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XIII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

DESPUÉS DE TANTO TIEMPO

Iñaki Girón Iturralde

Dos años.

24 meses.

731 días.

Después de tanto tiempo, he de confesar que resulta extraño volver a tener las ropas blancas y accesorios rojos preparados.

Después de una pandemia, de tantas perdidas, de tantos sacrificios tanto personales como comunes, sentir esta emoción desbordante, como un niño esperando la noche de Reyes, es confuso.

Después de los confinamientos, de las mascarillas, de las restricciones, poder sentarte con tu familia y tus amigos para disfrutar de un buen almuercico se siente irreal.

Después de las distancias sociales, de los cierres perimetrales, de los aislamientos, sentirse arropado por cientos de tus coterráneos parece un sueño. Pero no lo es.

Porque después del sufrimiento, después de la tempestad… vuelve la calma. Vuelve la ilusión. Vuelve el sentimiento mágico.

Porque después de tanto tiempo sin sentirlo, nuestro espíritu está de vuelta, con más fuerza que nunca.

Porque después de tanta penuria, del desamparo… todos nos juntamos de nuevo, con los mismos colores y las mismas ilusiones.

Porque un 6 de julio, a las 12 horas del mediodía, todos estaremos pendientes de un edificio, de un momento, de unas palabras mágicas que nos encienden el corazón.

¡Pamploneses! ¡Pamplonesas! ¡Viva San Fermín! ¡Gora San Fermín!

Después de tanto tiempo, volvimos.
 

SEIS DE JULIO EN LA DEHESA

Alberto García Martínez

– En Mercaderes-Estafeta tenéis que trazar la curva más por el interior. ¿Lo veis? Las pezuñas no se agarran lo suficiente y ese es nuestro problema, año tras año. ¡Y no miréis a las cámaras! Imitad a los cabestros: ni una vez se van al suelo. Muuuuu

– Sí, sí, pero entonces ¿con un 3-1-2 o vamos cinco delante y Lucero se queda detrás? Muuuuu

– 2-3-1 y bien abiertos por las bandas… os lo he dicho y repetido más de una vez. A ver si estáis más atentos. Muuuuu. Ratón dale de nuevo al play que quiero ver la carrera de 2017. Mi primer año y me llevé cuatro por delante…

– Otra vez las batallitas del abuelo. Uf, que lo indultaron, que fue la estrella en la portada del Diario de Navarra, que le dieron pienso de primera… Muuuuu. Llevamos tres años entrenando y queremos acción y no nostalgias-, berrea Ceniciento.

– Tres años huérfanos de esas calles. La pretemporada ha sido larga en la dehesa. Por suerte, mañana es 7 de julio y van a enterarse de lo que vale un asta-, reburdea Gitanillo. Muuuuu 


XIII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

1975

Ana Muruzábal Cuevas

Ella siempre se había dejado guiar por su corazón,
era de esas personas que prefería arrepentirse por jugársela,
antes que morir por miedo.

Esto le causaba muchos problemas,
era demasiado avanzada para su época,
y esto no gustaba en 1975,
cuando el mundo era únicamente para hombres.

Destacaba por ser una mujer guerrera,
noble,
y luchadora.
Nadie le decía que podía hacer,
cómo tenía que pensar,
o incluso cómo necesitaba sentir,
ella consideraba que ellos no tenían ese derecho.

San Fermín le hizo sacar todo esto,
le hizo sentirse libre,
y dar un paso hacia delante.

Se convirtió en la primera mujer en correr el encierro,
y no era pamplonica,
pero lo hizo con el mismo orgullo.

San Fermín le guio,
así como dice la canción,
y desde entonces,
las mujeres también forman parte de la historia,
son tradición,
coraje,
y ejemplo.
 

¿TE ACUERDAS DE AQUEL 6 DE JULIO?

Gurutze Irisarri Traba

Mientras su hijo John se encargaba de la barbacoa, el resto de la familia deambulaba por el jardín cerveza en mano mirando el reloj. Faltaba poco para las seis de la tarde. A Carlos la espera se le hacía siempre cuesta arriba. Nervioso e impaciente permanecía inmóvil frente al televisor. Y ella, a su lado, sonriente y ausente por culpa del Alzheimer. En el salón se colaban los gritos de sus nietos jugando y Carlos tuvo que subir el volumen para poder escuchar al locutor de voz aguardentosa. “Listen, sweetheart, here it is” le susurró al oído. El espacio mudo que habitaba entre ellos y a la vez los unía pareció, de repente, romperse. Al escuchar aquel “pamploneses, pamplonesas” atronador, Susan le agarró muy fuerte la mano y comenzó a llorar en silencio. En cuanto se lanzó el chupinazo y la alegría se desparramaba ya por cada rincón de la Plaza del Castillo, Carlos llenó las copas de ambos para brindar por esos segundos que volcaban de golpe la tiranía del olvido y le traían a la chica australiana de la que se enamoró un seis de julio de hace cuarenta y un años. 


XIII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

DE MAYOR A MENOR

Noelia Gorbea Garnica

Incapaz. La noche avanza sobre mi cabeza. Una vuelta. Y otra. Más. El tic tac de mi cerebro se acompasa certero mientras la oscuridad se desvanece despacio. El amanecer brota sin pausa, reptando por el resquicio de la única ventana de la habitación. El sol calienta mis manos. Las mismas que se apoyan contra el cristal y lo atraviesan sin ni siquiera moverse. La alarma de mi único reloj de bolsillo se revuelve silenciosa. Las doce tienen ganas de salir. Gritan, saltan y se amontonan mientras el segundero me recuerda que aún me quedan 3 minutos. Tiempo de descuento. Un nudo robustece mi estómago, consciente de su absoluta incapacidad de tolerar ni una migaja más del bocadillo de tortilla que descansa sobre la mesa. Los segundos prosiguen y el desfile no aminora. Nervios a flor de piel. Es entonces cuando elevo la vista y me doy cuenta de cómo los últimos instantes se me escurren por el desagüe mientras la plaza sigue en silencio. Balcones cerrados a cal y canto sobre una fachada consistorial que hoy brilla a su manera. 6 de julio. Otra vez. Y todavía estamos en enero…  

DESCANSO ACCIDENTADO

Pedro Ran Pérez

Todo era fiesta y algarabía a mi alrededor, pero los pies me estaban destrozando. Llevábamos casi veinticuatro horas en las mejores fiestas del mundo y necesitaba un descanso ya. Me despedí momentáneamente de mis amigos, que seguían como si a ellos el cansancio no les hiciera mella, y me fui hasta la Ciudadela. Siempre me relajaba el contacto de la húmeda hierba en mis pies descalzos. Me senté; nada más quitarme las alpargatas, y sentir el contacto con el rocío, me sentí flotar. Pocos placeres se pueden comparar a esa sensación. Tras unos minutos que me revitalizaron como el mejor caldo casero, decidí volver a buscar a mis incansables amigos. Mi sorpresa fue cuando al enfilar la calle donde los había dejado no había nadie, y la sorpresa se transformó en miedo al ver a seis toros que venían corriendo hacia mí. No pude reaccionar, el pánico y el asombro me paralizaron como una liebre que se encuentra con los faros de un coche en mitad de la carretera. No había nada que hacer, iba a ser arrollado. Entonces la voz de mi amigo me salvó del trágico final que me esperaba: <>

 


XIII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

PAÑUELICO, PAÑUELICO ROJO

Carlos José Quiaragua González

—Pañuelico, pañuelico rojo, seca mis lágrimas, y atrapa mis suspiros. Tantas alegrías, risas y sorpresas guardas de San Fermín. Ahora amontonas suspiros nostálgicos por Pamplona. Pobre de mí, papá, otro año sin los sanfermines.
—Ternura preciosa la nostalgia de las montañas de Navarra coronan tu mente. El próximo año estaremos celebrando el triunfo de San Fermín, con oraciones, fiestas y toros.
—Papá, que San Fermín interceda por todos.
—El glorioso Mártir, mi ternurita, nos llenará de bendiciones.
—Si papá, muchas bendiciones a ritmo de tambores, bailando, saltando y jugando con Joshemiguelerico, Joshepamunda, Esther Arata, Larancha-la, Toko-toko y Braulia.
—Te alegraste mi ternurita evocando a los gigantes.
—Regocijo papi con los gigantes, cabezudos, kilikis y los zaldikos al son de las gaitas y tamboriles. Tantos amiguitos y amiguitas que conoces paseando por la plaza Consistorial, los jardines de la Taconera y calles de Pamplona. Otro año papi que no vas a correr delante de los toros súper lejos ¡de ellos!
—En Pamplona 2022 pañuelico rojo.
—Pañuelico, pañuelico rojo, seca mis lágrimas, y atrapa mis suspiros. Que el próximo 2022 serán risas y bendiciones de San Fermín bajo el sol de Pamplona, el soplo bendito de las montañas de Navarra y con ¡churros y chocolate!
 

TREINTA AÑOS Y UNA PANDEMIA

Paloma Hidalgo Díez

Le conocí el día que empecé a trabajar en la farmacia familiar, un siete de julio. Él, tan rubio, tan sueco, y tan magullado, quería comprar tiritas. Su español dejaba tanto que desear como mi inglés, menos mal que las heridas de sus codos hablaban por sí solas. Me ofrecí a curar a aquel bravo corredor. Eran tiempos de mercurocromo y agua oxigenada. Una vez acabada mi labor de enfermería, no pude resistirme y con el antiséptico rojo estampé un hermoso toro en el níveo lienzo que me ofrecía su antebrazo. La verdad es que me quedó mejor el dibujo que la cura, pero él se fue encantado con ambos. Supuse que volvería verle durante las fiestas, y así fue, aunque tuvieron que pasar treinta años y una pandemia, para que ese sueco, mucho más canoso, y nada contusionado entrara en mi botica para comprar protector solar para su hijo, un ejemplo claro del poder de la genética. También me reconoció, los años han sido indulgentes, y al ir a pagar, se remangó la camisa y allí, en el mismo sitio que elegí para pintar había un tatuaje, un pequeño bote de Mercromina, idéntico al que guardo yo en mi caja de tesoros. 


XIII Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

CARTA DESDE PAMPLOOINE

Manolo Cruz Ortiz De Landázuri

Queridos mamá y papá,
Daba los Sanfermines por perdidos cuando todo tomó un giro inesperado. ¿Por qué marcharía a dar una vuelta por la ciudadela la noche del seis? Quizás esperaba que hubiera fuegos artificiales, pobre iluso…
De pronto, una luz vino del cielo y fui abducido por uno de esos ovnis misteriosos. Arriba, el comandante seleccionó la velocidad hiperespacial y nos desplazamos hacia un universo paralelo…
Y sí, aquí celebramos los Sanfermines, aunque Pamplona es diferente. Este año el chupinazo lo tira E.T., solo necesita encender el dedo y apuntar a casa, por la tarde Yoda y Spock encabezan la comitiva hacia san Lorenzo. Curiosamente, aquí sí hay Riau-Riau. ¡Tendríais que ver los encierros! Los toros –que son androides– han envestido a Luke Skywalker y le han roto la mano, pero pronto le ponen una nueva. Mañana Darth Vader se viste de blanco y hace de torero con su espada láser. Hay que tener cuidado con la chistorra, dicen que si comes mucha te crece un alien en la tripa.
Volveré. Primero tengo que destruir una fortaleza intergaláctica y salvar el universo, pero estaré en Pamplona (la nuestra) para los próximos Sanfermines. Espero que para entonces no sean producto de ciencia ficción.
 

PENSAMIENTOS

Jesús Martínez Medina

— ¡Corre, corre!
— Toda la vida entrenando para esto y vas ahora y te escurres en la curva.
— Nadie me dijo que los adoquines resbalaran tanto — les contesté intentando ponerme en pie a duras penas.
— Vamos levántate — me seguían increpando mis compañeros, pero ninguno se detenía a ayudarme.
El frenetismo era contagioso. No dejaban de pasar personas atropelladamente y de tanto en tanto algún toro que me lanzaba miradas de reojo. La manada hacía tiempo que había pasado. De hecho, hasta que resbalé, la había seguido bien cerca.
Finalmente me puse en pie, y eché de nuevo correr por la calle Estafeta notando cómo la gente se apartaba a mi paso.
Al fin y al cabo, mis cuernos son imponentes pensé con orgullo.