XII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

TE SIENTO

Francisco Manuel Cazorla Crespo

Lo vivió desde que apenas aprendió a gatear. No le preguntes qué edad tenía porque ya ni la recuerda ni le interesa lo más mínimo. «Desde siempre», contesta con voz ronca y alegre, chispeantes los ojos empequeñecidos por el paso del tiempo, y gesticulando con unas manos agrietadas a causa de la edad y el trabajo. Fue, es, y será suyo, muy suyo, dentro, en lo más profundo de su ser.
Quien lo conoce confirmará que hace muchos años que no lo ve, -quizás sea tan joven que no lo ha visto siquiera-, encomendarse a su Santo del alma, cantando con el corazón y el resto de sus entrañas, antes de escuchar el estallido y salir de la cuesta de Santo Domingo en dirección a la plaza, -tal como él dice-, como alma que lleva el morlaco.
Pocos lo saben; todos lo intuyen y le entienden, pero cada noche al irse a la cama, aquel niño convertido hoy en anciano, sigue corriendo año tras año, sus amados Sanfermines…
 

PASIÓN POR EL ROJO Y BLANCO

Mari Luz Hita Holguin

6 de julio 9 de la mañana, Niebla en la mañana cuerpo ,mente ,espíritu preparado,preparado para vestir de esos colores tan maravillosos que durante 9 días nos ponemos tan gustosamente ,pañuelo en mano, ropa roja y blanca puesta …dispuestos a disfrutar de ese estallido de emoción, piel de gallina ,amor y pasión por una fiesta ,tiran cohete ,estalla la fiesta y brindamos por ella hasta que nuestros cuerpos puedan.Comer ,reír ,beber, bailar sin parar, pura magia es lo que siento, adrenalina en todo el cuerpo, sensación de felicidad, pasión por esos colores ,contagiando a todo turista o visitante por vestir igual y pasarlo bien y de olor característico en nuestra querida ciudad que todo el mundo viene y repite porque será ???pienso que me sonríe la suerte ,me premia el destino por amar y sentir esa pasión por vestir de rojo y blanco,9 días al año y 5 minutos al día durante 365 días Pensando en San Fermin  


XII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

CUENTA ATRÁS

Francisco Javier Cano Santa Bárbara

Siete de la mañana del esperado día
seis, ropa blanca, faja, pañuelo rojo
cinco buenos amigos a almorzar
cuatro chupitos de patxarán
tres entramos dentro
dos clamores
¡pum! 

BORRADOR

Alberto Ortiz Marrero

La baraúnda en crescendo advertía la indetenible cercanía de las doce. Desde la casa consistorial el suelo parecía ceder ante el mar de pamplonicos trajes que, vehementes, retumbaban pujanza de casta. Ardía de pasión la plaza. Los tradicionales y enardecidos gritos se entremezclaban con bebidas de uvas fermentadas y limón, vitoreando la historia, exaltando el momento esperado. El día se parte al medio. El chupinazo estalla. Y el escándalo sacude los valientes corazones de la muchedumbre. – Anotaba así, en un barato cuaderno americano, el joven reportero del Toronto Star.  


XII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

AL DESPERTAR

ángel Silvelo Gabriel

Imaginó toros atrapados en la oscuridad. Corredores gritando. Mujeres llorando. Y una luz oscura. Sin embargo, al despertar, vio una paloma pintada en un mural. Una paloma con un pañuelo rojo anudado al cuello. Eso le resultó extraño. Luego miró a su alrededor y no se vio rodeado de personas con mascarillas en la boca y guantes en las manos. A su lado había un niño que no le miraba. Enseguida se dio cuenta de que a él no le importaba su amenaza. En ese instante creyó que su poder se había desvanecido. Ya nadie sentía pánico al verle ni al sentirle cerca. Y, de repente, cuando vio a los mozos en la calle y prepararse para un nuevo encierro, sintió cómo su soledad se convertía en una inmensa sombra a la que nadie atendía. Quiso correr, pero no pudo. Intentó gritar, pero no salió una palabra de su boca. Y una nueva luz, que lo iluminaba todo desde arriba, alumbró el cartel que, esta vez sí, anunciaba: San Fermín 2021, ciudad abierta.  

LA CORPORACIÓN

Ignacio Cortina Revilla

Los toros sintéticos comenzaron a utilizarse en los encierros de Pamplona mucho antes de lo que la gente se imagina. El primero se llamaba Quintanillo e incluso corneó a un mozo (por supuesto, sin consecuencias), tal y como estaba programado. Nadie notó la diferencia con un biológico porque Quintanillo respiraba, corría y embestía igual que si fuera de carne y hueso.
Al acabar el encierro, fue separado del resto de astados para examinar su software y hardware a fondo, con minuciosidad forense. Comprobamos que todo estaba en perfecto estado: habíamos recopilado casi dos mil terabytes de datos muy valiosos. Esto nos animó a continuar con el experimento: al año siguiente, la mitad de los toros eran máquinas y, tres sanfermines después, todos procedían de nuestra cadena de montaje. Nadie, salvo unos pocos elegidos, conocía el secreto.
Este año hemos ido más allá, a pesar de que la junta directiva no alcanzó la unanimidad para afrontar el reto. Hoy, entre los mozos que se están preparando para el último encierro, hay uno muy especial: cualquiera que se relacione con él comprobará que respira, grita y corre como los demás. En realidad, estas reacciones son programadas.
Estamos seguros de que nadie notará la diferencia. 


XII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

EN MEMORIA DE UN PADRE.

Montserrat Martínez Alonso

7 de junio de 2020, el presidente del Gobierno acaba de anunciar en televisión la aprobación de las fiestas patronales en todo el país a partir de julio.
Luis, sin dudarlo un momento, llama a su amigo Alfredo que recibe la noticia entusiasmado.
En ese instante, el pecho se le encoge, su garganta se seca y emocionado, las lágrimas empiezan a brotarle a borbotones. Una enorme sonrisa de felicidad amanece en su cara.
Este año, más que ningún otro, necesita sentirse vivo fluyendo delante del toro, respirar su aliento.
Su padre, Don Luis, ha muerto. La pandemia se lo ha llevado. Se ha quedado solo.
Este año san Fermín será un reencuentro con amigos, vivencias y una historia, la de su padre y su amor a su tierra y al toro. Una historia de amor hacia una tradición y cultura que le pertenecían, que había mamado desde niño.

Ahora Luis correrá solo, sin la mirada atenta de un padre orgulloso, que buscaba al hijo sorteando en cada movimiento a la fiera, al toro. 

LA CIUDAD ENCANTADA

Sarai Valero Aguinaga

El pájaro nunca había volado sobre una ciudad tan tambaleante de alegría. Sabía que las personas eran unos animales extraños, a veces tan tristes; otras, tan muertos de risa. Nunca había llegado a imaginar que en la pequeña ciudad de Pamplona, al menos desde el 7 al 14 de Julio, no hubiera transiciones: entre la música y el vino, todos reían y bromeaban y llenaban sus días de risas y de bromas en un blanco y rojo infinito, sin acordarse de todo lo que dibujaba lágrimas en sus caras.
Todos parecían estar hechizados por la magia de Pamplona. La música nunca dejaba de sonar; las charangas, los conciertos, los himnos improvisados…llenaban de ritmo las idas y venidas de la gente, las carreras de adrenalina desafiando a los toros, los bailes que seguían tras cada amanecer, las peñas de pancartas multicolores…
Aunque había que andarse con cuidado porque, durante esa semana, los gigantes y los fuegos artificiales amenazaban con llegar al cielo de la ciudad encantada, queriendo, aunque solo fuese por un momento, ser también pájaros; y así observar desde el claro azul la música, las carcajadas, los bailes y las carreras de la gente, en esa caótica y aventurera espiral de los Sanfermines.
 


XII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

DE NADA LE SIRVIÓ EL INDULTO

Ignacio Tolaretxipi Olaizola

El calor del estío, de aquel séis de Julio de 1869, que desalentaban a los pájaros; la fragancia de las begonias; petunias y el olisco de los astados, se amalgamaban en la plaza del Castillo.

Los pastores navarros acababan de llegar con los toros de lidia, desde las dehesas de la ribera; eran de la ganadería Zalduendo.

Sentimientos de soledad; de tristeza; de añoranza, los llenaban de ansiedades intrascendentes a estos desdichados cornúpetas, mientras les introducían en los chiqueros.

El reloj de San Cernin marcaba la séis de la mañana; comenzaba el encierro ; Lancero, el toro puntero en todo el recorrido; la melodía de su carrera; la agitación de la respiración en su curso y la desesperación, penetraban en su alma y hacían bombear su corazón a la velocidad del viento, que erizaba su piel.

Al bravo e indómito Lancero, lidiado por el Gordito; cuando iba a comenzar el tercio de banderillas y a petición masiva del público, lo indultaron. Era igual; el varilarguero le propinó unos buenos puyazos y tuvieron que sacrificar al animal.

Lancero fue uno, de los tres únicos toros indultados, en toda la historia de los San Fermines. 

VESTIDA DE ROJO.

Verónica Andrea De Gennaro Otero

Marcos está feliz. Hoy es un día especial.
Los San Fermines son su pasión, pero desde hace unos meses, hay algo más que le apasiona..Marta.
Se pondrá como cada año en la calle Estafeta, verá a lo lejos venir el toro, y vestido como manda la tradición , correrá con todas sus fuerzas dándole luego las gracias al Santo.
Llega el día, la calle está desbordada de gente, Marta va vestida de rojo.
Marcos se encomienda al santo, aunque hoy solo tiene ojos para ella, y como es bien sabido, en el juego y en el amor, jamás se es afortunado en los dos.
La saluda, ella le tira un beso, y va como embrujado y feliz sin mirar que ha San Fermin le lloran los ojos por ese joven al cual hoy tanto lloramos.