Certamen Microrrelatos


Certamen Escalera Edición 4º peldaño

RESPIRA

Karilyn Maria Ruiz Reyes

Levantó su mirada hacia el horizonte, ¿Dónde estoy? –Se preguntó Amaral-, mientras la luz del sol cegaba sus ojos. Era un silente viernes de primavera, y como todas las tardes, hacía un recorrido por su tan amado Puerto Cristal, que como oda espontánea, protegía las aguas más hermosas que ella había observado en su corta vida.

¡Ahí estas! – exclamó Mario-, corre, leámos esta carta que encontré en la playa. Con sorpresa e ímpetu, Amaral siguió a su viejo amigo. Los latidos del corazón se aceleraban, mientras abrían la carta que misteriosamente se remitía a ella:

«Respira Amaral, no tengas miedo. Volverás a abrazar, a sentir, a volar. Volverás a vivir libremente. Todavía queda tiempo, todavía queda amor, todavía queda esperanza, y ya falta menos para salir de nuestra cápsula, solo respira…»

Sus ojos se encontraron con la hermosa cara de su amigo que se desvanecía en el viento. El puerto, la playa… todo se volvía una espiral multicolor que desaparecía de manera fugaz, cubriendo sus sentidos de sonidos incesantes.

¡Despierta Amaral, despierta! – sollozaba su madre-. Despertando lentamente del coma, Amaral recupera la esperanza y el color, mientras su madre exclama: ¡Vuelvan todos, ya puede respirar!
 

ESE MOMENTO

Katrin Pereda Eusa

Era un 6 de julio y quedaban cuatro minutos para el chupinazo que daría inicio a las fiestas de San Fermín. Del exterior percibía los gritos, los nervios, la alegría contenida, las miradas cómplices. La ilusión de una cuenta atrás, de lo esperado durante meses y semanas. Me llegaron cientos de felicitaciones y consejos. Tres minutos. Me pidieron que avanzara. Tenía que salir ya al exterior, la gente llevaba horas esperándome. Sentí ese movimiento que se forma, imparable, intenso, que te empuja hacia adelante. Todo estaba preparado para después, pero lo importante era el ahora. Me concentré. Dos minutos. Más voces, más ruidos, más prisas. Me ayudaron a abrirme paso. Un flash, dos, tres. Un minuto. La luz me cegó por unos instantes. Todo era difuso. Grité. Muy alto y muy fuerte para que me escucharan.

Las doce del mediodía. El júbilo en los rostros de los allí presentes.

-Es una niña. Zorionak, pareja -dijo la matrona-. Bienvenida a la fiesta de la vida.
 


Certamen Escalera Edición 4º peldaño

CAMBIO DE TURNO

Margarita Del Brezo

Ya falta menos para que den las ocho. Hasta la habitación llega el barullo del cambio de turno. Pasos rápidos que se acercan, otros que se pierden. El sonido metálico de los carros. Puertas que se abren. El agua que se escapa de los grifos, el que escurren las fregonas. El aroma del café. Las tazas que chocan con las prisas. Los termómetros. Tensiones. Una sirena. Reconozco a Lea detrás de la mascarilla. Sí, es ella, la reconocería sin abrir los ojos. Me sonríe con la mirada y me cuenta lo que hay más allá de la ventana. Hoy también llueve, dice con su voz cantarina. Le ha salido una flor nueva al magnolio. Y han hecho otro nido en el campanario las cigüeñas. Yo sigo en silencio todos sus movimientos. Me gusta cómo se mueve. Y su olor a espuma marina. Un día me contó que eso es porque viene a trabajar montada sobre un caballito de mar. E inmediatamente se ríe a carcajadas. Me ha prometido enseñarme a nadar cuando llegue el verano. Hoy me ha traído una caracola. Tiene línea directa con su casa, dice, por si algún día no puede venir. La aprieto fuerte entre mis manos. Y sigo imaginando. 

YA FALTA MENOS….YA QUEDA MÁS

Ana María Jimeno Martínez

«Esto es surrealista» repite una y otra vez mi padre desde hace casi 3 semanas. Es raro si. No he vuelto a pisar el colegio y ni siquiera he vuelto a oír el despertador en mi casa ni una sola mañana. Son como unas vacaciones pero de otro color, no lo sé explicar. «Ya queda menos» dice mi madre a 4 de abril… No lo dice muy convencida pero lo dice, que ya es algo. El abuelo Jesus Mari sigue en su «resi» pero hace varios sábados que no vamos a la visita. «Hoy le haremos videollamada», dice papá tratando de escapar de ese surrealismo que nos envuelve. El abuelo está distinto, como todo en estos días. En ese mismo instante todos botan en la silla….se me acaba de pinchar el globo que llevo en la mano.

Jesus Mari sale de su mirada perdida y, como si del chupinazo se hubiera tratado, ese ruido de globo estallado le saca de su letargo y dibuja una sonrisa en su cara. «Ya queda menos», acierta a decir….
Pero también queda más….. más abrazos, más quedadas, más paseos….todo llegará. No sabemos cuantos peldaños nos quedan por subir de esta desconocida escalera, pero seguro que lo haremos juntos 


Certamen Escalera Edición 4º peldaño

UN CAMBIO EN EL ENCIERRO

Raquel Gutiérrez García

-Ya falta menos para que veamos el encierro de más largo de la historia. Os lo llevo diciendo mucho tiempo, pero como pensáis que estoy loco.
-Abuelo, dime ¿cuánto tiempo crees que durará?
-Con suerte, la mañana entera.
– ¡Abuelo eso imposible, a no ser que los toros se salgan del recorrido y hagan turismo por Pamplona ¡menudo desastre! ¡Eres muy peliculero! Dices eso porque no quieres que salga.
-No hijo, puedes salir tranquilamente. Los toros no se van a escapar, van a demostrar que son más civilizados y respetuosos que muchas personas y San Fermín les pone el sentido común que le falta a muchos corredores.
-Pero, ¡qué dices! ¿Cómo puede ser?
-Imagínate: Todos los mozos con mascarilla y guantes cantando a San Fermín, los guardias intentando que mantengáis la distancia entre vosotros hasta que aparezcan los toros. Los mozos sonriereis encantados porque solo veréis muchos huecos para poder pillar vuestra parte de toro. Pero lo que no sabréis es que los toros también estarán empeñados en mantener la distancia de seguridad con vosotros.
El abuelo mira a su nieto y leyéndole el pensamiento, sonríe: “Si los toros van a dan ejemplo, los mozos de Pamplona también lo daremos”. 

PARO ESTANDO EN MOVIMIENTO

Idoia Gayarre Corella

Me preguntas, por qué prefiero parar, no he elegido yo el momento. Ahora aquí parada en el camino, ocupo la mente con la vida que me espera, esa vida que duerme los problemas, complejos, miedos y penas y acaba con los horarios y pienso ya falta menos. Sé que ella me puede esperar, y mi cabeza juega con crearla cada día desde donde ahora me encuentro, que no puede el día a día con mi fuerza y mi talento.
Falta mucho menos para que siga andando, para que reanude el camino, de hecho ya lo estoy haciendo, ahora camino sin dar un paso sólo con mi pensamiento, nada puede detenerlo.
Volverá todo a fluir y yo, seguiré el movimiento…volveré al camino, empezará el fin y será un comienzo.
 


Certamen Escalera Edición 4º peldaño

XOMORROAK

Joxe Aldasoro Jauregi

XOMORROAK
Katedralaren ezkilek ongietorria eman diote konboiari. Kuartelean soldaduei botatako harenga darabil buruan Sarjentuak. Talde-lanaren balioa, sakrifizioa, esku-zabaltasuna. Uniformeak dakartzan balioak. Ez zaio irabazteko determinazioa ahaztu: birusa garaituko dute! Ez da gerra galtzeko egiten!
Hemezortzigarren mendeko fatxada neoklasikoa ezkerrean utzita Compañía kalean sartu da. Atentzioa eman diote alde bateko balkoi txikiek. Garai batean serora komentu, seminario edo fraideen eraikinak, ziurrenik. Eskuinekoak jauregia behar zuen. Bedeinkapen guztiekin zihoan!
Aginduek ematen duten ziurtasunarekin zeramatzan soldaduak kale estuan bi lerrotan banatuta. Bizilagun bat ikusi du keinuka parkearen parean. Kamiotik jaitsi eta agindua eman du:
-Rafael eta Joaquín! Herritarra zerbitzatu! Xomorroa akabatu!
Soldaduak ziztu bizian keinuak egiten dituen hiritarrarengana. Bi minututan berriz plazan:
-Sarjentu!
-Aginduak bete soldadu, herritarra zerbitzatu!
Garrasika dabil Sarjentua. Kalean atzera egin behar izan du laguntza eskaerak antolatzeko. Jendeak badaki armadak larrialdi egoeretan erantzuten duela, eta eskertzen du. Parkera itzuli denean Rafael eta Joaquin ikusi ditu barregarri lanbasa, lixiba botila eta mantala eskutan:
-Hauxe eman digute Sarjentu!
Berehala bete da parkea gainontzeko soldaduei emandakoarekin: eskularru, maskara, bata, txano, xiringa, benda, alkohola, iodo, gurpildun aulki, arnasgailu, test, esku-ohe eta abarrekin.
Sarjentuak ez du ezer kargatzeko agindurik. Kamioira igo da. Himnoa jarri du bozgorailuan. Gero eta gutxiago falta du ibilbidea bukatzeko.

 

YA FALTA MENOS…

Aitor Iriarte

YA FALTA MENOS; ya falta menos para poder salir a pasear, sin hora de vuelta.

YA FALTA MENOS; ya falta menos para poder salir a tomar el sol en un césped o simplemente, en un banco.

YA FALTA MENOS; ya falta menos para poder visitar a esos familiares y amigos/as que tanto echamos en falta, y poder darles un abrazo.

YA FALTA MENOS; ya falta menos para poder sentarnos en un banco a leer un libro, a escuchar música, o a simplemente disfrutar del ruido de los árboles.

YA FALTA MENOS; ya falta menos para poder ir a un bar a tomarnos una cerveza.

YA FALTA MENOS; ya falta menos para poder ir al monte, a la piscina, o a la playa.

YA FALTA MENOS; ya falta menos para esa comida familiar, que normalmente tanta pereza nos da, pero que ahora tanta falta nos hace.

YA FALTA MENOS; ya falta menos para ver a ese amigo/a o familiar, que dice que ha hecho tanto deporte en casa en la cuarentena, y efectivamente, corroborar lo que te esperabas: que sigue igual de mal que siempre.

Pero, sobre todo, YA FALTA MENOS para poder correr, gritar y reír; para poder hacerlo como siempre, libres.

 


Certamen Escalera Edición 4º peldaño

GRAFITI

Juan Lorenzo Collado Gómez

El bedel había llegado demasiado lejos cuando la mañana en la que el profesor de plástica llamó para decir que estaba enfermo y decidió dar él la clase.
Dijo: “Buenos días” y comenzó, con la ayuda de los alumnos, un esbozo en una de las paredes del aula consiguiendo un efecto realmente increíble. Había preguntado qué querían pintar y, después de ponerse de acuerdo, las imágenes sobre la fachada del colegio y los alumnos de la clase distribuidos por todos lados fue algo nunca visto allí, una pintura realmente fabulosa. Todos los que participaron en aquella actividad la recordarían durante toda su vida y algunos que decidieran emularla con mejor o peor fortuna.
Lo echaron del colegio y borraron el dibujo. Demasiado tarde supieron que su seudónimo estaba en calles de todo el mundo.
 

CAMBIO DE TURNO

Margarita Del Brezo

Ya falta menos para que den las ocho. Hasta la habitación llega el barullo del cambio de turno. Pasos rápidos en el pasillo que se acercan o se pierden. El sonido metálico de los carros. Puertas que se abren. El agua que se escapa de los grifos, el que escurren las fregonas. El aroma del café. Las tazas que chocan con las prisas. Los termómetros. Tensiones. Una sirena. Reconozco a Lea detrás de la mascarilla. Sí, es ella, la reconocería sin abrir los ojos. Me sonríe con la mirada y me cuenta lo que hay más allá de la ventana. Hoy también llueve, dice con su voz cantarina. Le ha salido una flor nueva al magnolio. Y han hecho otro nido en el campanario las cigüeñas. Yo sigo en silencio todos sus movimientos. Me gusta cómo se mueve. Y su olor a espuma marina. Un día me contó que eso es porque viene a trabajar montada sobre un caballito de mar. Nos reímos a carcajadas. Me ha prometido enseñarme a nadar cuando llegue el verano. Hoy me ha traído una caracola. Tiene línea directa con su casa, dice, por si algún día no pudiera venir. La aprieto fuerte entre mis manos. Y sigo imaginando.