XI Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín


PAMPLONADA

Luis Javier Arias Ugalde

El mundo la conoce, pocos la entienden, con todo estás hoy aquí.
Ya viene el chupinazo. Un mar de gente vestida de blanco y rojo. Alegría, bebidas y euforia.
Además toros, comida y música en un ambiente promovido por autoridades españolas de solidaridad, respeto. La madre de todas las fiestas, la llaman algunos, otros la pamplonada o los san fermines. Así, del 6 al 14 de julio esta gran fiesta incluye cada día seis astados y seis cabestros para el encierro.
Tú y yo calculo gastaremos 110 euros diarios cada uno. Aunque en realidad tú, que no te sacias con cualquier cosa, pareces barril sin fondo como si tuvieras una pata hueca, o tal vez las dos, gastarías alrededor de 135 euros diarios.
Ya sabes las reglas básicas para el encierro, no arriesgarte corriendo frente a ellos, sino a su lado o detrás, con zapato para correr, resistente. Sigue corriendo. Prohibido maltratarlos, jalarlos o golpearlos. Sólo son 849 metros de recorrido. Disfruta. Miles de personas lo han hecho en cientos de años pues sus orígenes pueden remontarse entre el s. XI y XIV. Así, una de las fiestas más vistosas y alegre de España para el mundo.
Tú y yo recién nos ponemos en ambiente… 

AHÍ VIENEN.

Alberto Vázquez Gaitán

Tiembla el suelo, ya se acercan.
Los seis protagonistas de la fiesta galopan sobre calles pamplonicas, seguidos de seis mansos que dirigen la manada hacia la Plaza, donde bajo el Sol estival de Julio, se enfrentarán cara a cara con el héroe vestido de luces.
Carreras, gritos, el cálido aliento de las reses sobre nuestros cuellos. Son de Zalduendo, o quizás de Torrestrella, puede que Victorinos o quizás son los inmortales Miuras. ¿Quien sabe? Son seis morlacos que embisten tras la masa blanca y roja que ante ellos, como cada año, corren sin mirar atrás desafiando a la muerte.
Un grito anuncia una cogida cercana… Solo ha sido un susto. Los toros llegan por Estafeta, adivinándose a lo lejos la Telefónica. En los cuellos los rojos pañuelos con la imagen del Santo Patrón, San Fermín, cuyo capotico parece haber librado de la cornada a los valientes una mañana más. Y al cruzar las puertas, el ruedo resplandeciente de la Plaza.
Los toros se encierran, salen los valientes corredores tras el ritual, a celebrar, junto a gigantes, cabezudos, música peñas y buen humor, el triunfo una vez más de la vida. Y un deseo surge del corazón, San Fermín, danos tu Bendición.  

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