XII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

MAL MOMENTO PARA IR AL PARAÍSO

Pedro Ran Pérez

Estaba rodeado de gente vestida de igual forma, todo de blanco salvo un pañuelo rojo atado al cuello; además, la mayoría llevaba el complemento de un periódico en la mano. No entendía bien para qué, ya que lo llevaban enrollado y no parece la mejor forma de leerlo. Parecía un ambiente festivo, mas se respiraba un ambiente de tensión que se podía cortar a navaja. Miré mi indicador con la fecha parpadeando todavía: 9 de Julio de 2087. La máquina del tiempo que inventé en 1875 funcionaba a la perfección; había avanzado más de doscientos años sin ningún sobresalto, me había traído a un sitio muy concurrido donde pasar desapercibido, e inmediatamente realizada la teletransportación se había vuelto invisible, así que nadie había sospechado nada; lo único que me hacía desentonar era mi ropa, demasiado oscura para aquellos alegres jóvenes que me miraban con una mezcla de incomprensión y, me parecía también, de compasión. De repente sonó un ruido extraño procedente del cielo y la gente de mi alrededor empezó a correr como si no hubiera un mañana. Me sorprendía sobremanera que no me aplastaran como a un guiñapo, pero más me sorprendió encontrarme a unos astados enormes que se dirigían irremediablemente hacia mí.  

SUEÑO CUMPLIDO

Jorge Cabido Suárez

SUEÑO CUMPLIDO
Se acerca el 7 de julio otro año más y ya se nota no solo en Pamplona, sino en toda España, que el ambiente empieza a cambiar ¿Por qué? Es obvio, para muchos, llega la fecha más esperada del año, San Fermín.
Uno de los que esperaba con ansia ese día es Gorka, un chico humilde que desde pequeño se crio en un pueblo cerca de Pamplona y cuyo sueño siempre ha sido correr en los encierros de esta fiesta.
Por fin, este año es el suyo, porque acaba de cumplir la edad mínima permitida para poder correr delante de ese animal tan hermoso e imponente: el toro.
Hoy, después de tanto esperar, es el día señalado. Hoy es el día del chupinazo con el que dan inicio estas fiestas y Gorka está preparado en primera fila de salida. Todavía no había empezado a correr, pero él, de los nervios, ya estaba sudando como si se tratara de un pollo a la brasa.
Tras la señal de salida, Gorka comienza a correr respetando todas las normas del encierro y, sobre todo, respetando al toro y consigue llegar al final del recorrido, la plaza, junto a ellos.
Hoy, Gorka, ha cumplido su sueño.
 


XII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

CONTIGO VINO TODO

Leyre Zarate Alvarez

Dentro de aquella primera copa de vino rosado de Cascante que no olvidaré nunca habíamos compartido muchas cosas en nuestras primeras fiestas de San Fermín juntos: confidencias, risas, penas, besos, caricias furtivas…¡tanto cabía dentro!
Aquella copa, ¡dichosa copa!, capaz de mantener nuestras palabras escondidas pero incapaz de contenernos. La alegría salía a borbotones…
Todo empezó compartiendo una y todo siguió compartiendo muchas.
Podían ser diferentes copas: más altas o más bajas, más elegantes o más sencillas, modernas, antiguas e incluso rayadas y ensombrecidas por el uso excesivo del detergente y del lavaplatos.
Tú de Salamanca y yo de Bilbao. Éramos dos forasteros en aquella comarca, tierra donde se cruza el camino del viento con el de las estrellas y casco antiguo repleto de callejuelas, de escaleras estrechas, de miradores y de balcones, de ciudadela y hasta de murallas. Aquella primera vez sentíamos el aire fresco de la noche que nos envolvía en aquella buscada soledad iluminada tan solo por las escasas farolas que parecían escoltarnos hacia la siguiente copa.
Queríamos permanecer allí, solos, disfrutando del ambiente festivo y de la música…La excitación mutua salía de cada centímetro de piel…aquella copa, ¡dichosa copa!
Contigo vino todo: contigo y con vino. Vino con sabor a ti.
 

DE 204 A 1

Iván Garayoa Pisano

204 son las horas de duración de nuestras fiestas de San Fermín,
110 segundos es lo que duró el encierro más rápido registrado hasta día de hoy, protagonizado por la ganadería Benítez Cubero el día 7/7/1975,
76 años hace que se lleva lanzando el chupinazo desde el balcón de la Casa Consistorial del Ayuntamiento de Pamplona,
51 miembros componen la maravillosa banda de música de LA Pamplonesa que acompaña y anima las calles y multitud de eventos durante las fiestas,
25 personajes forman la comparsa de gigantes, cabezudos, Kilikis y zaldicos que asustan y asombran a niños y mayores,
17 son las peñas “sanfermineras” que animan incansablemente dándolo todo a todas horas….
14 de julio es el día en que terminan las fiestas con un solemne “Pobre de Mi”,
8 emocionantes encierros recorren cada mañana las calles desde los Corralillos del Gas hasta la Plaza de Toros,
6 astados son los que llenan de emoción cada mañana el recorrido del encierro,
3 son las celebraciones históricas que tienen en su origen las fiestas de San Fermín: Actos religiosos en honor al Santo, ferias comerciales y corridas de toros,
2 son los colores que simbolizan las fiestas; Rojo y Blanco,
1 FIESTA SIN IGUAL…RIAU, RIAU!!
 


XII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

NO ESTAMOS TODOS

Pedro Vizcay Eraso

Su cara curtida en mil batallas perdidas se volvió hacia el reloj del salón. Sus ojos casi grises observaron como las agujas marcaban ya las doce menos cinco minutos. Era una mirada pesarosa que dejaba adivinar el inmenso dolor que atenazaba su corazón. Se levantó para lentamente dirigirse a la habitación que estaba al fondo del pasillo. Se asomó y comprobó que su marido había preparado todo como desde el día que había nacido su hijo.
Colocado con mimo se encontraban el pantalón blanco inmaculado con su camisa planchada encima. Al lado, la faja estirada y por último el pañuelo rojo listo para ser puesto en el bolsillo izquierdo de la camisa, junto al corazón.
Así lo había aprendido, así lo había enseñado: ¡Tenlo ahí hasta las doce menos cinco! ¡Tómalo entonces entre tus manos y cuando estalle ese txupinazo, será cuando lo anudarás a tu cuello!
Unas manchas oscuras que emanaban aroma a loción de afeitar, llamaron su atención y comprendió que no eran sino lágrimas de un padre por su hijo que ya no vestiría aquella indumentaria. ¡La maldita pandemia se lo había llevado!
Sonaron las doce.
No hubo fiesta ni regocijo para ellos. Tampoco para nadie.
¡San Fermín se había suspendido!
 

MI ENCIERRO PARTICULAR

Zigor Eguia Lejardi

Recuerdo como si fuera ayer las fiestas de San Fermín de 1991. Con dieciocho años recién cumplidos, tres amigos fuimos a Pamplona con la intención de vivir una experiencia inolvidable. Ellos insistían que correr el encierro era fundamental para integrarse plenamente en las fiestas, pero yo nunca he destacado por mi valentía, y me negué rotundamente a participar.

Con los años y la experiencia he aprendido que el destino, a veces, puede llegar a ser muy caprichoso y gamberro. Las fuerzas superiores que manejan nuestros hilos, debieron pensar aquella noche que la función de mi vida estaba siendo demasiado monótona y aburrida, y decidieron cambiar el guión.

Serían aproximadamente las tres de la mañana cuando una guapísima pelirroja de melena larga y cuerpo escultural se me acercó y comenzó a tontearme. Perplejo y atónito, pero más vivo que nunca, me dejé llevar y al cabo de media hora estábamos abrazados en un banco de madera de un parque solitario. Pero la alegría no duró, porque al poco rato apareció un tipo enorme, con cara de pocos amigos, que decía ser el novio de mi conquista. Ahí empezó mi encierro particular: Corriendo, medio desnudo, por las calles de Pamplona perseguido por un morlaco celoso.
 


XII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

POBRES DE NOSOTROS

Raúl Gómez Lozano

La mujer le ata el pañuelo con delicadeza y le sonríe. Luego le besa y se sitúa tras el vallado, al lado de un hombre de poblada barba blanca que no pierde detalle.
Traga saliva. Aunque no se ha perdido ningún encierro, esta es su primera carrera. Un bufido loco se escucha tras él, y el chico empieza a correr. No mira atrás. La adrenalina impulsa sus piernas. En un recodo, el tobillo le falla, pero se recupera rápido y ve la meta. Avanza. Llega a su objetivo. Y entonces, cuando se relaja, el animal le embiste desde la espalda.
—¡Papá! —grita el niño, enojado —¡Ya había llegado!
El padre se quita el disfraz de toro.
—Perdona, pequeño, es que con esto no veo bien.
—Mira que eres bestia—dice la madre, que abandona el porche, y abraza a su hijo.
—¡Eres un campeón! ¡Un corredor de primera como tu viejo—ríe el anciano, mientras recorre con la vista el circuito improvisado en el jardín.
El niño es feliz. Recuerda cuando el abuelo le prometió que “el maldito bicho” no le dejaría sin San Fermín, y ríe. El padre pone un inocente petardo en sus manos.
—¿Preparado para los fuegos artificiales?
 

JARA

Fernando Montero Sánchez

No imaginé que fuéramos a despedirnos rodeados de miles de personas. Los latidos de sus corazones podían percibirse a simple vista, proyectados sobre sus cajas torácicas. El rigor de sus semblantes y el incesante movimiento nervioso de sus cuerpos anunciaban el comienzo.
Me hubiera gustado tocarte y olerte antes de que te fueras, pero todos querían lo mismo, así que no pude hacerlo. Tuve que conformarme con capturar tu mirada durante un instante en el que pude verme en ti reflejada; de pie junto a las barreras, perfectamente inmóvil y sin miedo; admirándote.
El suelo temblaba a tu paso y en cada zancada se marcaban los músculos bajo tu piel, que sacudida como una alfombra desprendía un polvo formado por la tierra sobre la que tantas veces habíamos visto anochecer; su aroma a jara me transportó a aquellas dehesas que nos vieron nacer. Recordaba tu cuerpo sobre el suelo; empapado y ensangrentado pero perfectamente formado. En aquel momento nuestras miradas chocaron como dos imanes que vagan por el universo y que al entrar en contacto se unen para siempre.
Te ocultaste entre una nube de personas como el sol que se pone en el horizonte, para sembrar con tu muerte los campos de esperanza.
 


XII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

UNO MÁS

Nieves Díez Fernández

Amanecía,solo una gris y enmudecida nube solitaria, surcaba el inmaculado cielo. Tras dejar el polvoriento camino de Santiago,me acerqué. Fui despacio a ella, saboreando cada pisada, cada rincón reconocible: mercaderes,estafeta… podía sentir el latido de la ciudad, la vida que alegre se desplegaba ante mí, a medida que me acercaba a su vibrante corazón. La atravesé, o más bien, una animada marea blanqui-roja me atravesó.Unas contrariadas miradas me hicieron consciente de lo inapropiado de mi indumentaria, me sentí desplazado y ridículo con mi sombrero verde , lo guardé en la mochila en un vano intento por pasar desapercibido, por absurdo que parezca, me sentí más integrado. De improviso recordé que tenía una camisa blanca,( no tan blanca), y unos calcetines rojos que anudados, pasarían por pañuelo. Realizar el cambio, mientras la marabunta me llevaba, fue toda una proeza. De aquella guisa, por puro instinto seguí la blanca riada, dejándome guiar por ella, sin rumbo, como barco a la deriva que llega a buen puerto, por casualidad. Ya nadie me miraba y embriagado con su alegría, apretujado contra unos y otros, sin entender muy bien adónde me llevaban, sentí el fervor, sentí la pasión, me sentí uno más gritando a todo pulmón: Gora San Fermín 

441:18:16:35

Sara Miguelena

12000 personas son las que acoge la Plaza del Ayuntamiento un 6 de julio, centenares de miles se agolpan en la plaza del Castillo y otros tantos en calles, balcones y peñas. Y Pamplona se tiñe de blanco y rojo. Pañuelicos arriba. Anhelantes.

La emoción en los pequeños saltos. Poco más de un metro veinte de cohete. «Viva San Fermín». La distancia al suelo aumenta en cada brinco. «Gora San Fermín». Un estruendo de 133 decibelios que se ahoga entre el bramido sinfín de gritos y risas. La Pamplonesa, los gaiteros, las txarangas, la música nos imbuye y de repente somos más vino que blanco. La felicidad de toda una semana por delante.

21 de abril de 2020.
(Cuando despertó), la cuenta atrás ya no estaba allí.

¿O, sí?
Y con más ganas y más que nunca: «Ya falta menos».