X Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín


UN DÍA DE SOL

Javier Martínez Macua

Me levanto a la hora prevista, siete y cuarenta y cinco, sin muestras de flaqueza, a pesar de haber dado buena cuenta en la víspera del santo. Sintonizo el televisor para ver el encierro y salen imágenes de mozos calentando a lo largo del recorrido. Primer encierro rápido, muy emocionante por tramos y sin incidentes. Tras un generoso desayuno, me ducho y me preparo de punta en blanco, para acudir antes de las diez de la mañana a la puerta de la iglesia de San Lorenzo, a recibir al santo a la salida de la procesión. Consigo un sitio más que aceptable, ante la numerosa congregación de fieles, tiempo antes del inicio de la procesión. Caras conocidas, palmadas en el hombro, saludos fugaces, murmullo exaltado, vaticinan una emoción contenida que se manifiesta en un sonoro aplauso, cuando el santo cruza el umbral del pórtico de la iglesia, puntual a las diez de la mañana y recibe en el lado izquierdo del rostro, el brillo de un día de sol. 

SIEMPRE ME PASA LO MISMO

Belén Martínez De Goñi Pascual

Por fin ha llegado el 6 de Julio.

Me visto con mis mejores galas, pantalón y camisa de un blanco radiante y por supuesto mi chaqueta verde. Un poco de calor voy a pasar, pero seguro que luego me viene bien, que ya se sabe que en Pamplona…

Suena el tambor, y ahora la gaita: ¡venga vamos!

¡Cuánta gente, cuánta chavalería, mira que me gusta a mí esto! Estoy tan contento que me pongo a correr para saludar a todos los que encuentro alrededor. ¡Espera, espera! ¿A dónde vais? Es que no entiendo por qué se escapan corriendo, siempre igual… ¡Ay que nena más mona en los hombros de su padre! Hola guapa, ¿cómo te llamas? pero… ¡No, no, no llores! Miro a su madre con cara de angustia y para mi sorpresa, ella ríe y nos saca una foto.

Veo a uno de mis compañeros saludar a los niños. Se les ve felices, le dan la mano y le sonríen. ¡Qué majos! Pero cuando me acerco a ellos, se apartan de mí y alguno de ellos me hace gestos y burlas… ¡sólo me entran ganas de darles un porrazo!

Será por eso que me llaman Caravinagre.
 

RECORRIDO DEL FUEGO

Roberto Prada Gallego

Primeros saltos y soplidos, estiramientos y carreras de calentamiento. Son las ocho y ya suben por Santo Domingo hacia el Ayuntamiento, donde no queda otra que refugiarse para no ser empujados por la inercia de la curva de Mercaderes. Y luego, la famosa Estafeta donde no es difícil que un astado le ponga el hocico en la nalga a al algún mozo atrevido. Y de Telefónica a la Plaza de Toros. Así es. Un incendio que quema el cuerpo en apenas segundos.