Archivo por meses: Feb AM


RTVE, toros y encierros 5

A finales de año, el director de RTVE presentaba el Manual de estilo de RTVE. Entre muchos otros temas, anunciaba que la televisión pública va dejar de retransmitir corridas de toros. Sorprende tal anuncio, ya que desde 2006 y aduciendo en aquella ocasión el alto coste de las retransmisiones y por lo tanto su escasa rentabilidad, no hay corridas de toros en RTVE. A mí, me parece lícito que si no es rentable dejen de ponerlas.

Sin embargo este Manual recoge en el quinto apartado (Cuestiones sensibles) el tema de los toros. En el sub-apartado noveno “violencia con animales” recoge que no se retransmitirán corridas de toros ya que la mayoría se celebran en horario protegido y “los niños pueden ver con angustia la violencia ejercida sobre los animales”. No tengo yo tan claro que muchos de los temas tratados en los Telediarios creen también angustia en los críos. Pero a su vez, dado que consideran que la tauromaquia tiene influencia en aspectos socio-culturales, sí permite programas relacionados con el mundo de los toros, que resulta que suelen emitirse en horario protegido (de 6:00 a 22:00). ¿Contradictorio?.

Ya lo dijo Don Quijote: “Cosas veredes amigo Sancho, que faran fablar las piedras”

Sin embargo, parece ser que los encierros no son objeto de veto ya que no se consideran espectáculos de violencia con los animales. Seguramente PETAlaris y demás activistas pro animales no estén muy de acuerdo en que los encierros no acarrean tal violencia. ¿Como ha determinado RTVE que espectáculos son violentos y cuales no? .¿En los que hay sangre? .¿En los que hay muerte?.¿ En los que le salen económicamente rentables?. ¿ Hay algo rentable en TVE ahora que no tiene ingresos propios de publicidad?. Todo un enigma la televisión pública.

De todo lo anterior seguramente lo que más le interesa a la mayoría es que afortunadamente sí van a seguir retransmitiendo encierros, siempre y cuando lleguen a un acuerdo con la Meca. Si llegan a tal acuerdo, solo pediría que se replantearan si las retransmisiones de los últimos años han ido en la línea que deberían. Lo digo porque en el susodicho manual hablan de evitar el morbo, en favor de la información, cosa que no tengo muy claro que hayan hecho en años anteriores. Lo digo porque han prescindido de “la voz de los encierros” para dar protagonismo a otros valores y a otros personajes que poco tienen que ver con lo que es la esencia del encierro.

Lamento pensar que el Ente Público no se va a replantear nada ya que según los datos de audiencia los encierros del año pasado fueron los más seguidos de la historia. Y esto me hace pensar que igual soy yo el que esta equivocado y a la gente le gusta ver lo que le están ofreciendo en los últimos años.


Mi momentico 11

He llegado a la conclusión, de que mi momentico Sanferminero no es ninguno de esos que los más puristas suelen citar como tales; como pueden ser la Jota al Santo el día 7 en la procesión, cuando los Gigantes bailan en el atrio de la Catedral al dejar al Cabildo tras la misma, o también, porque no, la despedida a los Gigantes el 14 (creo que el amigo Toko-Toko nos puede dar testimonio de primera mano de esto).

Bastante más sencillo que todo eso. A mí lo que me pone es cuando vamos al Mercado de Santo Domingo a comprar, para preparar la comida con la cuadrilla en la Peña.
Igual es porque este es el comienzo del día más fuerte de las fiestas (ya que tras la comida vienen tertulia, toros, potes, cena, más potes…).

A lo que íbamos, nos juntamos en la Peña a eso de las 12 y de allí al susodicho Mercado.
¡Gloria bendita oiga! Primero una vinagretas para el aperitivo: olivas, pepinillos, cebolletas, guindillicas… luego alimentos sanos y bajos en colesterol como unas buenas txistorras y panceta (curada como debe ser y no ese sucedáneo birrioso que dan por llamar bacon).
De allí, directo a la ración, nada de exquisiteces ni pijadas de gourmet, no señor, se buscan unas buenas chuletas de vaca (que tampoco valen de ternera) y punto.

Este rato que a algunos les parecerá un peñazo, a mí me deja una sensación de lo más agradable.
Pensando en la razón, que tampoco la hay, supongo que en cierto modo me trae recuerdos de cuando era chiquito y bajaba con mi madre a hacer la compra al Mercado del Ensanche los sábados por la mañana; o igual resulta que no es por algo tan melancólico, sino que simplemente me estoy frotando las manos pensando en la juerga que me voy a correr ese día.

En fin, que ya sabéis, a comprar en fiestas al Mercado (que además tienen siempre unas chuleticas de vaca de chuparse los dedos).


Circuito de Bahrein 3

Es extraño que nuestro Excelentísimo no haya aprovechado la oportunidad.
Hace ya un par de años disfrutamos en Pamplona de toda la imagen y potencia de lo que es un Formula 1, gracias a la visita que nos hicieron las dos escuderias taurófilas.
Tanto Toro Rosso como Red Bull soltaron sus caballos por la Avenida del Ejercito dejando a todos impresionados por la imagen y el sonido.
Aparte de esto, circularon por las calles del recorrido del encierro para el rodaje de un spot. En este recorrido también hubo mozos que hicieron el paripé corriendo delante de los vehículos motorizados.
Los pilotos controlaron sus bestias para ir al ralentí y evitar destrozos.
Por tanto, ¿que mejor oportunidad que traer la prueba de Bahrein al circuito urbano de Pamplona? A Pio XII, Avenida del Ejercito, Baja Navarra…
Igual hasta los de Cuatro aprenden a colocar las cámaras de televisión.


El avispón asiático 7

El otro día mantuve una conversación con un compañero de trabajo, muy sanferminero él, y hablando de una cosa y de otra, acabó por hacerme la siguiente reflexión: “¿No te has fijado que en la plaza de toros durante las corridas de toros en Sanfermines no sufrimos el acoso de insectos?”

El caso es que nunca me había acordado de ellos en la plaza, bastantes cosas tenemos entre manos a esas horas, entre hablar con los de alrededor, surtir y degustar bebidas y comida, contemplar la faena, esquivar toda serie de objetos arrojados desde andanada, atender al móvil, cantar, gritar, reír y demás, no da tiempo a despistarte con el vuelo de una mosca.

Tan solo recuerdo una vez en que una mariquita se posó en mi brazo y me sorprendió a mí como a la persona con la que mantenía una charla en ese momento.

Teniendo en cuenta que los insectos suponen más del 90% de las formas de vida del planeta, y que durante la celebración de los festejos taurinos se dan una serie de condicionantes que pudieran atraerlos, como el calor, el olor a ganado y sus excrementos, las bebidas dulces y los postres azucarados, así como restos de todo tipo, ¿qué es lo que impide que moscas, mosquitos, avispas, abejas, libélulas, saltamontes, mariquitas, hormigas, y demás nos visiten a la plaza?

Lo cierto es que desconozco la respuesta, aunque sí me gustaría que expresarais vuestra opinión al respecto.

Quizá el avispón asiático, un depredador, el terror de los demás insectos, sobre todo de abejas y avispas, de un tamaño tres veces superior a las que conocemos en nuestras latitudes, nos visite este año durante los Sanfermines, espero que no.


Obras del II Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

Desd la barrera – David Villar Cembellín (Sestao, Euskadi)

Tensión ante la hornacina de San Fermín. Atento, no te despistes. Va a empezar… ¡ya! Se abre el portón y seis bestias azabaches enfilan Santo Domingo. Corre, me increpo. ¡Corre! Llego hasta el Ayuntamiento pegándome al vallado. Rompo a sudar, pero no me detengo hasta Mercaderes. Los toros me persiguen, la adrenalina me inunda. ¡Cuidado! ¡Es la curva de Estafeta, un ángulo recto perfecto! La tomo por el interior, limpiamente, advirtiendo por el rabillo del ojo a los toros derrapando hacia las protecciones. Continúo por Estafeta, una gran recta que hago al sprint. La respiración se me acelera, me falta el aliento, boqueo en pos del anhelado aire… alcanzo Telefónica. ¡Recela en este punto! Cuántas veces no se ha detenido aquí un toro remolón. Ayudo a un rezagado con la punta del periódico mientras un pastor le azuza por detrás. Hecho. Arribo al Callejón, pasillo de las temibles montoneras. Claustrofobia. ¡Tres metros de anchura entre paredes por donde pasar! Pero lo logro. Entro en la Plaza y giro. Hisopado de sudor. Satisfecho…

Un día más he corrido el encierro completo. Me sirvo otra copa de vino, me la merezco. Recupero el pulso sobre el sofá. Apago la tele.

 Dos encierros – Elisabet Pereira Pérez (Elche, Comunidad Valenciana)

La mañana amanece despejada. El sol abrasa el asfalto mientras él se prepara para participar en sus primeros sanfermines. Sudor, excitación, nerviosismo, angustia e inquietud por hacer el recorrido correctamente. Sin errores, sin caídas, sin desorientaciones. Las ocho menos diez de la mañana, el minuto anhelado se acerca lentamente.

***

Pasó la noche expectante, apenas sin dormir porque, 365 días después, volvían los encierros, las pasiones, la adrenalina en estado salvaje. Llevaba horas aguardando la salida. Sólo quedan diez minutos; tras los cánticos, el momento clave se aproxima pausadamente.

***

Se abre la puerta y, por fin, toro y corredor se encaran. El toro está aún inquieto; el mozo es consciente del riesgo. Cuando sus ojos se cruzan, ambos emprenden el recorrido con paso presuroso. El joven cae en la curva de Mercaderes con Estafeta. Instintivamente se tapa la cabeza y aguarda que la maraña de participantes y la manada de reses pasen de largo. El toro se para frente a él, sin el ansia de envestirle. Mira al mozo y lo desdeña. Su objetivo es acabar el encierro y no herir a ningún humano. Cuatro minutos después está ya en la Plaza de Toros de Pamplona.

La australiana – Miguel Angel Molina Jiménez (Albacete, Castilla La Mancha)

Mezclé mis ilusiones entre la muchedumbre ansiosa y enardecida que preñaba la plaza del Ayuntamiento. Huevos, harina y cánticos acompañaron mi búsqueda hasta que el cohete hizo \»Ziuuuu……………Pum\». Luego el champán me ayudó a soportar su ausencia.
Al día siguiente, era el primero en el vallado. Como un príncipe desde su atalaya, esperaba verla correr como lo había hecho un año antes, con aquella inconsciente despreocupación del foráneo. Luego los claretes engañaron mi decepción.
Más tarde, quise hacerme \»cabezudo\» para atraer la atención. La del visitante, la del que regresa; y \»gigante\», visible desde cualquier punto de la ciudad. Desesperado por la incertidumbre y el abandono, imaginé ser un \»kiliki\» arremetiendo contra todo y contra todos. Luego el calimocho aplacó tan cruel desasosiego.
Recorrí \»lo viejo\» entre el mocerío inquieto y festivo. Me sumergí en sus bares, peñas y cafés. Ya derrotado y abatido, llegué hasta Navarrería. Allí, en lo alto de la fuente, como una diosa sobre su pedestal, estaba la australiana. Sí, mi australiana. Corrí. Corrí como nunca lo había hecho en un encierro, lanzándome a por ella con los brazos extendidos. Al verme llegar, sonrió. Justo antes de impactar contra el suelo.

Fin de semana entre el coche y Estafeta – Thaïs Aragó Vilaró (Barcelona, Catalunya)

 Fin de semana entre el coche y Estafeta; Era fácil reconocer a los autóctonos. Eran los únicos que salían a las calles, a media tarde, con camisas y pantalones blancos y perfectamente planchados. Los forasteros llevábamos vaqueros. Por lo demás, íbamos pertrechados con el atuendo que te hacía sentir parte de la fiesta. Por suerte, las manchas de vino iban a juego con el color del ambiente.
El viernes había sido un día largo: 8 horas de trabajo, 6 de viaje en coche y otras tantas de fiesta por las abarrotadas calles del centro histórico. Sus nombres me resultaban familiares y en apenas un par de horas ya me sentía como en mi propia ciudad.
Estábamos cansados, pero dormir no era fácil. El calor era acusado y el espacio reducido. Por eso la tarde del sábado invitaba a refugiarse en algún parque, cobijado bajo la sombra de unos árboles, a reponer fuerzas para afrontar la segunda noche sanferminera.
La temperatura era cada vez más agradable. Caía la noche con la gente en las calles. En pocas horas, el encierro y un buen desayuno. Era hora de volver a la carretera, aunque una parte de mí se había quedado para siempre en un rincón de la Plaza del Castillo.