VII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín


MÁS DIFÍCIL TODAVÍA.

Ignacio Navarro Otano

El público mira boquiabierto. Es increíble cómo han encajado. Los primeros han sido fáciles pero conforme iba aumentando el número, parecía imposible que tal acrobacia pudiera resistir. La dificultad aumenta cuando todo se pone en movimiento. Sorprendentemente, nadie pierde la posición. De nuevo se detienen y ante el asombro de todos, dos elementos más se añaden al grupo. Pocos creen lo que están viendo, “mañana salimos en las noticias”, comenta un señor en voz baja, con miedo a que cualquier pequeño gesto rompa el equilibrio perfecto. Súbitamente se detiene la danza y cuando parece que el número termina, uno más se incorpora y consigue acrobáticamente unirse al carrusel para algarabía de todos que ahora ríen intentando disminuir la tensión del momento. Hay miradas de complicidad y sentimiento de unidad; aunque desconocidos, todos son uno. El timbre suena señalando que el número va a llegar a su fin. Un último esfuerzo. Se abren las puertas y un aplauso espontáneo con los asistentes en pie, despide a las numerosas silletas y niños que han conseguido, una mañana más, llegar ilesos en villavesa desde Sarriguren a Merindades para ver los Gigantes. En unas horas, función de vuelta con los mismos personajes y además cansados. Más difícil todavía. 

AMOR DE HIJO

Santi Ezkerro Marín

¡Ay mi vieja! Pronto llegara la fecha en que como cada año te engalanarás, y tus hijos sacaremos del armario la ropa para la ocasión. Recién planchada la colocaremos encima de la cama, como si de un ritual se tratara, mientras vamos canturreando entre dientes ese “ya falta menos” que llevamos entonando desde el pasado 15 de Julio.

Ya tienes tus años, y sin embargo, recibes incansable a todo aquel que quiera celebrar la mejor fiesta del mundo. Adoptas a cualquiera que se acerque, haciendo de ellos hijos legítimos aunque solo sean unos días, dando cobijo a quien lo necesite, algunos deberán hacerlo en tu extensa alfombra verde, pero el entusiasmo supera cualquier infortunio.

¡Ay mi querida vieja! Acabas agotada y sucia…

– Es el precio de la alegría! Dices orgullosa, maternal.

Entonces esbozamos una sonrisa, dándonos cuenta, mi querida y vieja Iruña, que todo volverá a repetirse, año tras año volveremos a sacar del armario nuestra impoluta ropa blanca, su faja y pañuelo rojo, y sentiremos ese primer escalofrío, el primero de los tantos momenticos que nos quedan por vivir las próximas 204 horas.

A ti, mi querida Pamplona, mi vieja Iruña.

Un Irunshemen que te quiere

Santi

¡Viva San Fermin!  

EL ELIXIR DE LA VIDA

Jose Luis Bragado García

La afirmación: «más cornadas da el hambre», en mí se hizo realidad. primero me despidieron del trabajo, y luego llegó la separación. Pero, aunque desahuciado y sin blanca, un año más estaba en Pamplona para vivir con entusiasmo pleno los encierros de San Fermín.
Entre la angustia y la concentración en la calle estafeta, la vida se me mostraba plena, emocionante; con su miedo y su éxtasis, mostrándome esa concordancia entre la vida y la muerte.
Mi ánimo renacía sobre el adoquinado. El rito del riesgo describía bellamente la sensualidad de vivir, ese estar entre peligros amando la vida, viviéndola. Luego, mis sentidos, corriendo, esquivando, recuperaban su funcionalidad vital y, me mostraban el embrujo de la fiesta navarra sintetizada en las sinergias de los seres humanos, los aromas fuertes y calientes de la hogaza, la leche blanquísima, el vino trasegado y compartido, los cánticos y el compañerismo abriendo sitio cuando acechaban las astas…
Mis sensaciones se desbordaban, mientras esquivaba a los toros, como dados del destino.
¡Preciosa lección de vida!
Y, sí, más cornadas dará el hambre, pero yo, cada año, sabía beber el exiguo elixir de la vida, corriendo los toros por San Fermín.