiesta, no puedo conmigo. Caras serias, estiramientos, 3º cohete, corro, miro hacia atrás, llegan, los escucho, pasan de largo.
Churros en la mañueta.. Los mejores del mundo
Baile de la alpargata… me lo merezco, sorbete con mayúsculas
Descanso en casa… relax en el sofá y ducha.
Corrida de toros. Peñas amig@s de nuevo, merienda, cánticos, puros, Padilla maravilla
Se acabo, buenas faenas de los toreros salgo con la peña, bailar, bailar, bailar..
Barracas, tirapichón, gorros, gafas tremendas, vueltas y vueltas en la noria, bocata
Fuegos artificiales… nos tumbamos en el césped compramos el periódico y disfrutamos de este bello espectáculo de luz, sonido y olor a pólvora.
Nos vamos a la verbena… A cual, hay mucho que elegir, da igual en cualquiera lo pasaremos bien.
Buuuuuuffff que se me pasa la hora ¡!! Ducha, ropa blanca, pañuelo y faja roja…
Empieza lo bueno.,
San Fermín,nuestro santo, nuestra fiesta
San Fermín,vuestro santo, vuestra fiesta