Sesenta años no son nada 10


Anda estas semanas la Peña Anaitasuna metida en jaleos onomásticos. Cumple sesenta años de historia. Y como reza el tópico, son sesenta años de historia viva, pues muchos de los que tuvieron la feliz idea de crear aquella peña todavía viven. Y lo cuentan, vaya si lo cuentan.

Cuentan cómo se ha pasado por la Perrera de la calle Jarauta, por la calle Mayor, por otros dos locales en la calle Jarauta y, desde hace unos años, por su ubicación actual de la calle San Francisco.

Desde los garrafones de tinto a granel y los cestos de mimbre repletos de barras de pan hasta los cubatas de primeras marcas y las meriendas de alta cocina, desde los antiguos DIMASUs hasta la plena integración de la mujer en la fiesta, la Peña ha evolucionado con la ciudad, sufriendo a sus munícipes la mayor parte de las veces.

Este año los medios de comunicación les prestarán mayor atención, a cuenta de aniversarios y demás, quedándose en lo folklórico, superficial y anecdótico, pero olvidando la esencia de hermandad, la sangre, la solidaridad y tantos otros valores que inundan la Peña Anaitasuna más allá de nueve días de juerga compartida al año.

Porque lo saben hasta en Guatemala.


10 ideas sobre “Sesenta años no son nada

  • Castizo

    Unas chicas como soles y el famoso txakolí???
    Joder, no sé ni desde cuando no se hace txakolí en Pamplona y además por lo que he oido, el de aquí era más malo que arrancao.
    ¡Que cosas tienen las letras de los himnos de las peñas!

  • Mc Garrich

    Lo bonito de verdad es, en la medida de lo posible, realizar un DIMASU, cosa que se está poniendo bastante díficil en muchas cuadrillas…

  • Flanagan

    Libélula, creo que alguien te ha informado mal. ¿Sólo ves «Callejeros»? No me extraña entonces que hables de morbo… Estaría bien que veas también programas normales.

  • Iruñsheme

    ¡Vaya por Dios!
    Otro sabiondo que nos va a enseñar a los »pobres paletos» que hacer y que no.
    Pues nada hombre, ya nos dirás a los ignorantes lo que tenemos que hacer y decir.

  • estafetakoa

    Pues creo que Libélula tiene razón.

    Fiestas morbosas, aunque eso es culpa de los medios de comunicación españoles y de alguno local.

    Catetas, por supuesto, y a mucha honra, ya que la clave de los Sanfermines son su carácter de fiestas de pueblo, cosa que se va perdiendo gracias a los cosmopolitas que nos enseñan cómo hacer botellón y mearse y cagarse en nuestros portales.

    Alcohólicas, pues sí, como todas y antiestéticas, pues qué le voy a hacer, nací feo.

    Besarkada handi bat.

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