XI Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

MAGIA

Amaia Eguillor De La Torre

Los hijos y nietos de Carmen hace meses que no escuchan su voz. Sus sutiles despistes dieron paso al olvido.
Empujan con cariño una torpe silla de ruedas hacia un antiguo balcón de la calle mayor.
Esta mañana, los rayos del sol dan luz y alegría a esa calle abarrotada.
Carmen no es capaz de reconocer quién aprieta sus manos, pero el amor que este gesto desprende le hace sentirse segura.
Sonido de txistus y tambores.
El paso de la comparsa le evoca, por primera vez desde hace tiempo, un dulce recuerdo.
Esa enorme corona le resulta familiar. Se sorprende a sí misma en hombros de su padre, observando todo con admiración.
Sus ojos se humedecen al paso del Santo. Una imagen que sabe a churros y algodón de azúcar. Huele a huevos fritos, una mañana del 6 de julio. Suena a cánticos al cielo y se siente como el abrazo de unos padres que trasmiten el amor por sus fiestas.
Recuerdos de una infancia inmensamente feliz.
Las piernas de Carmen recobran la fuerza perdida. Se levanta erguida ante el asombro de los suyos.
Se escucha su voz, tan firme y clara que hace estremecer:
– Se oyó en el cielo una jotaaaaa 

EZ DIZKIDAZU SAN FERMINAK IZORRATUKO

Goreti Elorza Agirrebarrena

Ferminek sare sozial horretan ikusi du beraien argazkia, eta poztu egin da. Ala ez. Bere aurpegia ez da asko aldatu. Amak gosaldu duen galdetu dio. Atsegina iruditu zaio berarekin dagoena. Berak ere jarriko duela argazkiren bat pentsatu du, gauean, lagunekin dagoenean. Ikusiko duela badaki, baina ez duela “atsegin dut” klikatuko ere bai. Laranja zukua hartu dute, baina ez dute ezer jan. Ez dute kasik hitzik esan. Ez du aspaldi honetan ikusi, berdin zaio. Ferminek badaki zoriontsu dela. Baina Fermin ez. Gaur dira bi urte. Amari gaueko planen berri eman eta bere logelan sartu da gaztea. Azalpenik ez zion eman. Ulertuko zuen. Ala ez, baina orain berdin dio. Dagoeneko berandu da eta ez du behar. Gaur parranda handia egingo du, eta bihar ez da pentsatzeko gai izango. Praka gustukoenak hartu ditu eta zapi gorria jantzi du. Milaka mozkor harrapatu izan ditu gertatu zenetik. Ferminek tristura kanalizatzeko aukeratu duen bidea da. Edo gorrotoa…Gorroto du, bai, eta gaur berari idaztea erabaki du. Esan egingo dio gorroto duela. Bere mina aldenduko du eta lasaiago joango da parrandan. Amari musu bat eman eta atea zabaldu du. Orduan bidali dio mezua: Gorroto zaitut, bai, asko gainera. Ongi pasa San Ferminetan, aita. Atea itxi du eta askoz hobeto sentitu da.
 


XI Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

SUM IN MEDIO TEMPESTATIS.

Pablo Benayas Del Río

En la línea 6, dirección Plaza elíptica, mientras escuchaba con cascos baratos un aria de Vivaldi, un hombre se sentó a mi izquierda, tomo la palabra, y a grandes voces explicó a todo el vagón como había conseguido por 0€ un aparatoso reproductor de música estirando la mano dentro de un contenedor. Ningún niño mostró nunca con tanto orgullo su regalo de Reyes. Después del sermón, durante el cual la mitad del auditorio había abandonado sus asientos, el hombre trató de hacer funcionar el trasto, fracasó; y tras blasfemar con saña arrojó su tesoro contra el suelo, disgregándose aquí y allá las inservibles piezas del reproductor. En ese momento yo escuchaba a la mezzosoprano cantar con delicadeza, «…sum contenta…sum beata….» El hombre recogió algunos pedazos, los guardó en su riñonera y se fue. 

EL MOMENTO

Gloria Arroyo Moreno

Las calles de piedra vigilaban nuestros pasos mientras Luis y yo corríamos sonrientes.
Se escuchaban los tambores y el eco de mil voces.
Era la primera vez que estábamos en Pamplona, en Sanfermines, y no era como  imaginábamos.
Te lo cuentan otros, miles de veces, pero es imposible conocer la sensación hasta que te encuentras allí.
Flotaba un aroma de naturaleza viva, de sudor, de valor de una raza de antigua estirpe.
Corríamos por las aceras, ajenos a todo lo demás, pensando sólo en que aquello era una muestra de pura vida, de adrenalina, de sensaciones, de huida de la muerte.
Había merecido la pena, le dije a Luis y él asintió, con una mirada brillante que nunca antes había visto.
Le quedaba muy poco, y él lo sabía, pero entoces no lo pensamos, sólo queríamos absorber el momento, respirar muy profundo, como si se detuviera el tiempo, y quedarnos ahí, vivos, para siempre. 


XI Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

EL COMIENZO

Urbano Antonio Durán

Urbano Antonio Durán

EL COMIENZO

“La víspera del séptimo día del séptimo mes del año tres veces séptimo, con el sol en lo más alto, el cielo será avisado con una lanza de ruido.”
Así rezaba la profecía conocida en toda Pamplona desde el siglo XIV. Y hoy es 6 de julio de 1777. “Debo llegar”, murmuró el hombre de camisa blanca y pañuelo rojo al cuello. Tres días ha que jinete y caballo devoran leguas para cumplir con el designio. La Plaza del Castillo aún estaba lejos. Pronto sería mediodía. Exigió a su cabalgadura, que apuró un poco el extenuante paso… y cayó, despeada.
Bajo el calor agobiante, el Designado siguió su marcha. La campiña amarilleaba como un mar de luz.
El paquete iba envuelto en una piel de cerdo, protegido contra intemperancias climáticas. “Puede que todavía sea tiempo”. Apuró el último trago de la bota. Llegó a la Plaza Consistorial. Le ayudaron a subir al balcón del ayuntamiento.
“¿La hora?”, preguntó.
“Mediodía”, alcanzó a oír, y desenvolvió el petardo volador que desde entonces y para siempre señalaría el inicio formal de las fiestas Sanfermines. Antes de encenderlo, agotó su último aliento: “¡Pamploneses, Pamplonesas: Viva San Fermín! ¡Gora San Fermín!” Y se desplomó.  

LOS NOVIOS

Miguel ángel Cañizares

El viaje de novios de mis vecinos de al lado nos dio qué pensar. A mí y a mis paisanos. Lucas y Marisa se conocían desde pequeñitos, tenían gustos sencillos y superados los cuarenta, ya sin padres, se casaron por la iglesia, a comienzos de un mes de julio, en la parroquia de San Emeterio y San Celedonio. Invitaron a todo el pueblo —asistimos unas cien personas—, pero ocultaron el destino de su luna de miel. Cuando regresaron, a los diez días, hacían cosas distintas, tal que comer de pinchos y beber en vasos pequeños un licor rojizo. Chisposos ambos, les daba por cantar hasta altas horas de la madrugada canciones populares. Lucas llevaba la voz cantante, mientras que Marisa tarareaba los estribillos. Lo hacían fatal y despertaban al vecindario.
La prueba definitiva nos la dio su atuendo. Sucedió el día que aparecieron vestidos de blanco, pantalón y camisa, con un pañuelo rojo al cuello, periódico doblado en mano, y se pusieron a correr por las callejuelas del pueblo volviendo la vista a cada poco. Tanto nos impresionó que desde entonces celebramos aquí los sanfermines a nuestro estilo y los encierros, aunque sin toros, los arrancamos también a las ocho de la mañana.

 


XI Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

UBICUIDAD

Ander Balzategi Juldain

En el “ensayo sobre la perseverancia de las fiestas populares en el exilio” del antropólogo Fernando Goñi, encontré un largo capítulo dedicado a las fiestas de San Fermín. Sea por nostalgia, por honrar al patrón o por el talante festivo, los expatriados se esforzaban en reproducir la fiesta allá donde arraigaban. Un tal Carlos Biurrun enseñó a su banda de música en Manila a tocar el Vals de Astráin, que se interpretó ininterrumpidamente el 7 de julio durante veinte años. Nestor Zubiria, un hacendado afincado en Monterrey, reproducía el encierro con sus reses durante los ocho días festivos. Los ejemplos afloraban interminables y el continente americano era especialmente pródigo en ellos, allí se extendían como si se tratase de un virus. Sin embargo, observé sorprendido que el continente africano no contenía ninguno de estos ejemplos de sincronismo festivo y me produjo cierta perplejidad, más tarde incomodo. Ese día decidí emigrar.
Y aquí estoy un año más tarde, viendo la tele en Kinshasa. Esperando con mi cuadrilla de congoleños a que den el chupinazo para solucionar esta anomalía antropológica.
 

PAMPLONA, 7TH OF JULY 1953

Teresa Simon Cabodevilla

I am back. 22 years is a long time. I am not the same. No one is the same after 22 years.
Last time I came here I was 32. Now I am 54. Tired and weary. Very tired.
Will they recognise me, I wonder?

Now I am back in Pamplona. I am sure this town is not the same. After a civil war no one is the same.
I still remember every corner of this small and crazy town. I am eager to walk again on Estafeta street, eager to watch the bulls running. Eager to go to Café Iruña and see my friends. My first time here was in 1923. I was 24, young and full of passion.
Will they recognise me, I wonder?

I still remember the smell of the ajoarriero, the deathly smell of the arena in the bull ring. Again I am crossing the Plaza del Castillo. My heart is racing. 22 years is a long time. I am not the same.
Will they recognise me, I wonder? Do I even recognise myself? I am not the same but is this me now? Or am I as I once was?

-Señor Hemingway, welcome back!
 


XI Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

HORAS EXTRAS

Amaia Ambustegui Lapuerta

En el callejón saqué a uno de Wisconsin de entre las astas del jandilla. A mediodía evité que una señora de la peña La Jarana se atragantara con un frito de calamar. Y cerca de Joshepamunda guié a unos padres desesperados hasta donde lloraba su muetico de tres años, al que buscaban entre la multitud. Antes de irme a comer, aún tuve tiempo de asegurar un botón de la casaca de Caravinagre.
A las cuatro dejé una cartera en objetos perdidos. Sujeté del nudo del pañuelo a un mocé a punto de perder el pie en los fosos de la Ciudadela al atardecer. Dando una vuelta por las barracas, apreté una tuerca que andaba floja, por si las moscas. Y cerca de allí, poco antes de los fuegos, alcancé un globo que se quería ir al cielo y se lo di sonriendo a una cría que reprimía un puchero.
Estas han sido las incidencias de un día bastante tranquilo. Señor, dejo el parte donde me dijo, espero que esté bien hecho, ya que no nos han dado instrucciones como a una empresa al uso. Adiós, me vuelvo a la peana, que mañana es el Día del Niño y me espera la chiquillería con flores.
 

LO MEJOR ESTÁ POR DESCUBRIR

Luis Vázquez García

Conozco varios toros, el de OSborne, el de PicAsso, el de GuisaNdo, el de Falaris, el de CrEta, el de CoRia, el de MiuRa, el de LIdia, el de Nueva York, y como no, al que encierra, de los mencionados, lo mejor.