XIII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín


SEIS DE JULIO, PAMPLONICA

María Izkue Apesteguia

Después de dos años sin sanfermines, Patricia y Luis, dos jóvenes que no se conocen, preparan las fiestas.
En casa de Patricia en calle Zapatería el frigorífico está repleto de guisos, congelados y embutidos castellanos, los sanfermines son también eso. Patricia ha perdido a su madre y por eso no se pinta los ojos, sólo los labios del color de la fiesta.
En su casa en calle Descalzos, Luis guarda un bacalao en salazón, dos chorizos, patatas y una garrafa con clarete. Vivirá este San Fermín lo mejor posible, a pesar de que perdió a un hermano y su trabajo en el almacén de vinos.
A Patricia esta crisis no le ha afectado económicamente, su puesto de funcionaria no corre peligro. Es una huérfana con suerte.
Este año el chupinazo es en la Plaza del Castillo. Diríase que nadie llora muertos, que nadie recuerda nada. El primer cohete estalla y en ese momento el sol deja de remolonear, tornando el blanco y negro en rojo vital. Con el cohete, los cuerpos y los corazones comienzan a brincar. Patricia y Luis enganchan su pañuelo a su dolor y descubren que, pese a todo, los sanfermines siguen siendo maravillosos. Eso les une. Separarles, apenas 83 años.
 

LA HERMOSA PAMPLONA

Lucas Gardón

Seis de julio en la hermosa Pamplona y ya he perdido noción del tiempo. El chupinazo desde el balcón del ayuntamiento marca el inicio del evento. Pañuelos rojos enaltecen y tiñen el aire de júbilo, mientras las voces piden ayuda a San Fermín y se unen como si cantara solo uno. Todo sucede tan rápido que veo todo moverse lento. No llevo reloj porque mirarlo me haría perder el tiempo.

Catorce de julio en la hermosa Pamplona y pensé que hoy era ocho. ¡Cómo pasa el tiempo cuando uno se divierte! Es hora de irse de este maravilloso lugar pero que no queden dudas que volveré, al menos, una vez más.

-Pobre de mí, pobre de mí que se acabó la fiesta de San Fermín. Nanaraná nanaraná – cantaba mientras me despedía de esas calles que me vieron feliz.