XI Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

INFATIGABLES

Amaia Rodríguez Oroz

El primer sonido del tambor es suficiente para empezar a bailar. Me pongo tan contenta que mi pies se alzan sobre el suelo y mi cabeza da vueltas sin parar. A mi lado, la gente mira, ríe y aplaude, y eso solo me anima más. Con tanto movimiento, mi falda parece echar a volar y la piel de gallina recorre mis brazos al contemplar tanta expectación. Por mí, a quien no dejaron desfilar aquel octubre de 1965 en Nueva York. Me olvido de todo aquello cuando veo a mi infatigable compañero. Paro un segundo a coger aire y, entonces, al mirarle, pienso: «Venga, Toko-toko, es nuestro momento; ven conmigo a bailar». 

NO ES UN DÍA CUALQUIERA

Cristina Baigorri

Y si esa mañana no te despiertan los nervios, escucharás el despertador como una dulce melodía que te susurra al oído: “hoy es el gran día”. Una leve sonrisa asoma tras las sábanas y empuja a los ojos a abrirse.
Corremos hasta la habitación de invitados donde anoche, con ansia, dejamos todo preparado al milímetro, con un bitono delatador. Con una precisión quirúrgica, colocamos la faja y guardamos el pañuelo de nuestra peña para el gran momento.
Ese día, el aire, tiene un ingrediente extra. Se respira más profundo, más limpio, más alegre.
Los sitios de siempre acogen cuadrillas que llenan el estómago de risas y cantares populares, delatando los nervios previos e intentando no mirar el reloj.
Los más valientes se atreven con la plaza de ayuntamiento, mientras en la plaza del castillo aguardamos entre amigos a que las agujas del reloj se unan.
Tan sólo unos segundos, se nos eriza la piel con miradas cómplices entre los de toda la vida. Un impulso nos levanta los brazos al unísono, un silencio impactante hace eco en el ambiente y todos lo escuchamos ¡Viva San Fermín!
Pañuelo al cuelo, charanga al hombro y toda una semana para ser únicos, navarros.
 


XI Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

UNA VEZ MÁS

Raquel Sánchez López

Asfixia. Siente cómo sus pulmones lentamente pierden el sustento que le aferra a esta vida. Aire. Aprisionado bajo aquel tumulto de cuerpos, es incapaz de moverse para escapar, ni siquiera para poder respirar. Confusión. Varias personas entremezclan el rojo y el blanco de sus vestimentas con el albero del suelo. Ruido. Los gritos de su alrededor ahogan el sonido del trote del ganado que está por venir. Consciencia. Poco a poco va perdiendo el conocimiento, su visión se vuelve borrosa, su alma va abandonando su cuerpo…
Entonces, el tapón comienza a moverse, el peso va disminuyendo y la mano de uno de los mozos lo rescata de morir aplastado. La adrenalina de su cuerpo se reactiva, sus piernas y brazos recobran el riego sanguíneo, las ansias y la devoción por sus fiestas lo traen de vuelta a este lado del ruedo. Una vez más, logra escapar de los brazos de la parca, una vez más atraviesa con sus compañeros las puertas de la plaza, una vez más entra en el centro arenoso acompañado de los toros de Pamplona, una vez más finaliza el séptimo encierro de San Fermín.
 

DESDE EL BALCÓN QUE BIEN SE VE

Mariola Ezcurra Ibarrola

A Rubén, corredor del encierro de Pamplona.

Entre la locura y la inconsciencia,
dónde el miedo no tiene lugar,
se enfrenta al toro el corredor en San Fermín.
Desafío a la vida rozando la muerte.

Allá va Rubén ,cuerpo de bronce con sangre del toro.
Allá va vestido de blanco y rojo.

El Cristo brilla en el pecho y da valor.
La garganta tiembla al pedir protección.
El canto ensancha el pulmón del corredor.
El pecho se levanta con templanza al sonido de la canción.
El corazón bombea fuerte en el corredor.
Resuenan los latidos del corazón.
Mueve brazos,piernas,todo uno en acción cuando silba el cohete anunciador.

¡Ya vienen los toros!

Así comienza el corredor cuando suben por la cuesta los toros haciendo Tolón Tolón y se corta la respiración.

Ya gritan las mujeres
Ay Ayy! AAyy!
Corre, corre, no pares, sigue,sigue.No tropieces.
Sigue adelante.
Continúa deprisa, más deprisa, no pares.
Ay, ayyy ! que te pilla !
Tolón Tolón, los toros llegan al callejón, resoplan con furor.

Lo importante es llegar cuando suena el cohete final.

Uff! Por poco !

Ahí está Rubén y llegó con bien.

¡Viva San Fermín!..y a bailar otra vez..¡Viva la jota! Cuando la alegría salta…

 


XI Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

ENTRE EL CHUPINAZO Y EL POBRE DE MI…

Andrea Badal Camañ

Entre el chupinazo y el pobre de mi… no solo hay encierros. Hay tradición de origen medieval. Hay conexión cultural pasando a triplicarse la población en Pamplona. Hay gigantes y cabezudos desfilando por las calles. Hay música que llena las noches junto a los fuegos artificiales. Pero sobre todo entre el chupinazo y el pobre de mi… hay respeto y pasión. 

OTRA FORMA DE VIVIR LA FIESTA.

Laura Valencia Azcona

Seis de Julio. Las doce. Suena el cohete. San Fermín.

Podrías ser Pablo, María, Ane o Pedro, qué más da. Te levantas cada día a las cinco de la mañana. Cambias, al menos por unas horas, la impoluta vestimenta blanca y roja por tu uniforme. Te recoges el pelo.

De camino al punto de encuentro observas los restos de la fiesta: Los que la continúan, el que no pudo seguirla y acaba durmiendo abrazado a su botella; los amores nuevos, o quizá, antiguos, besándose tímidamente en un rincón. ¿Realmente valen la pena los madrugones? Te preguntas. Ya lo crees que sí.

El equipo se divide: Telefónica, Plaza, Mercaderes…Camilla, botiquín, manta…Ya estás en tu puesto. Tu mirada se pierde entre la gente. Alzas la vista a los balcones: Los que animan, la alegría del nuevo día, el pequeño que se restriega los ojillos en brazos de su padre, la cuadrilla que canta incesante. Todo ello se mezcla con la tensión, el silencio y la concentración de los corredores; que esperan la llegada del encierro con miedo, pero a la vez con ganas.

Sientes la adrenalina. No sabes que te deparará hoy. Te colocas los guantes. Subes al vallado. Las 8. Suena el cohete. Comenzamos.
 


XI Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

OTRO PUNTO DE VISTA

Jesús María Ramos Alonso

—¡Me tienen harto los mozos con tanto cántico! Muuuu
—Déjalos, nos distraen de la escabechina. Muuuu
—¿Escabechina?¿qué escabechina?
—¡Estás en la inopia, toro!, ¿no has oído a los cabestros…? ¿te acuerdas de “Cuba”, ese torete que se lo llevó un camión y no volvió? dicen que le hicieron perrerías antes de atravesarlo con un estoque…
—¡Qué animalada!
—…y que nosotros correremos la misma suerte.
—¡Qué horror!, atravesados por un estoque.
—“Cuba”, ya agonizando, corneó al diestro en el muslo. Le dieron un premio por bravo: ¡eso que se llevó!
—Pues yo tampoco me voy de vacío; antes de espicharla ensarto tres o cuatro mozos.
—Eso será si te deja San Fermín, el de la música.
—¡No me ha de dejar! En la curva de Estafeta me zampo al primero, y el resto en el callejón: amontonados, se les pincha mejor.
—¡Es un diablo ese Fermín! En cuanto le rezan esa letanía no hay quien pille cacho.
—¿¡Cómo se las apañará para aguarnos la fiesta!?
—Para mí que es un trilero, solo que con un capote rojo en lugar de cubiletes.
—¡Qué bonito es el rojo!
—¡Ya te digo!, nos pierde el rojo.
—¡El cohete!, ¡corre!
—Muuuuuuuuuuu. 

LIVING HEMINGWAY.

Miguel Angel Gonzalez Maestre

As I stand against the table looking out I can see the people through the windows.
They are getting ready for the running of the bulls, calling for help to the Saint…
With a passionate song…

“Saint Fermin we beseech you…”

While the barman put a cup of coffee on the table, I mumble disdainfully…

“Bullfighting is the only art in which
the artist is in danger of death…” (1)

It doesn’t matter how many times you observe this ritual, the meaning of the words, or even the voices.
Eventually, the beatings of your heart is gonna be the only feeling that really matters…
I mumble again…

“I can’t be late!
I need to live out my dream!”

Coming back to the real world, I drink my coffee in a rush while getting up, but then someone grabs my left arm…

“Be careful…
My young journalist…
Don’t be cheated by nonsense… Cause…”

It is the barman again. He is holding my camera and showing a bright smile on his face.

“Nobody ever lives their life… All the way up…
Except bullfighters…” (2)

Quotes:
1. “Death in the afternoon”. Ernest Hemingway.
2. “The Sun also rises”. Ernest Hemingway.  


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DAME ESPERANZAS

Alberto Casañal Abad

Seguramente pocos saben que bajo el ritmo bailón y alegre de la pegadiza canción GIMME HOPE JO’ANNA de Eddy Grant se esconde un duro alegato contra el apartheid. Aún son menos los conscientes de sus poderes mágicos que te permiten viajar en el tiempo, a un lugar preciso, Pamplona, en unas fechas muy concretas, Sanfermines de 1988. Cada vez que escucho sus reconocibles sones me encuentro formando parte de una cadeneta humana en la que me acompañan todos los que alguna vez fueron, incluso aquellos que nos abandonaron antes de tiempo, y no puedo evitar que una sonrisa serene mi ánimo.
No me hagas esperar a que llegue la mañana y resuena otra vez en mi cabeza que quiero estar allí donde el reloj no corre y la vida es un baile, representar de nuevo la ficción de una satisfacción conseguida gracias a frenéticos balanceos de caderas. Danzamos malditos en un maratón, sin importarnos el resultado final, porque sabemos que mientras suena la música no hay lugar para la derrota. Dame esperanzas, Jo’anna y haz realidad mis deseos. Al año siguiente no hubo playa, pero eso es otra historia y otro desplazamiento a una sucesión de acontecimientos que tuvieron lugar en el pasado.
 

PAÑUELO ROJO

María Soledad Navarro

Rojo como el fuego flamea en el aire. Ondea y me acaricia. Eriza mi piel. No sé si es la seda o lo que ella significa. El pequeño legado de mi abuela dejó de ser un recuerdo para ser presente.
Mi pecho se mueve cual orgasmo. Las piernas tiemblan. La respiración se entrecorta. El sudor despierta la sensación de existir sin temor a lo que suceda. Maravillosa excitación.
En segundos, como condenada convencida del delito cometido, celebraré el encierro y sabré si agradecer o no a Hemingway, por sacarme del ostracismo y llevarme a recobrar mi herencia.
¿Hace falta ésto?, señaló mi madre con lágrimas contenidas, luego de proponer la visita a las iglesias en lugar de la carrera. Su madre y la lectura taurina en la que insistió que navegue, me han empujado. Ella es la única causante de esta locura tan perfecta.
Antes de subir al avión y dejar Buenos Aires, debo confesar que lo dudé. Justifiqué mi indecisión con ridículas frases que pronto se esfumaron.
En este momento, entre cánticos y multitudes, encomendándome al Santo y presa del azar y la pasión, escucho el estruendo del cohete, cierro los ojos, y rozo el pañuelo con mis dedos.