XI Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

EL TORO LENTO

Alexander Anchia Vindas

El año que visité España fui a San Fermín, presumía de mi condición física, de mi zigzageo logrado entrenando como en dos fiestas seguidas de fin de año en mi país que se realizan en Zapote, las cuales utilizan un modelo similar de encierros.
En los primeros tres encierros, bien podía tocarle los cachos a los Toros y quitármeles, hasta las chicas de Pamplona se sorprendían de mi destreza y los ganaderos querían contratarme por ser un hombre show; todo ello, pese a que los toros en mi país es distinto, no son de casta. Ya como al cuarto día decidí que ese sería mi último encierro y que iría hacia el Bilbao; no obstante, había un toro muy atrasado, lento, cachibajo, que se desligó, se veía muy mal. Corri a ver qué tenía antes de que la gente lo rodeara y lo estresara más. Estaba enfermo, llo llevé a un parque aislado donde se acostó, lo cubrí con hierba una manta que andaba, lo acompañé y pudo bien morir. Al regresar cuando ando tarde en la calle y siento que algún ladrón desea asaltarme o alguien malo se acerca, siento el bramido del toro protegíéndome contra los peligros de la noche.  

QUE PASO

Maika Rosell Novella

PASO EL TIEMPO DEL BLANCO Y ROJO
PARA TEÑIRSE DE LILA NUESTRAS CALLES Y NUESTRAS ALMAS.
PASO EL TIEMPO DEL LIBRE ALBREDRIO
LLEGO SAN FERMIN PARA UNIR A TODOS CON SU CAPOTE DE AMOR Y JUSTICIA PARA EL MUNDO..
LLEGO SAN FERMIN PARA RECORDARNOS QUE SU FIESTA ES ALEGRIA Y AMOR ESPARCIDA POR TODA LA TIERRA .SOLO QUEDA DECIR
VIVA SAN FERMIN. 


XI Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

ALICIA EN LA FIESTA DE LAS MARAVILLAS

Luis Javier Pérez Campión

Alicia empezaba a cansarse de estar allí sentada con su cuadrilla a orillas del río Arga sin tener nada que hacer. De pronto un conejo blanco con un pañuelo rojo en su pata delantera se cruzó ante ella.
—¡Ay copón, qué tarde se me está haciendo! —exclamó.
Alicia se levantó de un salto y, rebosante de curiosidad, lo siguió hasta su madriguera. Atravesó un largo pasadizo mientras lo escuchaba decir:
—¡Rediez! ¡Se me está haciendo tardísimo!
En su persecución, Alicia llegó a un salón con varias puertas, logró abrir la más pequeña y descubrió, en el fondo de un túnel, la plaza más bonita que pudiera jamás soñar. Estaba a rebosar de pequeños animales del bosque que vibraban con sus pañuelos rojos al aire. Divisó al conejo blanco observando como la Reina de Corazones prendía un cohete, que a los pocos segundos tronaba en el cielo. La Oruga, el Gato de Cheshire, la Liebre de Marzo, el Lirón y hasta un Sombrerero Loco estallaron de alegría y felicidad incontrolable.
Alicia se acercó al conejo y le dijo: —¡Aquí casi todos están locos!
A lo que el conejo respondió: —¿Conoces cuerdos felices, moceta?
—Tiene razón señor conejo, ¡aúpa pues, bailemos!. 

TOREADOR DE CIUDAD

Jose Miguel Rubio Polo

-Con la venia, Señoría, el demandado iba toreando coches con el capote en medio de la avenida, en plena noche de San Fermín.
-Con la venia, mi cliente no llevaba capote sino sólo muleta, pero igual que se apañaba, como buen torero se plantó en medio del paso de las cebras.
-Pero le salieron a embestir los automóviles.
-Con la venia, que mi cliente bien los iba toreando, engañándolos con el trapo.
-Pero Señoría, los autos le tanteaban, y le buscaban el cuerpo queriendo pillarlo, mugiéndole con cláxones.
-Mas mi cliente los esquivaba haciendo bonitas manoletinas y otras hermosas figuras.
-Pero le pasaban muy rozando,
-Pues claro, que mi cliente es todo valor y se arrimaba, Paraba, templaba y mandaba sobre los morlacos de acero.
Al final de este tercio sin muerte el público, a quien el toreador de ciudad ha brindado los coches, lo ovaciona mientras Su Señoría lo expulsa de la sala de vistas, y mi cliente sale dándose un paseíllo y recogiendo los triunfos.

 


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EL OTRO ENCIERRO

Ernesto Maruri álber

Sí, tía, me pasó en sanfermines un año antes de que los cinco cabrones de la Manada violaran a una chica en un portal. Que si no son heteros, violan a un tío.
¡Me metí en un portal con cuatro! Los había conocido tres horas antes en el bar Katu. En Jarauta.
Eran de Cádiz. ¡Real que me meaba de la risa! Me lie con uno en el bar. Íbamos puestos pero controlábamos.
Cerraron a las seis.
Entramos los cinco en un portal. Nos sentamos contra la pared y cantaron chirigotas.
-¡Vamos a montarnos contigo una puta orgía!
-¡Sí!- gritaron.
-¡Que estás buenísima!
-¡Y eres supermajica!
-¡Vivan las navarricas!
-¡Te vamos a dar chistorra!
-¡A follarrr!
-¡A pelo!
-¡Prímer!
-Soy supercapaz de ordeñaros a todos -me reí-, pero no me da la gana.
-¡Lo que te pierdes!
-¡Más vosotros, pobrecitos míos!
Nos descojonamos.
Tras unos chistes, salimos.
Desayunamos chocolate con churros en La Mañueta. Buscaron sitio en el vallado para ver el encierro y me piré a casa.
Antes de la Manada, no, pero ahora se me pone mal cuerpo al recordar que entré tan pancha al portal. Esos hijos de puta nos han jodido a mogollón de tías… y tíos.
 

PARA TODES

Esther Goñi

-¿San Fermín? Eso es lo de los toros, ¿no?
-San Fermín es la inolvidable vista de un casco antiguo mágico por el que pasa un río blanco y rojo con peces negros para quien consiguió sitio en el palco. San Fermín son los dos-tres minutos en los que no pasa el tiempo para el corredor sobre el campo. San Fermín es la ducha tras el chupinazo y la cama tras las dianas para la joven juerguista. San Fermín es la imagen de un globo sobrevolando el cielo entre tejados para el más tranquilo y detallista. San Fermín es la lealtad al almuerzo a pesar de la resaca de la cuadrilla. San Fermín es el día prometido para ir a las barrakas de la cría. San Fermín es el asiento libre en la villavesa para el más afortunado. San Fermín es la noche de fuegos en familia, el bocata de tortilla, la manta suave. Bien cerquita el uno del otro. Celebrando.
-Y para ti, ¿qué es San Fermín?
-Para mí San Fermín es encontrarme en cada rincón música, o al aita y a la ama medio borrachos y que no sepan disimularlo.
 


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CARTA AL TORO

Vittorio Caratozzolo

Estimado Sr. Toro:
quiero explicarle mis razones para cuando me encuentre en las calles de Pamplona, aunque viéndome desde bastante lejos.
Necesito subrayar que nada tengo en contra de Usted y que puede actuar como quiera, pero sin contar con mi trasero. Por lo que me concierne, no puedo transcurrir mi existencia con miedo a Usted. Mi filosofía es muy sencilla: ¿Toro? Huir. ¿Cuernos agudos? Huir. Acción y reacción, fácil y práctico. Tal vez salir a la calle para encontrarnos sin dejar que Usted me encuentre pueda parecer una paradoja; lo siento, pero no tengo dudas.
Así que, cuando Usted se acerque demasiado a mí, reaccionaré de la justa manera: piernas con ángulo de 110 grados en modalidad Speedy Gonzales. Y si lograra alcanzarme… me echaría por una ventana adentro, subiría por encima de un muro, me fingiría muerto en el suelo.
Sin embargo, le agradezco hacer correr adrenalina en mis venas; pero no piense quedarse en mis pensamientos, pasado el momento crítico: est modus in rebus, decían los antepasados.
No tenga Usted miedo de perder su trabajo: a los hombres nos gusta tener miedo, de vez en cuando.
Hasta la vista, pues, si bien con oportuna distancia.
Le saluda atentamente,
Macunaíma 

DISTINTO

Rafael Fuentes Pardo

Todo el mundo le había dicho que los que corren los encierros están hechos de otra pasta, que tienen algo distinto. Decidido a averiguarlo se trasladó a la ciudad y los estuvo observando desde diversos puntos estratégicos durante toda la semana. Pasaban tan rápido que no pudo saber qué era.

 


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REBELDE SIN CAUSA

Raúl Lazo Bravo

Solo tenía idea de los Sanfermines por medio de las películas, programas de televisión y de libros que llegaban a mis manos por casualidad. Cuando escuché la palabra Chupinazo me causó mucha risa, nunca había estado en Pamplona, creo que esperé mucho tiempo para conocerte Pamplona, ahora estoy en uno de tus hospitales tratando de recuperarme de una cornada mezquina que me infligió un toro enorme, negro como una noche sin luna y tan fuerte como las ganas de volver a sentir otra cornada en mi frágil cuerpo que no se amilana con esta advertencia que se desvanecerá en el tiempo.

Ahora sé que se siente correr por tus calles tratando de que aquellas bestias sin escrúpulos no te lleven por delante y sea un escombro humano desparramado en el suelo. La adrenalina, el estremecimiento solo se puede vivir cuando eres parte de esa fiesta que algunos la llaman una locura de la civilización. Aspiro volver a escuchar el Chupinazo y saltar de la emoción que transmiten las personas que gozan de estas fiestas. Espero con ansias el año que viene estar nuevamente aquí tratando de domar a la bestia que llevo por dentro y sentir la próxima cornada.
 

BORRÓN Y CUENTA NUEVA

Franz Kelle

Algunas malas elecciones convirtieron los diecinueve en una edad difícil. Llegó junio y soltó lastre: adiós a Derecho y adiós a la novia. Y ahora, ¿qué?
En esas, una noche un amigo le dice que su hermana se va de sanfermines a casa de sus tíos. ¿Nos apuntamos? ¡Nos apuntamos!
Mala racha, verano, primer viaje largo con amigos: los ingredientes perfectos para pasar una semana enorme. Las preocupaciones perdieron el paso en la escalerilla misma del autobús, un chuletón del Baztan engrasó los circuitos. Charlar con unos y con otros hasta el amanecer le hizo constatar que sí, que las cosas son así de sencillas. Y el beso a aquella chica culminó el retorno a la alegría.
En apariencia, volvió a casa una versión ojerosa de aquel chico. En realidad, era un tipo nuevo: el mismo ya que escribe esto, veinticuatro chupinazos después. El mismo que se sorprende de que haya quien no entienda que algunos crucen océanos por disfrutar la vivencia más imborrable.