XVII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín
¿A QUÉ HORA Y DÓNDE?
Natxo Gutiérrez Juarros
Tantas fueron las ocasiones que, sobre todo de tarde y algún que otro amanecer arrebatado a la noche, quedábamos. Junto al quiosco, en la plaza, a la hora de siempre. Consigna clara, voluntad toda y deseos, con locura. Y ahí que estábamos. Fueron pasando los años y con ellos llegaron las ausencias, propias de necesidades, obligaciones y edad. Y he de aquí que cuando el 6 de julio las manecillas apuntaban a lo alto, una lágrima resbalaba por la mejilla, con la mirada puesta en el imaginario de Pamplona y los recuerdos iluminados en la mente. La emoción podía con quienes se aventuraban a lanzar un cohete allá donde la vida les había empujado, felices por vivir el instante. Lo mejor es que año tras año, a cada peldaño de la escalera que conduce al centro de la fiesta, surgen los buenos propósitos del reencuentro. «¿A qué hora y dónde?», pregunta el más impetuoso. «Pues, ¿dónde va a ser?». Poco menos que una ofensa no saberse la respuesta. La hora y el lugar no se olvidan. Menos aún a la gente que se llama buena por cuidar y estar ahí en los momentos menos buenos. Es la que pregunta a qué hora y dónde.
ES MÁS QUE ESO
Nerea Fernández Pesquera
Si yo te digo: “¡7 de julio!”, seguro que me cantas: “San Fermín”. Pero, ¿sabes lo que significa? Es más, ¿entiendes verdaderamente lo que estás diciendo?
Miles de pañuelos rojos se desempolvan del cajón en ese día. Se anudan al cuello, pero no como símbolo del comienzo de la fiesta, sino como un latido compartido.
El estruendo del chupinazo libera una alegría contenida durante 365 días, una adrenalina que asciende efervescente hacia el cielo de Pamplona.
Y después, el encierro. Ese sello español, esa tradición que nos marca como nación, donde los animales más bravos que puedas imaginar se vuelven corderitos guiados por un torrente humano, que consigue fundirse con ellos hasta la plaza gracias a las plegarias previas hacia su Santo patrón.
Luego, la tarde se impregna de un espíritu de hermandad único en el mundo. Entre risas, cánticos y peñas que comparten momentos inolvidables.
Y al final del día, cuando los rayos del sol se tornan del color del fajín de los corredores, queda en el aire la promesa de superarse al año siguiente. Porque San Fermín no sólo es fiesta, es el reencuentro que florece cada julio, es la conexión de generaciones delante del toro, es simplemente… San Fermín.
204 PALABRAS EN SAN FERMÍN.
Nerea Oricáin Sáez
San Fermín en dos palabras:
«Im-presionante»
¡Ah!, ¡No!, en doscientas cuatro, aunque habría muchísimas más.
Deletreamos el nombre de la fiesta y solo incluimos palabras que empiecen por esas letras…
Con la «S»:
Santo, socializar, saltar, sonréir, solemne, sorpresa, sentimiento, sangre, sudor, sol, sombra, saludar, sorbete, sidra, sangría, Sarasate, seguridad, socorristas.
Con la «A»:
Alegría, alpargata, atuendo, alboroto, almuercico, ajoarriero, astados, ambiente, ayuntamiento, Antoniutti, apartado, aperitivo, amistad, animación, actuaciones, Armonía, Aldapa, Anaitasuna, anochecer, artificiales, alcohol, alguacilillo, arena.
Con la «N»:
Niños, Navarrería, novilleros, noche, naranjitos, naturalidad, nervios.
Con la «F»:
Fiesta, felicidad, fuegos, feria, Fueros, folclore, fusión, frontón, fuego, festival, flores, faja.
Con la «E»:
Estafeta, encierro, encierrillo, estallido, energía, esfuerzo, encuentros, exhibiciones, equino, estruendo, envestida, espada, entradas, emoción, excitación.
Con la «R»:
Riau riau, rejones, rondallas, revolucióln, risas, recibir, recortador, respetar, ruido, recortar, rojo, reunir, Rotxapea, ropa, rabo, ropaje.
Con la «M»:
Mulillas, mozos, mundial, mansos, música, manchar, médico, merendar, Muthiko, Mutilzarra, misa, marionetas, multitud, mañana, madrugar, Misericordia, matador, mayores,motivación.
Con la «I»:
Ilusión, iglesia, Irrintzi, infantil, intercambio, indumentaria, inimaginable, imprevisible, irracional,irrepetible,
Y por último y repitiendo, como se repite todos los años en estas fiestas el Chupinazo, con la «N» de Navarra y en todo el mundo, siempre
¡Viva San Fermín!
PESTAÑEO
Nicolás Foix
Giró su cabeza hacia atrás mientras abría los ojos inundados de espanto. Lo tenía encima. Se estremeció al sentir cómo el tiempo se dilataba piadosamente para darle ̶ por última vez ̶ la misma oportunidad de siempre.
Y se arrepintió.
Porque esta vez las respuestas brotaron nítidas, a borbotones…como si hubieran esperado toda la vida, maliciosas, tras las cortinas grises de lo cotidiano.
Sus pies se despegaron del suelo.
El bullicio ensordecedor se fundió con el cielo de Pamplona en una mistura sensorial indescifrable. Se maldijo una y otra vez mientras sus ojos se cerraban, empañados de epifanía.