XI Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

POBRE DE MÌ

Juan De Jesùs Rozo Leal

Viaje de sur América a España con mi familia. estando en Pamplona medieval, recorriendo sus calles de antaño, y conociendo
sus monumentos, quisimos vivir una experiencia diferente. un guía turístico nos recomendó ir a los sanfermines, propuesta que
todos aceptamos. nos pareció la oportunidad perfecta para estar en un festejo universal, que tiene los dos atractivos agradables
de nuestros gustos: Religión y paganismo, allí, quedamos atónitos, al encontrar ese ambiente jamás vivido, todo es alegría, colo
res y charanga. Gigantes cabezudos que me invitaron a ser mas participativo, estimulàndome a sacar mi defecto sempiterno, el
«alcohol». Después de dos botellas de vino dilapide mi responsabilidad, y como perro en procesión me perdí en la multitud,
dejando a mi familia en zozobra total, mientras yo me divertía sin control; el corazón se aceleraba y la emoción me invitaba a
actuar como el mas expertos de la fiesta.
Llegó la hora del encierro; cuando el alcohol era el dueño absoluto de mi cuerpo y yo su esclavo, le obedecí ir al ruedo, al sonido
del segundo cohete. Ahí termino mi aventura, porque cuando desperté estaba en un hospital recuperándome de una colostomìa.
el toro había destruido el orificio de mis secretos desconocidos.  

PRELUDIO

Aída Riancho López

Enciende, levanta, bosteza, haz, quita, pon, trabaja, come, curra, sal, compra, anda, llama, merodea, grita, salta, vuelve, descambia, respira, circula, vuelve a llamar, chilla, confirma, para, habla, abraza, saluda, besa, corre, corre, corre, acelera, abre, cocina, friega, prepara, dobla, apaga, sonríe…
¡Comienza la Fiesta!
 


¿Escalera de 9 escalones? #YoMeQuedoEnCasa 1

Corren tiempos difíciles con el coronavirus COVID19. No es para tomárselo a broma, ¡es una pandemia! .

De aquí a 3 meses estaremos entonando “el pobre de mí” … o no.

Ya hemos pasado el tercer escalón de la escalera. Sólo quedan otros 3 escalones… ¡Qué bien! O qué mal…. Sólo 3… Veremos si podemos celebrar el cuarto, de una forma habitual, o seguimos en estado de alerta.

Dejando a un lado lo realmente importante, que son las vidas humanas, existe el riesgo de que se ponga en duda la celebración de los sanfermines 2020. Podéis preguntaros… ¿pero qué dices? ¡Si todavía faltan 3 meses y pico!. Cierto, pero se comienza a poner sobre la mesa el aplazamiento de las Olimpiadas Tokio 2020… que iban a comenzar el 24 de julio…

Cuando veas las barbas de tu vecino pelar….

Ya me veo que este año la escalera tendrá 9 escalones, esperaremos a que llegue San Fermín Txikito.

Es el momento de ser responsables y cumplir con nuestro deber. Hay mucho en juego.

 #YoMeQuedoEnCasa.


XI Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

¡TRES VECES CANTARÁ!

Sandra Del Carmen Umaña Santamaría

¡TRES VECES CANTARÁ!

Anotó en el calendario del 2019 las fechas de los SANFERMINES, 6 al 14 de julio. La leyenda de San Fermín siempre lo ha seducido, para él es una ironía que le den su nombre a un festín tan famoso en todo el mundo… EL CULTO AL SANTO, LA PROCESIÓN EN SU HONOR, LA CAPILLA DE SAN FERMÍN, LA CORTE DE SAN FERMIN, EL CAPOTICO DE SAN FERMIN. Todos saben que SAN FERMÍN fue detenido, encarcelado, torturado y degollado un 25 de septiembre tras ser ordenado obispo de Amiens en Francia.

A pesar de tan legendario mito, convertido en un bello apólogo, le atrae lo que en Pamplona sucede… EL CHUMPITAZO, EL BALCÓN DEL AYUNTAMIENTO, LOS 133 DECIBELES, LOS ENCIERROS,LOS DISPAROS Y LOS LANZAMIENTOS DE CUATRO COHETES, LA BREVE E INTENSA CARRERA DE TRES MINUTOS PARA 825 METROS DE RECORRIDO, EL MEJOR GUIRI, LA VESTIMENTA EN COLOR BLANCO Y ROJO, EL RIESGO y LA EMOCIÓN.

Siendo uno de los corredores, parado frente a la imagen de San Fermín, a las 7:57 de la mañana, a un minuto de abrirse la puerta del corral, ¡TRES VECES CANTARÁ!:

“A San Fermín pedimos,
por ser nuestro patrón,
nos guíe en el encierro
dándonos su bendición”. 

ACÉRCAME LA FIESTA

María José Larríu Chueca

Cuando entró por la puerta de la oficina, la recepcionista le miró con cara de sorpresa. Vestía de blanco nuclear, acarreaba una maleta de ruedas e irradiaba luz con una sonrisa inmensa. Entró en su despacho y no paró hasta el mediodía, cuando salió zumbando y entonando “Viva San Fermín”. Sorprendidos, sus compañeros le miraron y desearon felices fiestas. Ya sentada en el tren y respiró pensando que ya estaba en casa, pero desde megafonía avisaron de un retraso de dos horas: Triste y enfurecida, decidió dormir hasta la salida.

En la estación le esperaba Ana con una pulserica roja para ponerse a tono. Salieron deprisa, no había tiempo que perder. Entró en la habitación del hospital y su tía le miró tranquilizada. Ya podía empezar la fiesta. Pusieron un pañuelico en la grúa que movía la cama, sacaron una botella de agua con gas, pusieron la televisión y disfrutaron del encierro de la mañana: rápido, limpio, vibrante y sin aglomeraciones. San Fermín seguía extendiendo su capotico y había traído a su niña sin incidentes y con alegría.
 


XI Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

LOS HUESOS DE UNA LUNA DE VERANO

Javier Arteta Navarro

Aunque ella fuera una sirena de agua dulce, y yo un viejo pirata, tuvo que ser el destino, hilando su sino, el que unió nuestros caminos tan lejos del mar. Fue esa luna, tan única, la que nos embriagó con ese aroma tan singular. No sé qué es lo que tiene. De todo ha visto y de nada ha hablado. Sus halos han alumbrado las más grandes hazañas. Cuentan que bravas fieras surcan históricas calles tras los pasos de valerosos hombres y mujeres, qué ataviados de rojo y blanco, desafían a la propia muerte. Una luna que ha estado presente en más de mil quinientos primeros besos, iluminando los sueños de los más osados. Techo estrellado de tristes despedidas con sabor a vino. También ha brillado incitando a ese abrazo capaz de convertir a amigos en hermanos.

Cuenta la leyenda que del patrón es legado. Pues negoció con la dama del derroche, su alma por cada julio, convirtiendo en el más especial de los lugares de fiesta, sus tan eternas y legendarias noches.

Siempre quise dejar mi huella. Ahora la luna también conoce mi historia. Mi hijo llevará tu nombre, y a mi vida, le acompañará tu memoria. Gora San Fermín!
 

TEMPORAL DE EMOCIONES.

Antonio León Del Castillo

No puedo. Cada año igual. La misma puntual ineptitud. Idéntica falta de concentración que vuelve a impacientarme y que me conduce a renunciar a la constancia debida. No consigo transmitir ninguna palabra nueva del teclado a la pantalla desde este estado de desatención que me inhabilita, incapaz de seguir afanado en esta tesis que, presumo, estará bloqueada hasta que remita esta suerte de temporal de emociones. Se va acercando julio y el escenario que me rodea se renueva; mi familia, los amigos, la calle, el aire, los sonidos, los olores, los colores, todo se empapa de un otro sentido para vivir. Definitivamente, apago el portátil y veo el cartel de las fiestas que han colocado justo frente a mi ventana. San Fermín 2019. Subo a mi habitación, abro el cajón más especial y todo parece dispuesto; está el fajín a un lado, el pantalón y la camisa tan blancos, el pañuelo más rojo que nunca, las zapatillas limpias a propósito. Llamo al rectorado y pido hablar con «personal». Les digo que necesito unos días de permiso, aunque sea sin sueldo. Si, me encuentro bien y no se trata de un problema familiar. Solo que, circunstancialmente, un asunto particular incompatible con el desarrollo del trabajo 


XI Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

SEGUNDOS

José Tavira Naranjo

Un minuto, treinta segundos. Los vítores jalean a los adolescentes que esperan emocionados en la esquina de Estafeta. La oleada de sensaciones se entremezcla con el griterío de los corredores y del público extasiado. Un mar blanco con gaviotas rojas se aproxima. Un minuto, diez segundos.

Fermín notaba el pulso del tiempo en su sien, una mezcla de nervios y entusiasmo le recorría la nuca. 50 segundos para un momento atemporal; las astas asoman entre lienzos inmaculados que esbozan una serie de muecas estrafalarias. Cerca del infinito caen despacio las estrellas fugaces. 40 segundos, y una oda onírica, que se graba en la mente de su alma.

La multitud entra pletórica delante de los sementales, celebrando una fiesta inmemorial las diversas generaciones presentes de niños, pequeños y grandes; 20 segundos y las gradas claman de júbilo. Fermín cabalga a lomos de su entusiasmo los últimos metros del encierro, le persigue el último de la manada. 10 segundos y un tropiezo. Silencio sepulcral de semicorcheas.

Paula aguanta en alto una magdalena que gotea fuera del café. En la tele un joven se levanta esquivando el embiste del morlaco, la plaza estalla en un remolino de alegría. El encierro termina mientras el recuerdo empieza su leyenda. 

SAN FERMÍN Y YO

Beatriz Galán Goñi

Y empezó a caer un sirimiri, típico en estas fechas, justo cuando los gigantes y los cabezudos comenzaban su andadura matutina. No sabía muy bien en qué día estaba, pero durante la noche, había conocido a mi alma gemela, a mí compañera de viaje, a la persona con la quería pasar el resto de mi vida. El agua cayendo sobre mi, fue limpiando los restos de la persona que fui y me llevaba en su corriente hacia la que quería ser. El capote de San Fermín, esta vez había recaído sobre mi, haciéndome consciente de que yo soy la única persona que cuidara de mi a lo largo de mi vida.
Yo era mi alma gemela, yo quería pasar conmigo el resto de mi vida y supe, en ese momento de algarabía mañanera, que si yo estaba bien, todo lo demás, lo iba a estar también