XVII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín
VIAJE EN LA NORIA
Milagros Arizcuren Balda
¡Estoy eufórico! Maite me ha dicho que sí. Estos son nuestros primeros sanfermines juntos.
Nos hemos separado de la cuadrilla para venir a las barracas. Después de los autos de choque, ella quiere que vayamos a la noria. Aunque a veces me mareo, yo no digo nada y subo. Cuando nos sentamos Maite se acurruca a mi lado, apoya la cabeza sobre mi hombro y provoca un balanceo.
La noria gira despacio hasta que se ocupan todas las cabinas. Aprovechamos estos momentos para acariciarnos y también me animo a besarla. De repente la noria se mueve más deprisa; me parece que las personas se encogen en la distancia, pero necesito cerrar los ojos. Maite me abraza con suavidad y me habla con dulzura aunque yo no puedo escucharle. Tengo los oídos taponados y el cuerpo tenso, noto que los churros se rebelan en mi estómago, y que el sudor frío se extiende por la espalda; me falta el aire.
La noria gira y gira mientras mi vida se agita en la cabeza como si quisiera fugarse. Cuando termina el viaje y abro los ojos, Maite ya no está conmigo. Ahora, una carita suplicante me coge la mano y pregunta —¿aitona, nos montamos otra vez?
OJOS DE PLATA
Milagros Moises Gonzalez Alba
Quinientos años observando Pamplona desde mis ojos metálicos. Fui creado por las manos de un orfebre que me susurraba secretos mientras me daba forma. Desde entonces, cada 7 de julio soy alzado en procesión por estas calles que he visto transformarse de senderos de barro a avenidas pavimentadas.
He contemplado cómo el primer chupinazo se convirtió en tradición, cómo el blanco y rojo pasaron de ser colores litúrgicos a símbolo festivo. Vi a Sarasate tocar para mí en la capilla, a Gayarre cantar mientras me miraba con devoción, y a Oteiza contemplarme largamente buscando inspiración.
Reconozco rostros que se repiten a través de generaciones. Veo en los nietos los mismos gestos que en sus abuelos, mismas sonrisas, mismas lágrimas de emoción cuando pasa la procesión.
Este año, entre el gentío, distingo a una mujer que se detiene frente a mí con expresión distinta. Mientras todos rezan, ella observa la inscripción en mi base que nadie ha descifrado en siglos. Sus ojos brillan con reconocimiento y comprende la verdad: no soy un santo que concede milagros, sino testigo silencioso de que el verdadero milagro siempre ha sido Pamplona misma.
9 DÍAS LABORABLES
Miren Ederra Marticorena
Mi hijo antes no era así. Desde que aceptó este trabajo le veo diferente, más cascarrabias, y hasta le ha cambiado la cara. Cada vez que llega julio se pone muy nervioso y le cuesta mucho dormir. Y todos los años igual. Cuando llega a casa no me cuenta qué tal el día. Come un poco y se sienta en el sofá porque dice que está muy cansado. Que “asustar niños no es algo que pueda hacer todo el mundo”. Y al día siguiente lo mismo. Y yo me empiezo a preocupar. Alguna vez me ha comentado que a él lo que le gustaría es hacerles reír y que sufre mucho cuando les ve llorar…
Yo ya no sé qué hacer. Le he dicho que intente pedir un cambio de puesto, que quizás alguien le pueda hacer el favor por un tiempo. Pero se niega. Dice que no puede hacerle eso a sus compañeros. La verdad doctor, es muy cabezón.
¿Cómo le puedo ayudar?
LLAMADA EN VÍSPERA
Miren Oyarzun Goldaracena
-Aita!
-Hola mi chica, ¿ cómo estás?
-Sin parar, 5 de julio y siempre me pilla el toro, me podrías pasar por vigésima vez la receta del bacalao?
-Si claro, apunta!
– Hecho! ¿ cómo estáis por allá?
– Bien cariño, tus tíos Conchita y Fermín viendo los toros desde otro tendido y tía Camino vigilando que el balcón de la calle nueva esté listo! tú como estás?
– Qué te voy a decir, ropa blanca preparada, pañuelicos listos, uno para cada día! y tu nieta, ay si la ves! que no le gustan los sanfermines dice! no se a quién habrá salido!!!
– Bueno tú eras igual, desde aquel día que caravinagre te pilló desprevenida en la plaza del castillo con 2 años, qué disgusto! tardaste años en volver a acercarte!
– Calla, calla ni me lo recuerdes!!
– Enséñale a vivirlos a quererlos, cuéntale cómo fueron los tuyos, y acabará sintiéndolos tanto como tú!
– Tienes razón, mañana 6 de julio, mismo nervios y nuevas historias que recordar. Prepararé el bacalao para el Chanclazo y brindaremos por vosotros. Os queremos mucho
– Yo también a vosotros.
¿ qué hacías hija? nada amatxo una llamada al cielo