XI Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín


EL CUENTO DE LA SANFERMINERA

Mikel Ayerra Comino

Blanca se dirigió al despacho de su encargada en el hospital para pedirle los días libres que le correspondían. Había decidido cogerlos en Sanfermines, para disfrutarlos a tope con su cuadrilla. Ya lo tenía todo decidido. Tras el Chupinazo, recorrerían todos los bares desde la calle Mayor hasta Estafeta. Por las tardes, antes de ir a los toros se unirían a la peña de turno para acompañarla a la plaza al ritmo de la charanga y la jarana. Tras los toros, vuelta al jolgorio, descanso para cenar, e ir a los fuegos. Algún día cogerían churros de la Mañueta y se los comerían en la plaza del Castillo, antes de dar una vuelta por los puestos de la Taconera. Reservarían un día para hacer el tonto en las barracas, y, qué demonios, quedarse a comer en alguno de los puestos de Antoniutti.
Mientras seguía organizando todo, Manuela, su encargada, apareció tras una esquina y le dijo:
-¡Hombre, Blanca, te estaba buscando! Carmen se ha cogido los días libres en Sanfermines, y no hemos encontrado a nadie para cubrirla. ¿Te importaría hacerlo tú?
-Claro que no- mintió Blanca, mientras oía cómo sus planes se rompían en mil pedazos blancos y rojos. Otro año sería…
 

SAN FEMIN

Juan Sebastian Gosso

San Fermín, que de fe te revestiste, quita la superstición
Vuelve a pamplona y trae la fé
San Fermín, que de entre paganos naciste, quita la superstición
Vuelve a Pamplona a traer la fé mediante corridas, sangre, espadas y Olé
San Fermín tu que con el señor estas perdónalos, porque no saben lo que hacen.
 

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.